Por el Dr. Elio M. Rivera – Cristopedia
Belén es una de las ciudades más importantes de toda la historia bíblica. Situada aproximadamente a diez kilómetros al sur de Jerusalén, esta pequeña población de las montañas de Judea es conocida como la ciudad donde nació el rey David y, siglos más tarde, el lugar donde vino al mundo Jesucristo. Aunque hoy es una ciudad moderna, continúa siendo uno de los principales destinos de peregrinación cristiana debido a la antigua tradición que identifica este lugar como el sitio del nacimiento del Salvador.
La importancia de Belén comienza muchos siglos antes del nacimiento de Jesús. Allí vivieron Booz y Rut, y fue también el hogar de Isaí y de su hijo David, el gran rey de Israel. Debido a esta estrecha relación con la familia de David, el profeta Miqueas anunció aproximadamente setecientos años antes del nacimiento de Cristo una de las profecías mesiánicas más conocidas del Antiguo Testamento: “Pero tú, Belén Efrata… de ti me saldrá el que será Señor en Israel” (Miqueas 5:2).
El cumplimiento de esta profecía ocurrió durante el reinado del emperador Augusto. Lucas relata que José y María viajaron desde Nazaret hasta Belén para empadronarse debido al censo ordenado por Roma, ya que José pertenecía a la casa y familia de David (Lucas 2:1-5). Mientras permanecían en la ciudad, nació Jesús y fue acostado en un pesebre porque no había lugar para ellos en el alojamiento (Lucas 2:6-7).
Los Evangelios no indican el lugar exacto donde ocurrió el nacimiento. Solamente mencionan que Jesús nació en Belén y que fue colocado en un pesebre. Sin embargo, desde los primeros siglos del cristianismo surgió una tradición muy sólida que identificó una cueva situada en Belén como el lugar donde ocurrió este acontecimiento.
Uno de los testimonios más antiguos procede de Justino Mártir, nacido en Palestina alrededor del año 100 d.C. En su obra Diálogo con Trifón, escrita aproximadamente en el año 155 d.C., afirma que Jesús nació en una cueva cercana a Belén. Este testimonio resulta especialmente importante porque Justino vivió apenas unas décadas después de los apóstoles y conocía muy bien las tradiciones conservadas por los cristianos de Judea.
Pocos años más tarde, alrededor del año 248 d.C., el gran erudito cristiano Orígenes escribió que en Belén todavía se mostraba la cueva donde había nacido Jesús y que aquel lugar era conocido incluso por personas que no eran cristianas. Esto demuestra que la tradición ya estaba firmemente establecida mucho antes de que el cristianismo se convirtiera en la religión oficial del Imperio Romano.

La iglesia de la natividad en Belén
En el año 326 d.C., la emperatriz Helena, madre del emperador Constantino, realizó una peregrinación a Tierra Santa para identificar los principales lugares relacionados con la vida de Jesús. Basándose en la tradición cristiana conservada por la comunidad local, ordenó construir una gran basílica sobre la cueva venerada como el lugar del nacimiento de Cristo. Aquella iglesia fue dedicada alrededor del año 339 d.C. y recibió el nombre de Iglesia de la Natividad.
La iglesia original sufrió importantes daños durante una revuelta samaritana en el siglo VI. Poco después, el emperador Justiniano I ordenó reconstruirla casi por completo. Sorprendentemente, gran parte de aquella reconstrucción continúa en pie hasta nuestros días, lo que convierte a la Iglesia de la Natividad en uno de los templos cristianos más antiguos que aún permanecen en funcionamiento continuo.

La gruta de la natividad
En el interior de la basílica, debajo del altar principal, se encuentra la famosa Gruta de la Natividad, una pequeña cueva revestida de mármol donde una estrella de plata de catorce puntas señala el lugar tradicional del nacimiento de Jesús. La inscripción dice en latín: “Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est”, que significa: “Aquí nació Jesucristo de la Virgen María”.
Las excavaciones realizadas bajo la Iglesia de la Natividad han descubierto restos de construcciones pertenecientes al período romano y bizantino, antiguos mosaicos, cisternas y diversas estructuras que demuestran la antigüedad del santuario. Asimismo, las investigaciones arqueológicas realizadas en Belén han confirmado que la ciudad estuvo habitada durante el siglo primero, exactamente como describen los Evangelios.
Más allá de las piedras y de la arqueología, Belén representa el cumplimiento de una de las profecías mesiánicas más importantes del Antiguo Testamento. Allí nació el descendiente prometido de David, el Salvador del mundo. En una pequeña aldea de Judea comenzó la historia que transformaría para siempre el curso de la humanidad.

Capilla del campo de los pastores
Hoy, millones de peregrinos continúan descendiendo hasta la Gruta de la Natividad para recordar el acontecimiento que cambió la historia. Aunque la arqueología no puede demostrar con absoluta certeza el punto exacto donde ocurrió el nacimiento de Jesús, la extraordinaria continuidad de la tradición, el testimonio de los primeros cristianos y la evidencia histórica convierten a la Iglesia de la Natividad en el lugar más probable donde vino al mundo el Salvador.
Fuentes de información
- La Santa Biblia, especialmente Mateo 2:1-12, Lucas 2:1-20 y Miqueas 5:2.
- Justino Mártir, Diálogo con Trifón.
- Orígenes, Contra Celso.
- Eusebio de Cesarea, Vida de Constantino.
- Jerónimo, cartas y comentarios sobre Belén.
- Egeria, Itinerarium (Diario de viaje a Tierra Santa).
- Bellarmino Bagatti, Excavations in Bethlehem.
- Jerome Murphy-O’Connor, The Holy Land: An Oxford Archaeological Guide.
- Avraham Negev y Shimon Gibson (eds.), Archaeological Encyclopedia of the Holy Land.
- Estudios arqueológicos de la Custodia Franciscana de Tierra Santa sobre la Iglesia de la Natividad y las excavaciones de Belén.
