01. ¿Por qué la resurrección es tan importante?

Por el Dr. Elio M Rivera

  La resurrección de Jesucristo no es simplemente uno de los muchos acontecimientos que forman parte de la historia cristiana. Es uno de los fundamentos sobre los cuales descansa toda nuestra fe. Si Jesucristo murió en la cruz y permaneció en la tumba, entonces el cristianismo pierde una parte esencial de su mensaje. Pero si realmente resucitó, entonces todo cambia.

  Esta es precisamente la razón por la que vale la pena estudiar cuidadosamente lo que ocurrió después de la crucifixión. La pregunta no es solamente si creemos que Jesús resucitó porque así nos lo enseñaron desde pequeños, porque lo escuchamos en una iglesia o porque aparece escrito en la Biblia. La pregunta que deseo plantear a lo largo de esta serie es mucho más profunda:

¿Existen razones suficientes para creer que Jesucristo realmente se levantó de entre los muertos?

  Antes de intentar responderla, debemos comprender por qué este asunto tiene tanta importancia.

Sin resurrección, el cristianismo pierde su fundamento

  El apóstol Pablo fue extraordinariamente claro al hablar de este tema. Él no trató la resurrección como una enseñanza secundaria ni como algo que pudiera aceptarse o rechazarse sin consecuencias. Por el contrario, afirmó que si Cristo no resucitó, nuestra predicación y nuestra fe serían vanas, y todavía permaneceríamos en nuestros pecados.

“Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.”
1 Corintios 15:14

  Más adelante vuelve a decir:

“Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.”
1 Corintios 15:17

  Estas palabras son impresionantes.

  Pablo prácticamente coloca todo el cristianismo sobre un acontecimiento histórico: la resurrección de Jesucristo.

  No dijo: “Aunque Cristo no haya resucitado, sus enseñanzas siguen siendo bonitas”. Tampoco dijo que lo importante fuera solamente recordar sus principios morales. Para Pablo, la cuestión era mucho más seria: si Jesucristo no resucitó, entonces algo fundamental del mensaje cristiano se derrumba.

La resurrección confirma quién es Jesucristo

  Durante su ministerio, Jesús hizo afirmaciones extraordinarias acerca de sí mismo. Enseñó con una autoridad que sorprendía a quienes lo escuchaban, habló acerca del perdón de los pecados, anunció que entregaría su vida y también declaró que volvería a levantarse.

  Cualquier persona puede hacer grandes afirmaciones. Pero la pregunta es si esas afirmaciones pueden ser respaldadas.

  La resurrección ocupa un lugar extraordinario precisamente porque constituye la confirmación de que la muerte no pudo retener a Jesucristo.

  Sus enemigos podían arrestarlo.

  Podían juzgarlo.

  Podían azotarlo.

  Podían clavarlo en una cruz.

  Podían colocar su cuerpo dentro de una tumba.

  Podían cerrar aquella tumba con una enorme piedra.

  Pero si después de todo aquello Jesucristo volvió a vivir, entonces estamos frente a un acontecimiento completamente diferente de cualquier otro en la historia humana.

La cruz y la resurrección no pueden separarse

  Con frecuencia hablamos de la cruz porque allí Jesucristo entregó su vida. Y ciertamente la cruz ocupa un lugar central en el mensaje del Evangelio. Pero la historia cristiana no termina el viernes por la tarde con un cuerpo colocado dentro de un sepulcro.

  Si todo hubiera terminado allí, tendríamos la historia de un hombre extraordinario que murió de una manera terrible.

  Pero el mensaje de los primeros cristianos era diferente.

  Ellos proclamaban que aquel que había sido crucificado estaba vivo.

  Por eso la cruz y la resurrección deben entenderse juntas. La cruz nos habla de su muerte; la resurrección nos habla de su victoria sobre la muerte.

  Pablo resumió el mensaje que había recibido y transmitido diciendo que Cristo murió, fue sepultado y resucitó al tercer día. Para él, estos acontecimientos formaban parte de una misma realidad.

La resurrección transformó completamente a los discípulos

  Existe otro aspecto que debemos considerar.

  Después de la crucifixión encontramos a los discípulos llenos de miedo. Algunos habían huido cuando arrestaron a Jesús. Pedro incluso negó conocerlo. Después de su muerte, los discípulos se encontraban reunidos detrás de puertas cerradas por temor.

  Algo había sucedido con ellos.

  El hombre a quien habían seguido durante años había sido ejecutado públicamente. Sus expectativas parecían haberse derrumbado y el temor había tomado el lugar de la seguridad que alguna vez habían tenido.

  Sin embargo, poco tiempo después encontramos a estos mismos hombres proclamando públicamente que Jesucristo había resucitado.

  Aquellos que se escondían comenzaron a hablar.

  Aquellos que tenían miedo comenzaron a confrontar a las autoridades.

  Aquellos que habían huido comenzaron a anunciar precisamente en Jerusalén que el hombre que había sido crucificado estaba vivo.

  Entonces surge una pregunta inevitable:

¿Qué ocurrió para producir un cambio tan extraordinario en ellos?

  Esta será una de las preguntas que estudiaremos detenidamente a lo largo de esta serie.

Para los primeros cristianos, Jesús no era solamente alguien que había vivido

  Los discípulos no salieron por las calles anunciando simplemente las enseñanzas de un maestro fallecido.

  Su mensaje era mucho más poderoso:

Jesucristo había resucitado.

  Eso explica por qué la resurrección aparece una y otra vez en la predicación de la Iglesia primitiva.

  Ellos no hablaban de Jesús únicamente en pasado. No decían solamente: “Jesús hizo”, “Jesús enseñó” o “Jesús murió”.

  Ellos afirmaban:

Jesús vive.

  Y esa convicción transformó completamente su manera de vivir.

La resurrección convierte la esperanza cristiana en algo completamente diferente

  Todos los seres humanos tarde o temprano tenemos que enfrentarnos con la realidad de la muerte.

  Podemos ignorarla durante algún tiempo. Podemos evitar hablar de ella. Podemos distraernos con nuestras actividades cotidianas. Pero tarde o temprano todos tendremos que enfrentarnos con ella.

  Y es precisamente aquí donde la resurrección de Jesucristo adquiere una dimensión profundamente personal.

  Si Jesucristo resucitó, entonces la muerte no tuvo la última palabra sobre Él.

  Y si Cristo venció a la muerte, la esperanza cristiana no está fundamentada solamente en buenos deseos.

  Está fundamentada en una persona que murió y, según el testimonio de sus discípulos, volvió a vivir.

Para mí, estudiar la resurrección dejó de ser solamente una cuestión doctrinal

  Durante muchos años creí en la resurrección de Jesucristo porque era parte de mi fe. Pero cuando comencé a estudiar cuidadosamente los acontecimientos que rodearon su muerte, sepultura y resurrección, algo comenzó a cambiar profundamente dentro de mí.

  Jesucristo dejó de ser solamente alguien acerca de quien yo había aprendido.

  Comprender la resurrección hizo que muchas cosas que anteriormente eran teoría comenzaran a convertirse en una realidad en mi interior. Nació una mayor seguridad, esperanza y deseo de hablar acerca de Jesús.

  Comprender y estudiar la resurrección transformó profundamente mi manera de relacionarme con Él.

  Porque existe una enorme diferencia entre pensar solamente que Jesucristo vivió hace dos mil años y comprender que Él está vivo.

Entonces, ¿qué debemos investigar?

  A lo largo de esta serie no quiero pedirle al lector que acepte la resurrección simplemente porque yo lo diga.

  Quiero que examinemos los acontecimientos.

  Debemos preguntarnos:

  ¿Murió realmente Jesucristo?

  ¿Quién comprobó su muerte?

  ¿Dónde fue sepultado?

  ¿Qué clase de tumba era?

  ¿Quién vigilaba aquella tumba?

  ¿Qué significaba el sello colocado sobre ella?

  ¿Podrían los discípulos haber robado el cuerpo?

  ¿Por qué apareció vacía la tumba?

  ¿Quiénes dijeron haber visto a Jesucristo después de su muerte?

  ¿Y qué ocurrió posteriormente con aquellas personas?

  No tenemos que tener miedo de hacer preguntas. Si un acontecimiento es verdadero, debe poder ser examinado.

Una pregunta que merece una respuesta

  La resurrección es importante porque todo cambia dependiendo de si ocurrió o no ocurrió.

  Si Jesucristo permaneció muerto, estamos hablando solamente de un personaje extraordinario de la antigüedad.

  Pero si Jesucristo realmente resucitó, entonces estamos hablando de alguien completamente diferente.

  Entonces sus palabras adquieren una importancia extraordinaria.

  Sus promesas adquieren una dimensión completamente nueva.

  La cruz adquiere un significado todavía más profundo.

  Y nuestra propia relación con la muerte cambia para siempre.

  Por eso no quiero que esta serie comience diciendo simplemente:

“Cristo resucitó porque la Biblia lo dice.”

  Quiero ir más lejos.

  Quiero que observemos cuidadosamente los acontecimientos y nos hagamos una pregunta que cada persona tendrá que responder por sí misma:

¿Qué sucedió realmente aquella mañana en Jerusalén?

  En los próximos artículos comenzaremos a examinar el caso paso a paso.

Referencias bíblicas

1 Corintios 15:1-18.
Juan 20:19-23.
Hechos 2:22-32.
Hechos 4:1-14.

NUEVO EN CRISTOPEDIA

     Descubre las nuevas series, libros y recursos que hemos añadido al Museo y a la Biblioteca de Cristopedia.

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.