10. El Gran Cometa de 1680: cuando el telescopio comenzó a estudiar los cometas

Dr. Elio M Rivera

  En 1680 apareció en el cielo un cometa extraordinariamente brillante. Su larga cola llamó la atención de miles de personas, pero esta vez ocurrió algo diferente.

  La astronomía estaba cambiando.

  El telescopio, inventado apenas unas décadas antes, comenzaba a convertirse en una poderosa herramienta científica. Por eso el Gran Cometa de 1680 no solamente fue contemplado: fue estudiado con una precisión que habría sido imposible para generaciones anteriores.

  Hoy lo conocemos como C/1680 V1, el Gran Cometa de 1680 o cometa de Kirch.

El cometa Gottfried Kirch, el primer cometa descubierto mediante un telescopio

  El 14 de noviembre de 1680, el astrónomo alemán Gottfried Kirch observó el cometa utilizando un telescopio.

  Su descubrimiento hizo historia.

  Generalmente se considera el primer cometa descubierto mediante un telescopio.

  Hasta entonces, los grandes cometas eran encontrados cuando se hacían suficientemente brillantes para llamar la atención a simple vista.

  Ahora un instrumento construido por el ser humano permitía descubrirlos y seguirlos de una manera diferente.

Pasó extraordinariamente cerca del Sol

  El cometa siguió una trayectoria extrema.

  En diciembre de 1680 pasó a solamente unos 900,000 kilómetros de la superficie del Sol, aproximadamente.

  Para comparar, la Tierra se encuentra a unos 150 millones de kilómetros del Sol.

  El cometa se internó, por tanto, en una región extraordinariamente cercana a nuestra estrella y sobrevivió al encuentro.

  Después desarrolló una cola espectacular que llegó a extenderse por decenas de grados en el cielo, convirtiéndose en uno de los grandes cometas registrados históricamente.

Isaac Newton lo estaba observando el cometa Gottfried Kirch

  Aquí este cometa adquiere una importancia científica excepcional.

  Entre quienes estudiaron su trayectoria se encontraba Isaac Newton.

  Newton estaba desarrollando las ideas que cambiarían nuestra comprensión del movimiento y de la gravedad. El cometa de 1680 se convirtió en un importante caso para estudiar cómo estos misteriosos visitantes se desplazaban bajo la influencia gravitatoria del Sol.

  Hasta aquella época existía mucha confusión acerca de la naturaleza de los cometas y sus trayectorias.

  Newton mostró que los movimientos cometarios podían analizarse utilizando las mismas leyes físicas que explicaban el movimiento de los planetas.

  Aquello era extraordinario.

  La caída de un objeto sobre la Tierra, la órbita de la Luna, el movimiento de los planetas y la trayectoria de un cometa podían comprenderse mediante principios físicos comunes.

El cometa apareció en una de las obras científicas más importantes de la historia

  En 1687, Newton publicó su Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica, conocida simplemente como los Principia.

  Allí utilizó observaciones cometarias, incluyendo las relacionadas con el gran cometa, para desarrollar y demostrar métodos destinados a determinar sus órbitas.

  De esta manera, aquel impresionante objeto que había provocado admiración en el cielo terminó participando también en una revolución científica.

  El cometa dejó de ser solamente una señal misteriosa que aparecía inesperadamente.

  Podía ser observado, medido, calculado y comprendido mediante leyes matemáticas.

Del asombro a la investigación

  Este es quizá el aspecto más importante del Gran Cometa de 1680.

  Representa un momento en el que dos formas de contemplar el cielo comenzaron a encontrarse.

  El ser humano podía maravillarse ante una enorme cola atravesando la noche.

  Pero también podía colocar un telescopio frente a sus ojos, registrar posiciones, realizar cálculos y descubrir el orden detrás de su movimiento.

  Más de tres siglos después seguimos haciendo exactamente eso, aunque nuestros instrumentos sean muchísimo más poderosos.

  Observamos.

  Medimos.

  Calculamos.

  Y cuanto más comprendemos las leyes que gobiernan los cielos, más extraordinario resulta el orden que encontramos en ellos.

  El libro de Job contiene una pregunta escrita muchos siglos antes de Newton:

“¿Conoces tú las ordenanzas de los cielos?”
Job 38:33, RVR1960

  Newton ayudó a descubrir algunas de esas extraordinarias regularidades matemáticas.

  Y el Gran Cometa de 1680 estuvo allí, cruzando el cielo, precisamente cuando la humanidad comenzaba a desarrollar instrumentos y matemáticas capaces de estudiarlas con una profundidad completamente nueva.

  El telescopio permitió verlo mejor; las matemáticas permitieron seguir su camino. Y detrás de ambos apareció algo todavía más impresionante: un cielo que no se mueve al azar, sino siguiendo leyes que podemos investigar y comprender.

Referencias científicas e históricas

Referencia bíblica Job 38:33.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.