11 ¿Por qué algunos libros quedaron fuera del Nuevo Testamento?

Por el Dr. Elio M Rivera

     Una de las preguntas que más curiosidad genera es esta: si existieron otros escritos acerca de Jesús, ¿por qué algunos quedaron fuera del Nuevo Testamento? ¿Acaso la iglesia escondió información? ¿Había evangelios “secretos”? ¿Se eliminaron libros incómodos para controlar a las personas?

     Durante años, novelas y películas populares hicieron pensar a muchas personas que existían decenas de evangelios antiguos igualmente confiables y que la iglesia simplemente escogió arbitrariamente los cuatro que más le convenían. Pero cuando se estudia la historia real, la situación es muy distinta.

     Sí, existieron otros escritos antiguos relacionados con Jesús y el cristianismo. Algunos eran cartas, otros relatos religiosos y otros supuestos “evangelios”. Pero la gran pregunta no era solamente si hablaban de Jesús, sino: ¿eran realmente confiables y cercanos a los apóstoles?

     Los libros que finalmente quedaron dentro del Nuevo Testamento tenían algo en común: estaban profundamente conectados con la generación apostólica original. Fueron escritos por apóstoles o por personas muy cercanas a ellos, circularon tempranamente entre las iglesias y eran reconocidos ampliamente por los primeros cristianos.

     En cambio, muchos de los libros que quedaron fuera aparecieron mucho más tarde, en algunos casos durante el siglo II o incluso después. Eso significa que surgieron cuando los apóstoles ya habían muerto hacía mucho tiempo.

     Por ejemplo, existen escritos conocidos como el “Evangelio de Tomás”, el “Evangelio de Judas”, el “Evangelio de Pedro” y otros textos similares. Aunque algunos llevan nombres de apóstoles famosos, la mayoría de los especialistas reconoce que no fueron escritos realmente por ellos.

     En el mundo antiguo era relativamente común que ciertos autores escribieran utilizando el nombre de personajes importantes para dar autoridad a sus escritos. Sin embargo, los líderes cristianos más cercanos a la época apostólica conocían cuáles documentos eran auténticos y cuáles aparecieron tardíamente.

     Además, muchos de esos escritos contienen ideas muy distintas al contexto judío y cristiano original del siglo I. Algunos reflejan influencias filosóficas posteriores, especialmente del gnosticismo, una corriente que enseñaba que la salvación venía a través de un conocimiento secreto y que muchas veces veía el mundo físico como algo malo.

     Por ejemplo, algunos de esos evangelios tardíos presentan conversaciones extrañas, enseñanzas completamente diferentes a las de los Evangelios originales o descripciones de Jesús que no encajan con el contexto histórico donde vivieron los primeros discípulos.

     Además, algo importante es que muchos de esos textos nunca fueron ampliamente aceptados por las iglesias antiguas. Mientras los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan circulaban por distintas regiones desde etapas muy tempranas, varios de los evangelios apócrifos permanecieron limitados a pequeños grupos aislados.

     Eso hace una gran diferencia. Porque los libros del Nuevo Testamento no fueron escogidos siglos después de manera repentina. Ya eran utilizados, copiados y respetados por muchísimas comunidades cristianas desde tiempos muy antiguos.

     También debemos recordar algo importante: los primeros cristianos estaban extremadamente cerca de los acontecimientos originales. Muchos conocieron personalmente a discípulos de Jesús o a personas enseñadas directamente por ellos. Por eso podían reconocer cuándo un escrito no reflejaba auténticamente la enseñanza apostólica.

 Además, varios de los libros rechazados contienen elementos que se sienten mucho más legendarios y menos históricos. Algunos exageran milagros de manera fantasiosa o presentan escenas extrañas que contrastan con la sobriedad de los Evangelios del Nuevo Testamento.

     Por ejemplo, ciertos textos tardíos describen a un Jesús niño realizando milagros extravagantes y poco coherentes con el carácter mostrado en los Evangelios auténticos. Ese tipo de relatos hizo que muchos líderes cristianos reconocieran rápidamente que no provenían de testigos cercanos a los hechos reales.

     También es importante observar el uso que hicieron los Padres de la Iglesia. Hombres como Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía, Policarpo de Esmirna, Ireneo de Lyon, Tertuliano y Orígenes citaron constantemente los Evangelios reconocidos, las cartas apostólicas y otros libros del Nuevo Testamento. Sin embargo, no trataron los evangelios apócrifos con la misma autoridad ni los usaron como fundamento doctrinal para la iglesia.

     Esto es muy significativo, porque muchos de estos líderes vivieron mucho más cerca de la época apostólica que nosotros. Algunos estuvieron conectados directamente con discípulos de los apóstoles. Si esos libros apócrifos hubieran sido realmente apostólicos y confiables, esperaríamos verlos citados, defendidos y utilizados ampliamente por los primeros líderes cristianos. Pero no fue así.

     Esto no significa que los libros apócrifos no tengan ningún valor histórico. Algunos ayudan a entender ideas y movimientos religiosos que surgieron posteriormente. Pero eso es muy distinto a considerarlos testimonios confiables acerca de la vida real de Jesús.

     Y aquí aparece algo profundamente interesante: los libros del Nuevo Testamento sobrevivieron no porque alguien los impusiera artificialmente, sino porque desde el principio fueron reconocidos como los escritos más cercanos a los apóstoles y al mensaje original acerca de Cristo.

     La verdadera pregunta entonces no es por qué algunos libros quedaron fuera. La pregunta más importante es: ¿por qué los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan fueron reconocidos tan tempranamente y preservados con tanta fuerza por generaciones enteras de cristianos perseguidos?

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.