11. Los glaciares — gigantes de hielo que almacenan y modelan el agua de la Tierra

Por el Dr. Elio M Rivera

  En las regiones más frías de nuestro planeta existen enormes masas de hielo que parecen completamente inmóviles. Cubren montañas, llenan valles y, en las regiones polares, forman extensiones que superan nuestra imaginación. Son los glaciares, gigantescos depósitos de agua congelada que forman parte del sistema hídrico de la Tierra.

  Un glaciar no es simplemente nieve acumulada. Cuando cae más nieve de la que se derrite durante períodos sucesivos, las capas inferiores quedan sometidas al peso de las superiores. La nieve se compacta, pierde parte del aire que contiene y termina transformándose en hielo glaciar.

  Pero aquí aparece una de sus características más sorprendentes: aunque parece una montaña de hielo inmóvil, un glaciar se mueve.

Un río hecho de hielo

  La gravedad actúa continuamente sobre el glaciar.

  Debido a su enorme peso, el hielo puede deformarse internamente y también deslizarse sobre el terreno bajo determinadas condiciones. El movimiento normalmente es lento comparado con un río de agua, pero puede medirse.

  Por eso podemos imaginar algunos glaciares como enormes ríos de hielo que descienden lentamente por las montañas.

  Lo que parece completamente inmóvil está avanzando.

¿Cuánta agua contienen?

  Los glaciares y las grandes capas de hielo almacenan la mayor parte del agua dulce congelada de nuestro planeta.

  Las enormes capas de hielo de la Antártida y Groenlandia contienen cantidades extraordinarias de agua.

  Esto convierte al hielo terrestre en una parte fundamental del sistema climático y del nivel de los océanos.

  Una enorme reserva de agua permanece almacenada en estado sólido.

El hielo puede parecer azul

  Una de las características más hermosas de algunos glaciares es su intenso color azul.

  La nieve reciente parece blanca porque contiene numerosos cristales y espacios de aire que dispersan la luz.

  Cuando el hielo se vuelve muy compacto y la luz atraviesa suficiente cantidad de él, las longitudes de onda rojizas son absorbidas más intensamente, mientras parte de la luz azul consigue regresar hacia nuestros ojos.

  El resultado puede ser un extraordinario azul profundo.

El hielo también puede romper la roca

  Un glaciar posee una enorme capacidad para modificar el paisaje.

  Mientras avanza, fragmentos de roca pueden quedar incorporados en su base.

  Estas piedras funcionan como herramientas abrasivas que raspan el terreno.

  El glaciar también puede arrancar bloques de roca y transportarlos.

  Una masa de hielo aparentemente delicada puede esculpir montañas enteras.

Los valles en forma de U

  Los ríos suelen formar valles relativamente estrechos con perfiles semejantes a una V.

  Los glaciares pueden ensanchar y profundizar considerablemente los valles por donde se desplazan.

  El resultado característico es un valle en forma de U, con paredes empinadas y un fondo relativamente amplio.

  Incluso después de desaparecer el hielo, la montaña conserva la huella de su paso.

Una roca puede viajar sobre el hielo

  Los glaciares transportan materiales de todos los tamaños.

  Desde pequeñas partículas hasta enormes bloques.

  Cuando el hielo finalmente se derrite, esas rocas quedan depositadas en nuevos lugares.

  Algunos bloques pueden encontrarse muy lejos de la roca de donde procedieron.

  Son conocidos como bloques erráticos y constituyen evidencias visibles del movimiento glaciar.

Las grietas — enormes fracturas en el hielo

  Aunque el hielo puede deformarse lentamente, cerca de la superficie también puede romperse.

  Cuando distintas partes del glaciar se mueven a velocidades diferentes aparecen grandes grietas conocidas como crevasses.

  Algunas pueden alcanzar profundidades considerables y representar un enorme peligro para quienes atraviesan un glaciar.

  Una superficie aparentemente continua puede esconder fracturas profundas.

Cuando el glaciar llega al agua

  Algunos glaciares terminan en lagos o en el océano.

  Grandes fragmentos pueden desprenderse de su extremo mediante un proceso conocido como calving o desprendimiento glaciar.

  Cuando el fragmento flota libremente se convierte en un iceberg.

  Así, una masa de hielo formada sobre tierra puede terminar viajando sobre el océano.

Solamente vemos una parte del iceberg

  El hielo es menos denso que el agua líquida y por eso flota.

  Sin embargo, la mayor parte de un iceberg permanece bajo la superficie.

  La imagen que observamos desde un barco representa solamente una fracción de su tamaño total.

  De allí nació la conocida expresión: “la punta del iceberg”.

Los glaciares alimentan ríos

  En regiones montañosas, parte del hielo se derrite durante las temporadas cálidas.

  El agua resultante forma arroyos y alimenta ríos.

  Muchas comunidades dependen de cuencas montañosas donde nieve y hielo participan en el almacenamiento temporal de agua.

  El agua puede permanecer congelada en las alturas y después comenzar un viaje que terminará cientos de kilómetros más adelante.

El glaciar guarda información

  El hielo también puede funcionar como un archivo natural.

  En regiones donde se acumulan capas sucesivas de nieve, pequeñas burbujas de aire pueden quedar atrapadas.

  Los científicos extraen cilindros de hielo llamados núcleos de hielo y estudian sus capas, partículas, composición química y gases atrapados.

  De esta manera, el hielo conserva información acerca de condiciones atmosféricas pasadas.

  Una masa congelada puede convertirse en un extraordinario registro físico.

La gravedad nunca deja de actuar

  Un glaciar puede pesar millones de toneladas.

  Toda esa masa responde continuamente a la gravedad.

  Las regiones superiores alimentan el flujo.

  El hielo se deforma.

  La base puede deslizarse.

  La superficie se fractura.

  Y lentamente toda la estructura modifica el terreno.

  No necesita moverse rápidamente para producir resultados enormes.

La nieve puede terminar formando una montaña de hielo

  Todo comienza con algo extraordinariamente pequeño.

  Un copo de nieve.

  Después otro.

  Y otro.

  Cuando la acumulación supera la pérdida, el peso aumenta.

  Los cristales cambian.

  La nieve se compacta.

  Finalmente aparece hielo glaciar.

  Millones de pequeños cristales terminan formando una estructura capaz de transformar montañas.

Los glaciares y el equilibrio del agua

  El agua de nuestro planeta puede encontrarse en diferentes estados.

  Está en los océanos.

  Circula por los ríos.

  Flota en la atmósfera como vapor.

  Cae como lluvia o nieve.

  Penetra en el subsuelo.

  Y enormes cantidades permanecen almacenadas como hielo.

  Los glaciares forman parte de ese extraordinario sistema de circulación y almacenamiento.

La Biblia y los depósitos de nieve

  En el libro de Job encontramos una pregunta poética:

“¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve, o has visto los tesoros del granizo?”
(Job 38:22)

  Para los escritores bíblicos, la nieve era otra manifestación del poder de Dios sobre la naturaleza.

  Hoy podemos contemplar enormes regiones donde la nieve acumulada termina convertida en gigantescas reservas de hielo.

  La escala resulta difícil de imaginar.

Agua convertida en roca transparente

  El Salmo declara:

“Él da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza. Echa su hielo como pedazos.”
(Salmo 147:16-17)

  El agua es una sustancia extraordinaria.

  Puede correr por un río.

  Flotar como vapor.

  Caer desde una nube.

  Convertirse en nieve.

  Y terminar comprimida dentro de un glaciar capaz de mover rocas y modificar montañas.

  La misma molécula participa en ambientes completamente diferentes.

Gigantes que parecen inmóviles

  La Biblia no pretende explicar dinámica glaciar, densidad del hielo o erosión mediante lenguaje científico. Estas preguntas corresponden a la glaciología, física, geología e hidrología.

  Sin embargo, estudiar los glaciares nos permite contemplar otra dimensión de la extraordinaria complejidad de nuestro planeta.

  El agua cae como pequeños copos de nieve, se acumula, se comprime y termina formando masas gigantescas. Después la gravedad las mueve lentamente, transportando rocas, excavando valles y almacenando enormes cantidades de agua.

  Desde la perspectiva bíblica, comprender estos mecanismos aumenta nuestra admiración. Los glaciares nos recuerdan que incluso aquello que parece completamente inmóvil puede formar parte de un sistema extraordinariamente activo: gigantes de hielo que almacenan agua, recorren lentamente las montañas y dejan escrita sobre la roca la huella de su paso.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Job 37:6.
  • Job 37:10.
  • Job 38:22-30.
  • Salmo 147:16-18.
  • Salmo 148:7-8.

Bibliografía científica

  • Benn, D. I. & Evans, D. J. A. Glaciers and Glaciation. Routledge.
  • Cuffey, K. M. & Paterson, W. S. B. The Physics of Glaciers. Academic Press.
  • Hooke, R. LeB. Principles of Glacier Mechanics. Cambridge University Press.

Organizaciones científicas

  • National Snow and Ice Data Center — glaciares, nieve y hielo.
  • U.S. Geological Survey — glaciología y recursos hídricos.
  • NASA Earth Science — observación de glaciares y capas de hielo.
  • World Glacier Monitoring Service — monitoreo científico de glaciares.


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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.