1. La ciudad de Tiro, La reina de los mares

Por el Dr. Elio M Rivera


Durante siglos, pocas ciudades despertaron tanta admiración como Tiro. Situada en la costa oriental del mar Mediterráneo, en el territorio que hoy corresponde al Líbano, esta ciudad fenicia llegó a convertirse en uno de los mayores centros comerciales del mundo antiguo. Sus barcos recorrían miles de kilómetros transportando mercancías, sus artesanos eran famosos por la calidad de su trabajo y sus comerciantes acumulaban riquezas que parecían inagotables.

Tiro, la reina de los Mares


Para quienes vivían en aquella época, Tiro no era simplemente una ciudad importante; era la gran potencia marítima del Mediterráneo.
A diferencia de otros reinos que basaban su poder en enormes ejércitos o extensos territorios, la fortaleza de Tiro descansaba en el mar.

La ciudad de Tiro, una maravilla arquitectónica de esa época

Desde sus puertos salían embarcaciones hacia Egipto, Chipre, Grecia, Asia Menor, el norte de África e incluso las lejanas costas de la península ibérica. Gracias a esta extensa red comercial, llegaban a la ciudad oro, plata, marfil, cedro del Líbano, púrpura, especias, piedras preciosas y numerosos productos provenientes de todo el mundo conocido.
Ezequiel describe esta prosperidad con un lenguaje extraordinariamente poético. En el capítulo 27 compara a Tiro con un majestuoso barco construido con los mejores materiales y abastecido por las naciones más importantes de su tiempo. Cada pueblo aportaba algo a su riqueza, convirtiéndola en el gran centro comercial del Mediterráneo.
Pero la riqueza no era su única fortaleza.
La ciudad tenía una característica que la hacía parecer prácticamente inexpugnable.

La murallas de Tiro


En realidad, Tiro estaba formada por dos ciudades.
La primera se encontraba sobre la costa continental. La segunda, mucho más importante, estaba edificada sobre una isla rocosa situada aproximadamente a ochocientos metros del continente. Esta ciudad insular estaba protegida por enormes murallas que, según algunos autores antiguos, alcanzaban cerca de cuarenta y cinco metros de altura en algunos sectores orientados hacia el mar.
Además, contaba con dos puertos naturales.
Uno miraba hacia el norte y el otro hacia el sur, lo que permitía que los barcos entraran y salieran con relativa seguridad bajo diferentes condiciones del viento. Estos puertos hicieron de Tiro uno de los centros marítimos más activos del mundo antiguo.

Los tintoreros, encargados de elaborar el famosa pigmento de la purpura en la Cd. de Tiro


La ciudad también era famosa por la fabricación de la púrpura de Tiro, un valioso tinte obtenido del molusco murex. Debido al enorme trabajo necesario para producirlo, este color llegó a convertirse en un símbolo de riqueza, prestigio y autoridad. Reyes, nobles y altos funcionarios de numerosas naciones utilizaban tejidos teñidos con esta exclusiva púrpura fenicia.

Los mercados de la ciudad de Tiro


Su prosperidad parecía no tener límites.
Durante siglos, Tiro fundó colonias por todo el Mediterráneo, siendo Cartago, en el norte de África, una de las más importantes. Su influencia comercial alcanzó regiones muy alejadas de Fenicia y convirtió a la ciudad en una auténtica potencia internacional.
No resulta extraño que el profeta Ezequiel la describiera como “perfecta en hermosura” (Ezequiel 27:3).
Desde una perspectiva humana, Tiro parecía una ciudad destinada a permanecer para siempre. Sus murallas la protegían del ataque de los ejércitos terrestres, su poderosa flota dominaba el mar y su inmensa riqueza le permitía resistir largos asedios.
Pocas ciudades del mundo antiguo inspiraban tanta confianza en su propia seguridad.
Precisamente por eso, la profecía pronunciada por Ezequiel debió parecer completamente increíble.
¿Cómo podía alguien anunciar la destrucción de una ciudad que todos consideraban prácticamente imposible de conquistar?
Esa es la pregunta que comenzaremos a responder en el siguiente apartado, cuando Dios revele, por medio del profeta Ezequiel, un juicio tan específico que siglos después seguiría sorprendiendo tanto a historiadores como a arqueólogos.


Referencias
Fuentes bíblicas
• Ezequiel 26:1–6.
• Ezequiel 27:1–36.
Isaías 23:1–18.
Fuentes históricas
Heródoto, Historias, Libro II.
• Josefo, Contra Apión, Libro I.
Estrabón, Geografía, Libro XVI.
Bibliografía moderna
• James B. Pritchard, The Ancient Near East.
• Lawrence E. Stager, estudios sobre Fenicia y el comercio marítimo.
• K. A. Kitchen, On the Reliability of the Old Testament.
• Mark W. Chavalas, The Ancient Near East: Historical Sources in Translation.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.