07. Marte: el fascinante planeta rojo

Por el Dr. Elio M Rivera

Dejamos nuestro hogar y continuamos el viaje

  Ya hemos visitado Mercurio, Venus y nuestro propio planeta, la Tierra.

  Ahora continuamos alejándonos del Sol.

  Después de cruzar millones de kilómetros de espacio llegamos al cuarto planeta del Sistema Solar.

  Desde la Tierra puede verse como un pequeño punto rojizo en el cielo nocturno.

  Por eso, desde tiempos antiguos, llamó poderosamente la atención de quienes contemplaban las estrellas.

  Su nombre es:

Marte.

El planeta Marte

  Hoy sabemos que aquel pequeño punto rojo es en realidad un mundo completo, con enormes montañas, volcanes gigantescos, profundos cañones, extensas llanuras, tormentas de polvo y casquetes de hielo en sus polos.

  Y, además, es el único planeta cuya superficie hemos recorrido directamente con vehículos robóticos.

¿Por qué Marte es rojo?

  Marte es conocido como:

“el planeta rojo”.

  Pero ¿por qué tiene ese color?

  La respuesta está principalmente en los minerales de hierro presentes en sus rocas y suelo.

  Esos minerales reaccionaron con oxígeno y formaron óxidos de hierro.

  Es algo parecido a lo que ocurre cuando un objeto de hierro en la Tierra desarrolla herrumbre.

  El polvo rico en óxidos de hierro cubre grandes regiones de Marte y le proporciona su característico color rojizo.

  Incluso desde millones de kilómetros de distancia podemos distinguirlo.

Marte es mucho más pequeño que la Tierra

  El diámetro de Marte es de aproximadamente:

6,779 kilómetros.

  El de la Tierra es de aproximadamente:

12,742 kilómetros.

  Esto significa que el diámetro de Marte es un poco más de la mitad del terrestre.

  También posee mucha menos masa que nuestro planeta.

  Como consecuencia, su gravedad superficial es solamente alrededor del 38 % de la gravedad terrestre.

  Imagine que en la Tierra una persona pesa 50 kilogramos.

  Su masa seguiría siendo la misma en Marte, pero si utilizáramos coloquialmente una báscula calibrada como las terrestres, marcaría un peso equivalente a aproximadamente 19 kilogramos.

  Allí sería mucho más fácil dar grandes saltos.

Un día sorprendentemente parecido al nuestro

  Aquí encontramos algo curioso.

  Aunque Marte es muy diferente de la Tierra, la duración de su día es bastante parecida.

  Un día marciano dura aproximadamente:

24 horas y 39 minutos.

  Los científicos suelen llamar sol a un día marciano.

  Así que cuando una misión lleva, por ejemplo, cien soles trabajando sobre Marte, significa que ha permanecido aproximadamente cien días marcianos sobre el planeta.

Pero su año es mucho más largo

  Marte está más lejos del Sol que la Tierra.

  Su distancia media es de aproximadamente:

228 millones de kilómetros.

  Por eso necesita recorrer una órbita mucho mayor.

  Mientras la Tierra completa una vuelta alrededor del Sol en unos 365 días, Marte necesita aproximadamente:

687 días terrestres.

  Un año marciano dura casi dos años terrestres.

  Si celebráramos nuestros cumpleaños utilizando años marcianos, tendríamos que esperar mucho más entre uno y otro.

Marte también tiene estaciones

  Marte posee un eje inclinado aproximadamente 25 grados, bastante parecido a la inclinación de la Tierra.

  Como consecuencia, también experimenta estaciones.

  Tiene primavera.

  Verano.

  Otoño.

  Invierno.

  Sin embargo, como su año es mucho más largo que el nuestro, sus estaciones también duran más.

  Aquí encontramos una hermosa oportunidad para comparar dos planetas.

  La Tierra y Marte poseen inclinaciones semejantes.

  Ambos tienen estaciones.

  Ambos tienen casquetes polares.

  Y sus días tienen duraciones relativamente parecidas.

  Pero sus condiciones superficiales son profundamente diferentes.

Una atmósfera demasiado tenue para nosotros

  Marte posee atmósfera.

  Pero es muchísimo más tenue que la terrestre.

  Está compuesta principalmente por dióxido de carbono, con pequeñas cantidades de nitrógeno, argón y otros gases.

  La presión atmosférica sobre su superficie es, en promedio, menos del uno por ciento de la presión que experimentamos al nivel del mar en la Tierra.

  Por eso una persona no podría simplemente salir de una nave y comenzar a caminar por Marte.

  Necesitaría protección y un suministro de oxígeno.

  No existe aire respirable para nosotros.

Marte es un mundo frío

  Cuando vemos fotografías de Marte, algunas regiones pueden parecernos desiertos terrestres.

  Pero no debemos dejarnos engañar.

  Marte es frío.

  Su temperatura media superficial es aproximadamente de:

−63 °C.

  Las temperaturas cambian mucho dependiendo del lugar, la hora y la estación.

  En determinadas condiciones cerca del ecuador durante el día pueden subir considerablemente, mientras que durante noches frías y en regiones polares pueden descender muy por debajo de −100 °C.

  Un paisaje que parece un desierto cálido puede ser, en realidad, extraordinariamente frío.

El volcán más grande del Sistema Solar

  Ahora llegamos a una de las maravillas de Marte.

  Sobre su superficie se encuentra:

Olympus Mons

El volcán olimpo

  El Monte Olimpo es el volcán más grande conocido del Sistema Solar.

  Se eleva aproximadamente 22 kilómetros sobre el nivel de referencia marciano, dependiendo de cómo se realice la medición.

  El monte Everest alcanza unos 8.8 kilómetros sobre el nivel del mar.

  Olympus Mons es, por tanto, muchísimo más alto.

  Pero su tamaño resulta todavía más difícil de imaginar cuando consideramos su anchura.

  Su enorme estructura volcánica se extiende por cientos de kilómetros.

  Si pudiéramos colocarnos cerca de él, probablemente no lo veríamos como una montaña puntiaguda completa porque sería demasiado grande para abarcarla desde nuestra posición.

  Parecería más bien que el terreno se eleva lentamente hasta perderse en el horizonte.

¿Cómo pudo crecer tanto?

  En la Tierra, las grandes placas de la corteza se mueven.

  Por eso un punto donde asciende magma puede ir formando diferentes volcanes conforme la placa se desplaza.

  Marte no posee actualmente una tectónica de placas global como la terrestre.

  Esto permitió que enormes cantidades de material volcánico se acumularan repetidamente en determinadas regiones.

  El resultado fueron volcanes gigantescos.

  Olympus Mons es el ejemplo más espectacular.

Pero Marte también tiene un cañón gigantesco

  Si sus volcanes son enormes, sus cañones tampoco se quedan atrás.

  Marte posee un gigantesco sistema de cañones llamado:

El valle Marineris

Valles Marineris

  Se extiende aproximadamente 4,000 kilómetros.

  En algunos lugares alcanza alrededor de 200 kilómetros de anchura y profundidades de varios kilómetros.

  Es tan enorme que, si pudiéramos trasladarlo a la Tierra, atravesaría una parte considerable de un continente.

  Nuestro famoso Gran Cañón de Arizona es impresionante.

  Pero Valles Marineris pertenece a otra escala.

¿Fue formado por un río gigantesco?

  No principalmente.

  Aunque existen evidencias de que el agua modificó distintas regiones de Marte, Valles Marineris parece haber comenzado principalmente mediante enormes fracturas y hundimientos de la corteza marciana, relacionados con la gigantesca región volcánica de Tharsis.

  Posteriormente, deslizamientos de tierra, erosión y otros procesos modificaron sus paredes y su interior.

  Es un buen ejemplo de por qué debemos estudiar cuidadosamente un paisaje antes de decidir cómo se formó.

  Algo puede parecer un enorme cañón fluvial…

  sin haberse formado de la misma manera que un cañón terrestre.

Marte posee dos casquetes polares

  Si observamos Marte con suficiente detalle podemos distinguir regiones claras cerca de sus polos.

  Son sus casquetes polares.

  Contienen principalmente hielo de agua permanente, acompañado por dióxido de carbono congelado que aumenta y disminuye según las estaciones.

  Durante el invierno marciano, parte del dióxido de carbono de la atmósfera puede congelarse sobre las regiones polares.

  Cuando llega una estación más cálida, una parte vuelve a convertirse directamente en gas.

  Los polos de Marte cambian con las estaciones.

Hay agua congelada en Marte

  Hoy sabemos que Marte posee hielo de agua.

  Existe en sus regiones polares y también bajo partes de su superficie.

  Además, numerosas estructuras del terreno muestran que en algún momento el agua líquida modificó regiones del planeta.

  Se han identificado antiguos canales, deltas y minerales que normalmente se forman en presencia de agua.

  Esto no significa que Marte esté actualmente cubierto por ríos y lagos.

  No lo está.

  Pero significa que el agua forma parte importante de la historia geológica del planeta.

Tormentas que pueden envolver el planeta

  Marte posee otro fenómeno espectacular:

las tormentas de polvo.

  El polvo marciano es extremadamente fino.

  Los vientos pueden levantarlo y transportarlo por grandes distancias.

  Algunas tormentas son pequeñas y regionales.

  Pero en determinadas ocasiones pueden crecer hasta afectar prácticamente todo el planeta.

  Imagine contemplar desde el espacio cómo un mundo entero comienza a quedar oculto detrás de una gigantesca nube de polvo.

  Eso puede ocurrir en Marte.

El cielo de Marte no se vería como el nuestro

  En la Tierra estamos acostumbrados a un cielo azul.

  En Marte, el abundante polvo suspendido en la atmósfera produce normalmente un cielo de tonos rojizos o amarillentos durante el día.

  Pero cerca del amanecer y del atardecer puede suceder algo sorprendente.

  Alrededor del Sol pueden aparecer tonalidades azuladas.

  Es casi lo contrario de lo que solemos observar en la Tierra, donde nuestro cielo es azul y los atardeceres frecuentemente adquieren tonos rojizos.

Marte tiene dos pequeñas lunas

  Marte no viaja completamente solo.

  Tiene dos pequeñas lunas:

Fobos y Deimos.

  Sus nombres significan aproximadamente “miedo” y “terror” en griego.

  Son muchísimo más pequeñas que nuestra Luna y poseen formas irregulares.

  Fobos es la mayor y orbita extraordinariamente cerca de Marte.

  Deimos es más pequeña y se encuentra más lejos.

  Desde la superficie marciana no parecerían una enorme Luna como la que contemplamos desde la Tierra.

  Serían pequeños compañeros cruzando el cielo.

Marte, un mundo que hemos recorrido con robots

  Existe algo especialmente emocionante acerca de Marte.

  No solamente lo hemos observado desde lejos.

  Hemos aterrizado allí.

  Hemos colocado instrumentos sobre su superficie.

  Y hemos enviado vehículos capaces de desplazarse por ella.

  Los seres humanos todavía no hemos caminado sobre Marte.

  Pero nuestros robots sí.

  Spirit.

  Opportunity.

  Curiosity.

  Perseverance.

  Y otros exploradores han permitido estudiar directamente rocas, suelo, atmósfera y paisajes marcianos.

  Incluso hemos hecho volar una pequeña aeronave en otro planeta.

  El helicóptero Ingenuity realizó el primer vuelo controlado y motorizado en otro mundo.

  La historia de esas máquinas es tan extraordinaria que merece nuestro siguiente artículo completo.

Marte no es una segunda Tierra

  Algunas imágenes de Marte pueden resultar engañosas.

  Vemos montañas.

  Valles.

  Rocas.

  Dunas.

  Hielo.

  Y podemos pensar:

  “Parece la Tierra”.

  Pero mire las diferencias.

  Su atmósfera es extremadamente tenue.

  No podemos respirar.

  La presión es muy baja.

  Hace mucho frío.

  No existen océanos líquidos sobre su superficie actual.

  La radiación representa un problema importante.

  Y las tormentas pueden llenar la atmósfera de polvo.

  Marte nos recuerda nuevamente que parecerse a la Tierra en algunas características no significa ofrecer las mismas condiciones para la vida humana.

Tres vecinos y tres mundos completamente diferentes

  Ya podemos comparar:

Venus, Tierra y Marte.

  Venus posee una atmósfera extremadamente densa y temperaturas cercanas a 464 °C.

  La Tierra posee océanos líquidos, una atmósfera adecuada para nuestra respiración y una enorme diversidad de vida.

  Marte posee una atmósfera muy tenue y una temperatura media cercana a −63 °C.

  Tres planetas rocosos.

  Tres vecinos.

  Tres ambientes extraordinariamente diferentes.

  Una vez más comprendemos que las condiciones de un planeta dependen de muchos factores actuando simultáneamente.

La creación es mucho más grande que nuestro pequeño mundo

  David escribió:

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria…?”

Salmo 8:3-4

  David nunca vio una fotografía de Marte.

  No conoció Olympus Mons.

  Nunca contempló Valles Marineris.

  No sabía que existían casquetes polares en aquel pequeño punto rojizo del cielo.

  Nosotros tenemos el privilegio de conocer cosas que durante miles de años estuvieron fuera del alcance de los seres humanos.

  Y ese conocimiento puede producir humildad.

  Nuestro planeta no es todo lo que existe.

  Vivimos dentro de una creación inmensamente mayor.

La ciencia nos permite explorar

  La Biblia no fue escrita para enseñarnos geología marciana.

  No explica volcanes de Marte, presión atmosférica o temperaturas planetarias.

  Para conocer estas cosas utilizamos la observación, las matemáticas, los telescopios y las naves espaciales.

  Pero para el creyente no existe necesidad de enfrentar ciencia y fe.

  Podemos estudiar cómo funciona Marte…

  y al mismo tiempo maravillarnos ante la inmensidad de la creación.

  El salmista declaró:

“Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Salmo 19:1

Un pequeño punto rojo convertido en un mundo

  Durante generaciones, Marte fue simplemente una luz rojiza en el cielo.

  Hoy conocemos montañas que se elevan más de veinte kilómetros.

  Cañones que recorren miles de kilómetros.

  Casquetes de hielo.

  Tormentas gigantescas.

  Dos pequeñas lunas.

  Antiguas señales de actividad del agua.

  Y vehículos construidos por seres humanos recorriendo lentamente su superficie.

  Cada descubrimiento transforma aquel pequeño punto luminoso en algo mucho más extraordinario.

  Y todavía quedan muchas preguntas por responder.

“Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas…”
Isaías 40:26

  Marte nos invita precisamente a hacer eso:

  mirar,

  preguntar,

  investigar,

  aprender,

  y maravillarnos.

  Porque incluso un mundo frío y aparentemente desolado puede enseñarnos cuánto nos falta por descubrir acerca del extraordinario Sistema Solar del que formamos parte.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Salmo 8:3-4.
  • Salmo 19:1-6.
  • Salmo 104:24.
  • Isaías 40:26.

Bibliografía científica

  • de Pater, I. & Lissauer, J. J. Planetary Sciences. Cambridge University Press.
  • Carr, M. H. The Surface of Mars. Cambridge University Press.
  • Kieffer, H. H. et al. Mars. University of Arizona Press.
  • Bennett, J. et al. The Cosmic Perspective. Pearson.

Organizaciones científicas

  • NASA Science — Mars — datos sobre tamaño, órbita, atmósfera, temperatura, lunas y características generales del planeta.
  • NASA Mars Exploration Program — información sobre la exploración robótica y la geología marciana.
  • NASA/JPL — información científica de las misiones Curiosity, Perseverance, Spirit, Opportunity e Ingenuity.
  • United States Geological Survey (USGS) — cartografía y estudios geológicos de Marte.
  • European Space Agency (ESA) — investigaciones sobre la atmósfera, superficie, agua y geología marcianas.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.