Dr. Elio M Rivera

Cuando un trabajador sufría un accidente – Jesús ayudando a una compañero accidentado
Imaginemos a Jesús trabajando en una construcción de Galilea cuando uno de sus compañeros sufre un accidente. El hombre está herido, siente dolor y necesita ayuda.
Jesús interrumpe su trabajo, se acerca y procura atenderlo, mientras otros trabajadores observan preocupados.
¿Pudo Jesús haber auxiliado a un compañero accidentado? No lo sabemos. Pero los Evangelios nos muestran su compasión ante el sufrimiento humano.
Esta imagen es una recreación imaginativa, históricamente plausible, no un acontecimiento documentado.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, compartiendo un mundo donde el trabajo también podía traer accidentes, dolor y sufrimiento.

Cuando un compañero se burlaba de sus convicciones
Imaginemos a Jesús descansando durante una jornada de trabajo, mientras algunos compañeros se burlan de sus convicciones y procuran provocarlo con comentarios ofensivos.
Él escucha serenamente, sin dejarse arrastrar por las provocaciones.
¿Pudo Jesús enfrentar situaciones semejantes? No lo sabemos. Pero vivió entre personas con diferentes creencias, costumbres y maneras de comportarse.
Lo extraordinario es recordar que Aquel que creó al ser humano aceptó vivir entre hombres que no siempre compartían sus valores.
Esta imagen es una recreación imaginativa, no un acontecimiento documentado.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, conociendo también las dificultades de convivir con quienes pensaban y actuaban de manera diferente.

Cuando los compañeros invitaban a los excesos
Imaginemos a Jesús descansando con sus compañeros después de una jornada de trabajo. Entre risas y bromas, algunos lo invitan a participar en comportamientos contrarios a sus convicciones.
Jesús rechaza serenamente la invitación, sin despreciar ni humillar a quienes lo rodean.
¿Pudo Jesús enfrentar situaciones semejantes? No lo sabemos. Pero las Escrituras enseñan que fue tentado, aunque nunca pecó (Hebreos 4:15).
Esta imagen es una recreación imaginativa, no un acontecimiento documentado.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, viviendo en un mundo lleno de tentaciones, pero permaneciendo fiel a la voluntad de su Padre.

El trabajador bajo la lluvia
Imaginemos a Jesús trabajando en una construcción de Galilea cuando una fuerte lluvia sorprende a los obreros.
Empapados y apresurados, los hombres intentan proteger las herramientas y los materiales para evitar que se dañen. Jesús participa junto a sus compañeros, enfrentando las mismas dificultades.
¡Qué extraordinario pensar que el Creador de los cielos y de la tierra aceptó trabajar bajo la lluvia, el frío y las inclemencias del tiempo!
Esta imagen es una recreación imaginativa, históricamente plausible, no un acontecimiento documentado.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, experimentando también las dificultades que la naturaleza imponía al trabajo humano.

Las manos heridas por el trabajo
Imaginemos a Jesús descansando unos momentos después de lastimarse una mano mientras trabajaba la piedra o la madera.
Sus manos, acostumbradas al esfuerzo, pudieron conocer las callosidades, las astillas, las pequeñas heridas y el dolor de largas jornadas.
¡Qué extraordinario pensar que las manos de Aquel por quien fueron creadas todas las cosas también conocieron el desgaste del trabajo humano!
Los Evangelios no describen estas lesiones. La imagen es una recreación imaginativa, históricamente plausible.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y sus manos aprendieron lo que significaba trabajar para ganarse el sustento.
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