05. Los relojes biológicos: El tiempo escrito en la creación

Por el Dr. Elio M. Rivera

  Todos hemos experimentado alguna vez el poder de un reloj invisible. Nos despertamos antes de que suene la alarma, sentimos hambre a ciertas horas del día o comenzamos a sentir sueño cuando llega la noche. Algo dentro de nosotros parece conocer el paso del tiempo con sorprendente precisión.

  Ese “algo” existe realmente. La ciencia lo conoce como reloj biológico, un conjunto de mecanismos que permite a los seres vivos organizar sus actividades de acuerdo con los ciclos naturales del día, la noche y las estaciones del año.

  Lo más sorprendente es que estos relojes no son exclusivos del ser humano. Se encuentran presentes en prácticamente toda la creación: plantas, aves, mamíferos, peces, insectos e incluso organismos microscópicos poseen sistemas internos que coordinan su funcionamiento con una precisión extraordinaria.

“Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche.”
— Génesis 8:22

El reloj biológico, un reloj que nunca deja de funcionar

  Dentro de nuestro organismo, miles de procesos siguen horarios cuidadosamente coordinados.

  La temperatura corporal cambia a lo largo del día. La producción de diversas hormonas aumenta o disminuye en momentos específicos. El sueño, el estado de alerta, el metabolismo y muchas funciones del sistema inmunológico siguen patrones que se repiten diariamente.

  Estos ritmos reciben el nombre de ritmos circadianos, porque se aproximan a un ciclo de veinticuatro horas.

Las plantas también conocen la hora

  Los relojes biológicos no son exclusivos de los animales.

  Muchas flores se abren únicamente durante determinadas horas del día y vuelven a cerrarse al caer la tarde. Algunas orientan sus hojas siguiendo el recorrido del Sol. Otras regulan la producción de néctar para coincidir con la llegada de sus principales polinizadores.

  Aun cuando permanecen durante un tiempo en condiciones de iluminación constante, numerosas plantas continúan mostrando ritmos internos, lo que demuestra que poseen mecanismos propios de regulación.

Viajeros guiados por el tiempo

  Las aves migratorias constituyen uno de los ejemplos más extraordinarios.

  Cada año emprenden largos viajes exactamente en la estación apropiada. Antes de partir, comienzan a acumular reservas de energía y modifican su comportamiento mucho antes de que las condiciones climáticas cambien de manera drástica.

  Estos procesos son coordinados por complejos relojes biológicos que responden, entre otras señales, a la duración del día.

Una perfecta sincronización

  Los relojes biológicos participan también en la reproducción.

  Muchas especies de plantas florecen únicamente durante determinadas épocas del año. Numerosos animales sincronizan el nacimiento de sus crías con las estaciones más favorables, cuando existe mayor disponibilidad de alimento.

  Esta coordinación aumenta considerablemente las posibilidades de supervivencia.

El reloj del cuerpo humano

  En el ser humano, el reloj biológico desempeña un papel fundamental.

  La luz que llega a nuestros ojos ayuda a sincronizar un pequeño grupo de neuronas situado en el cerebro, el cual coordina numerosos ritmos del organismo.

  Cuando estos ritmos se alteran, como ocurre durante los cambios bruscos de horario o el trabajo nocturno prolongado, pueden aparecer trastornos del sueño, fatiga y otras alteraciones fisiológicas.

  Esto demuestra la importancia de mantener una adecuada sincronización con los ciclos naturales.

Una red extraordinariamente organizada

  El reloj biológico no controla únicamente una función.

  Miles de genes, proteínas, hormonas y señales químicas trabajan conjuntamente para coordinar innumerables actividades del organismo.

  Cada célula participa en esta extraordinaria red de regulación que mantiene el equilibrio interno día tras día.

La creación refleja orden

  La Biblia presenta el tiempo como parte del orden establecido por Dios desde el principio.

“Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años.”
— Génesis 1:14

  La alternancia entre el día y la noche, así como el ciclo de las estaciones, no solo organiza el calendario; también coordina la vida de innumerables organismos.

  Los relojes biológicos muestran cómo los seres vivos han sido preparados para responder a ese orden presente en la creación.

Un universo que funciona con precisión

  Cuanto más estudia la ciencia los relojes biológicos, mayor resulta el asombro.

  Lo que antes parecía un comportamiento instintivo hoy se comprende como el resultado de complejos sistemas de regulación presentes en prácticamente toda la vida.

  Las plantas saben cuándo florecer. Las aves saben cuándo migrar. Los animales conocen el momento de reproducirse. Nuestro propio cuerpo coordina miles de funciones cada día sin que tengamos que pensar en ello.

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.”
Romanos 1:20

  Los relojes biológicos nos recuerdan que la creación no solamente posee estructura y belleza; también funciona con una extraordinaria coordinación temporal. Cada amanecer, cada estación y cada ciclo de la vida forman parte de una armonía cuidadosamente establecida.

  Cuando observamos esta precisión comprendemos que vivimos en un mundo donde el tiempo no transcurre al azar. Desde el crecimiento de una flor hasta el latido del corazón humano, innumerables procesos siguen un orden admirable que proclama la sabiduría del Creador.

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus beneficios.”
— Salmo 104:24

Referencias

  • Chronobiology: Biological Timekeeping.
  • National Institute of General Medical Sciences. Recursos sobre ritmos circadianos y relojes biológicos.
  • Nature. Publicaciones sobre cronobiología, genética y fisiología de los ritmos biológicos.
  • National Geographic Society. Artículos sobre migración, comportamiento animal y ciclos biológicos.
  • Nobel Prize. Información sobre el reconocimiento otorgado por los descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el reloj biológico.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.