Por el Dr. Elio M Rivera
A lo largo de los capítulos anteriores hemos recorrido un amplio panorama de la historia humana. Vimos que durante miles de años el conocimiento avanzó lentamente; analizamos cómo la Revolución Industrial cambió el rumbo de la civilización; observamos la revolución digital, que puso el conocimiento al alcance de prácticamente cualquier persona, y examinamos algunos de los extraordinarios avances científicos que están transformando la medicina, la genética, la exploración espacial y muchas otras áreas del saber.
Ahora llegamos a la pregunta central de esta serie:
¿Todo esto constituye el cumplimiento de la profecía de Daniel, o simplemente estamos observando una coincidencia histórica?
Responder esta pregunta exige prudencia. Como hemos señalado desde el principio, los cristianos no interpretan Daniel 12:4 de la misma manera. Algunos entienden que el pasaje se refiere principalmente al aumento del conocimiento espiritual y al entendimiento de las profecías en el tiempo del fin. Otros consideran que la expresión también puede abarcar el extraordinario crecimiento del conocimiento humano. Nuestro propósito no es presentar una interpretación como la única posible, sino examinar honestamente la evidencia histórica y permitir que el lector reflexione.
El texto bíblico afirma:
“Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.”
(Daniel 12:4, RVR1960).
Es importante observar que Daniel no explicó de qué manera aumentaría ese conocimiento ni describió el desarrollo de la ciencia moderna. Simplemente anunció que, en el tiempo del fin, existiría un notable aumento del conocimiento. Precisamente por esa brevedad han surgido distintas interpretaciones.
¿Podría Daniel haber imaginado nuestro mundo?
Daniel vivió en el siglo VI antes de Cristo.
Su mundo era agrícola.
Los viajes se realizaban a caballo o en caravanas.
Las noticias viajaban mediante mensajeros.
Los libros se copiaban a mano.
No existían universidades modernas.
No existían laboratorios científicos.
No existían telescopios, microscopios, computadoras, satélites ni Internet.
Desde una perspectiva puramente humana, resulta difícil imaginar que alguien de aquella época pudiera anticipar una civilización donde miles de millones de personas acceden instantáneamente a enormes cantidades de información mediante un pequeño dispositivo electrónico.
Los críticos suelen ofrecer varias explicaciones.
Algunos sostienen que Daniel simplemente hablaba del crecimiento normal del conocimiento humano.
Otros consideran que la expresión se refiere únicamente al entendimiento de las profecías y no al desarrollo científico.
También existen quienes afirman que todas las generaciones han pensado vivir en una época excepcional y que nuestro tiempo no es diferente.
Estas observaciones merecen ser consideradas con respeto. La interpretación responsable de la Biblia requiere evitar afirmaciones exageradas y reconocer cuando existen distintas posiciones entre estudiosos serios.
Sin embargo, la historia presenta un dato difícil de ignorar.
Durante miles de años el progreso fue relativamente lento.
En cambio, durante los dos últimos siglos el conocimiento comenzó a crecer a un ritmo nunca antes registrado.
No se trata únicamente de una impresión subjetiva.
Se trata de un fenómeno ampliamente documentado por historiadores de la ciencia y especialistas en innovación tecnológica.
Lo que dicen los historiadores
Numerosos historiadores coinciden en que la Revolución Industrial marcó un punto de inflexión en la historia de la humanidad. A partir de ese momento, la producción científica, tecnológica e industrial comenzó a acelerarse de manera extraordinaria.
Autores como Joel Mokyr, David Landes y Niall Ferguson describen este período como una transformación sin precedentes, caracterizada por una acumulación continua de conocimiento que impulsó nuevos descubrimientos y nuevas tecnologías.
En otras palabras, el progreso dejó de avanzar lentamente para comenzar a multiplicarse.
Muchos investigadores utilizan la expresión “crecimiento exponencial del conocimiento” para describir lo que ocurre en nuestra época.
En un crecimiento lineal, el progreso aumenta siempre al mismo ritmo.
En un crecimiento exponencial, cada avance genera muchos otros avances, acelerando continuamente el proceso.
Eso es precisamente lo que observamos hoy.
La inteligencia artificial acelera la investigación médica.
La investigación médica genera nuevos tratamientos.
Los nuevos tratamientos producen nuevas investigaciones.
Los supercomputadores permiten realizar simulaciones imposibles hace pocos años.
Cada descubrimiento impulsa el siguiente.
Algunas cifras que invitan a reflexionar
Aunque las estadísticas cambian continuamente, la tendencia resulta extraordinariamente clara.
- Cada año se publican millones de artículos científicos en revistas especializadas.
- Existen actualmente decenas de miles de universidades distribuidas por el mundo.
- La cantidad de investigadores científicos supera ampliamente la de cualquier época anterior.
- Cada día se generan enormes volúmenes de información digital.
- Miles de millones de personas tienen acceso a Internet.
- La mayoría de la población mundial dispone de teléfonos inteligentes o dispositivos con acceso inmediato a información.
- Las bibliotecas digitales contienen millones de libros, documentos y publicaciones.
- La inteligencia artificial procesa cantidades de información que hace apenas unos años resultaban imposibles de manejar.
Ninguna generación anterior vivió algo semejante.
Vale la pena detenernos y contemplar el panorama completo.
Nunca antes la humanidad produjo tanto conocimiento.
Nunca antes existieron tantos científicos.
Nunca antes hubo tantas universidades.
Nunca antes se publicaron tantos libros.
Nunca antes hubo acceso inmediato a tanta información.
Nunca antes existieron bibliotecas digitales de alcance mundial.
Nunca antes una persona llevó en su bolsillo acceso a una parte importante del conocimiento humano.
Nunca antes existió Internet.
Nunca antes apareció una herramienta como la inteligencia artificial.
Nunca antes el conocimiento avanzó a la velocidad que observamos actualmente.
¿Demuestra todo esto, por sí solo, que Daniel 12:4 se está cumpliendo?
¿Demuestra todo lo anterior, por sí solo, que Daniel 12:4 se está cumpliendo? La respuesta debe ser prudente.
Como hemos señalado a lo largo de este estudio, la Biblia no afirma explícitamente que la expresión “la ciencia se aumentará” deba entenderse exclusivamente como un aumento del conocimiento científico. Sería ir más allá de lo que el texto declara afirmar con absoluta certeza algo que Daniel no explicó de manera específica.
Sin embargo, también es cierto que, cualquiera que sea la interpretación que el lector adopte, el panorama resulta sorprendente.
Si la expresión se entiende como una referencia al extraordinario crecimiento del conocimiento humano y científico, la evidencia histórica es difícil de ignorar. Nunca antes la humanidad había producido tantos descubrimientos, tantas investigaciones, tantas universidades, tantos científicos, tantos libros, tanta información digital ni tecnologías tan avanzadas como las que existen en la actualidad.
Pero si otros intérpretes consideran que Daniel se refería principalmente al conocimiento espiritual o al entendimiento de las Escrituras, también encontramos un crecimiento sin precedentes.
Nunca antes en la historia habían existido tantas traducciones de la Biblia a diferentes idiomas. Nunca antes había sido posible comparar decenas de versiones bíblicas con unos cuantos clics. Nunca antes hubo tantos comentarios bíblicos, diccionarios de hebreo y griego, atlas de geografía bíblica, estudios históricos, obras de arqueología, libros de teología, apologética, escatología y recursos para el estudio de las Escrituras.
A ello debemos añadir miles de sitios web, bibliotecas digitales, cursos en línea, conferencias, seminarios, aplicaciones para teléfonos inteligentes y plataformas especializadas que ponen al alcance de cualquier persona una cantidad de información bíblica que generaciones anteriores jamás habrían imaginado.
Hace apenas unas décadas, un estudiante de la Biblia necesitaba una biblioteca considerable para realizar una investigación seria. Hoy, desde una computadora o un teléfono inteligente, puede consultar manuscritos antiguos, comparar traducciones, acceder a fotografías arqueológicas, estudiar mapas interactivos, leer comentarios de reconocidos especialistas y revisar miles de artículos académicos en cuestión de minutos.
En otras palabras, ya sea que entendamos Daniel 12:4 como una referencia al crecimiento del conocimiento científico, al aumento del entendimiento espiritual o incluso a ambos aspectos, resulta difícil negar que vivimos en la época de mayor expansión del conocimiento de toda la historia humana.
Quizá esa sea una de las razones por las que esta profecía continúa despertando tanto interés. Sin afirmar más de lo que la Biblia declara, sí podemos reconocer que nuestra generación contempla un fenómeno sin precedentes: una extraordinaria multiplicación del conocimiento, tanto en el ámbito científico como en el estudio y la difusión de la Palabra de Dios.
Muchos cristianos consideran que el extraordinario desarrollo científico y tecnológico de nuestra época constituye un cumplimiento significativo de Daniel 12:4 o, al menos, una evidencia de que vivimos en el escenario descrito por el profeta.
Otros creen que el texto debe entenderse principalmente en un sentido espiritual.
Ambas posiciones buscan ser fieles a las Escrituras y merecen ser escuchadas con respeto.
Lo verdaderamente importante es reconocer un hecho histórico indiscutible: nunca antes el conocimiento humano había crecido con tanta rapidez ni había transformado tan profundamente la vida de la humanidad.
Hace aproximadamente dos mil quinientos años, un profeta judío escribió que, en el tiempo del fin, “la ciencia se aumentará”.
Desde entonces transcurrieron siglos durante los cuales el mundo cambió lentamente.
Pero en apenas unas pocas generaciones la historia pareció acelerar su marcha.
La Revolución Industrial.
La electricidad.
La medicina moderna.
La genética.
La exploración espacial.
Internet.
La inteligencia artificial.
Todo ello ha dado lugar a una época única en la historia humana.
¿Estamos contemplando el cumplimiento de la profecía de Daniel? Cada lector deberá responder esa pregunta delante de Dios y a la luz de las Escrituras.
Pero una cosa parece innegable: vivimos en el período de mayor crecimiento del conocimiento que la humanidad haya conocido jamás. Y esa extraordinaria realidad constituye, para muchos creyentes, una poderosa invitación a mirar nuevamente las palabras del profeta Daniel con reverencia, humildad y esperanza.
- Daniel 12:4.
- Isaías 55:8-9.
- Proverbios 2:1-6.
- Santiago 1:5.
Referencias históricas y académicas
- Mokyr, Joel. The Lever of Riches.
- Landes, David S. The Unbound Prometheus.
- Ferguson, Niall. Civilization.
- UNESCO. Science Report.
- National Science Foundation. Science and Engineering Indicators.
- World Bank. Datos sobre educación superior e investigación.
- OECD. Indicadores sobre innovación y desarrollo científico.
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