11. La Calle de los Peregrinos: La antigua calle de Jerusalén por donde caminaron los peregrinos del tiempo de Jesús

Por el Dr. Elio M. Rivera

  Entre los descubrimientos arqueológicos más impresionantes realizados en Jerusalén durante los últimos años se encuentra una antigua vía conocida como la Calle de los Peregrinos o Calle Herodiana. Para muchos arqueólogos, este hallazgo representa una de las conexiones más directas que existen entre la Jerusalén moderna y la ciudad que conocieron Jesús y sus discípulos.

  A diferencia de otros sitios cuya identificación depende principalmente de tradiciones antiguas, esta calle fue descubierta físicamente bajo la tierra de Jerusalén y puede fecharse con gran precisión en el período del Segundo Templo.

  Nos encontramos, literalmente, ante una calle original del tiempo de Cristo.

  La historia de su descubrimiento comenzó de manera indirecta.

  En el año dos mil cuatro, arqueólogos israelíes descubrieron el Estanque de Siloé durante trabajos realizados cerca de la Ciudad de David. El hallazgo despertó inmediatamente una pregunta importante.

  ¿Cómo llegaban los peregrinos desde el estanque hasta el Monte del Templo?

  Los textos judíos antiguos indicaban que existía una ruta ceremonial utilizada por quienes acudían a Jerusalén para las grandes fiestas religiosas.

  Sin embargo, nadie sabía exactamente dónde se encontraba.

  Las investigaciones continuaron durante varios años.

  Finalmente, los arqueólogos Ronny Reich, Eli Shukron y otros especialistas comenzaron a descubrir una enorme calle pavimentada que ascendía desde el Estanque de Siloé hacia el Monte del Templo.

  Poco a poco, la tierra comenzó a revelar una de las vías más importantes de la Jerusalén del siglo primero.

  Las excavaciones mostraron una amplia avenida construida con enormes losas de piedra cuidadosamente colocadas.

  La calle tenía varios metros de ancho y estaba diseñada para soportar el paso continuo de grandes multitudes.

  No se trataba de una calle secundaria.

  Era una de las principales arterias de la ciudad.

  Los arqueólogos determinaron que había sido construida durante el período herodiano, probablemente durante las grandes obras de ampliación emprendidas por Herodes el Grande y continuadas por sus sucesores.

  Las monedas encontradas bajo algunas de las losas ayudaron a fechar con notable precisión la construcción.

  Todas apuntaban al período del Segundo Templo, exactamente la época en que Jesús visitaba Jerusalén.

  Representación artística de cómo se vería probablemente la calle de los peregrinos durante los tiempos de Jesús.

A medida que avanzaban las excavaciones, comenzaron a aparecer detalles sorprendentes.

  Los investigadores descubrieron escalones, canales de drenaje, áreas comerciales y diversos elementos urbanos asociados con la vida cotidiana de Jerusalén.

  También aparecieron enormes bloques de piedra derribados por los romanos durante la destrucción de la ciudad en el año setenta después de Cristo.

  Algunas de esas piedras permanecen exactamente donde cayeron hace casi dos mil años.

  Su presencia constituye una evidencia dramática de la devastación provocada por las legiones romanas.

  Pero quizá el aspecto más emocionante del descubrimiento es su relación con los peregrinos.

  Durante las grandes fiestas judías, miles de personas llegaban a Jerusalén desde todas las regiones de Israel y del Imperio Romano.

  Muchos comenzaban su recorrido en el Estanque de Siloé, donde realizaban las purificaciones rituales requeridas antes de ingresar al área del Templo.

  Después ascendían por esta gran avenida hasta llegar a las puertas meridionales del recinto sagrado.

  Por esta razón, los arqueólogos la bautizaron como la Calle de los Peregrinos.

  Cada año, innumerables hombres, mujeres y niños recorrieron esta ruta mientras se dirigían a adorar en el Templo.

  Y aquí surge una pregunta inevitable.

  ¿Caminó Jesús por esta calle?

  Aunque la arqueología raramente puede responder preguntas con absoluta certeza, en este caso la probabilidad es extraordinariamente alta.

  Los Evangelios afirman repetidamente que Jesús acudió a Jerusalén durante las fiestas.

  Sabemos que visitó el Templo en numerosas ocasiones.

  Sabemos que enseñó allí.

  Sabemos que participó en las celebraciones de Pascua.

  Y sabemos que utilizó las rutas normales de acceso a la ciudad.

  Por ello, muchos especialistas consideran muy probable que Jesús, sus discípulos y miles de sus contemporáneos caminaran por esta misma avenida.

  Cuando uno observa las enormes losas de piedra resulta difícil no imaginar las escenas descritas por los Evangelios.

  Peregrinos cantando los Salmos de Ascenso mientras se acercaban al Templo.

  Familias enteras viajando desde Galilea.

  Comerciantes, sacerdotes y visitantes llenando las calles.

  Y entre ellos, en más de una ocasión, el propio Jesús de Nazaret.

  Uno de los descubrimientos más impresionantes relacionados con la calle se encuentra debajo de ella.

  Los arqueólogos descubrieron un complejo sistema de drenaje construido bajo el pavimento.

  Durante el asedio romano del año setenta después de Cristo, algunos habitantes de Jerusalén utilizaron estos conductos para esconderse de las tropas invasoras.

  Los restos encontrados en estos túneles ofrecen un conmovedor testimonio de los últimos días de la ciudad antes de su destrucción.

  Hoy los visitantes pueden recorrer parte de la Calle de los Peregrinos y contemplar las piedras originales que permanecieron ocultas durante casi dos mil años.

  Pocos descubrimientos arqueológicos permiten una conexión tan directa con la Jerusalén del Nuevo Testamento.

  No se trata de una reconstrucción.

  No se trata de una réplica.

  Es la calle auténtica.

  La misma calle que unía el Estanque de Siloé con el Monte del Templo.

  La misma calle que recorrieron innumerables peregrinos judíos.

  Y muy probablemente la misma calle por donde caminó Jesús cuando visitó Jerusalén.

  Quizá por eso este descubrimiento ha sido considerado uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de las últimas décadas.

  Porque no solamente confirma la existencia de la Jerusalén descrita en los Evangelios.

  Nos permite caminar por ella.

  Y una vez más, la arqueología nos acerca al escenario real donde se desarrollaron algunos de los acontecimientos más importantes de la historia bíblica.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.