06. Perea: La región al otro lado del Jordán

Por: el Dr. Elio M. Rivera

  Mientras Galilea se extendía al norte y Judea ocupaba el sur de la Tierra Santa, existía una región menos conocida pero muy importante en los Evangelios: Perea. Su nombre proviene de una palabra griega que significa “la tierra que está al otro lado” o “más allá”, una referencia a su ubicación al este del río Jordán. Aunque rara vez recibe la misma atención que Galilea o Judea, Perea desempeñó un papel significativo en los últimos años del ministerio de Jesucristo.

  Perea se extendía a lo largo de la ribera oriental del río Jordán, desde las cercanías del Mar de Galilea hasta las regiones situadas al norte del Mar Muerto. Su territorio estaba formado por fértiles llanuras cercanas al Jordán, suaves colinas y extensas mesetas que se elevaban hacia el este. Gracias a la presencia del río y a las lluvias estacionales, muchas zonas eran aptas para la agricultura y la ganadería.

  La región poseía una belleza muy diferente a la de Judea. Desde sus alturas podían contemplarse el valle del Jordán, el Mar Muerto y las montañas de Judea al otro lado del río. Sus extensos pastizales favorecían la crianza de ovejas y cabras, mientras que las áreas cercanas al río eran utilizadas para diversos cultivos.

  Durante el siglo primero, Perea formaba parte del territorio gobernado por Herodes Antipas, el mismo gobernante que administraba Galilea. Esta circunstancia facilitaba el movimiento de personas entre ambas regiones y explica por qué Jesús y sus discípulos viajaron con frecuencia por estos territorios.

  Perea tenía una profunda importancia histórica para el pueblo de Israel. Antes de cruzar el Jordán para entrar en la Tierra Prometida, los israelitas acamparon en estas tierras bajo el liderazgo de Moisés. Fue en las llanuras cercanas al Jordán donde Israel se preparó para ingresar en Canaán después de cuarenta años de peregrinación por el desierto (Deuteronomio 34:1-4; Josué 1:1-2).

  La región también estaba estrechamente relacionada con el ministerio de Juan el Bautista. Los Evangelios indican que Juan desarrolló gran parte de su labor en las cercanías del río Jordán, llamando al pueblo al arrepentimiento y preparando el camino para la llegada del Mesías (Mateo 3:1-6). Fue en las aguas del Jordán donde Jesús fue bautizado por Juan, un acontecimiento que marcó el inicio de su ministerio público (Mateo 3:13-17).

  Los Evangelios muestran que, especialmente durante los últimos meses de su ministerio, Jesús pasó tiempo considerable en la región de Perea. El evangelista Juan señala que en cierto momento Jesús se retiró «al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí» (Juan 10:40). Allí continuó enseñando y muchas personas creyeron en Él.

  La ubicación de Perea también explica algunos movimientos estratégicos de Jesús. Debido a la creciente oposición de ciertos líderes religiosos en Jerusalén, el Maestro realizó parte de su ministerio en esta región oriental antes de regresar a Judea para los acontecimientos finales de su vida terrenal.

  Además de su importancia histórica y espiritual, Perea servía como una importante ruta de tránsito. Muchos peregrinos que viajaban desde Galilea hacia Jerusalén preferían descender por el lado oriental del Jordán y cruzar nuevamente cerca de Jericó para evitar atravesar Samaria. De esta manera, miles de viajeros recorrían anualmente los caminos de Perea durante las grandes fiestas religiosas.

  Aunque los Evangelios no registran tantos acontecimientos específicos en Perea como en Galilea o Judea, la región aparece repetidamente como escenario de enseñanza, preparación y transición. Allí Jesús continuó proclamando el Reino de Dios, formando a sus discípulos y preparándose para el viaje final que lo conduciría a Jerusalén.

  La geografía de Perea nos recuerda que los relatos bíblicos ocurrieron en lugares reales y en rutas concretas. Los caminos que bordeaban el Jordán, las colinas que dominaban el valle y las aldeas dispersas por la región formaban parte del mundo cotidiano en el que Jesús vivió y ministró.

  Al estudiar Perea descubrimos una región frecuentemente eclipsada por Galilea y Judea, pero profundamente vinculada a la historia de la redención. Fue una tierra de paso, de preparación y de ministerio. Allí resonó la voz de Juan el Bautista, allí enseñó Jesús a las multitudes y allí muchos hombres y mujeres escucharon por primera vez el mensaje del Reino de Dios.

  Por esta razón, Perea merece ocupar un lugar importante dentro de la geografía bíblica. Aunque se encontraba “al otro lado del Jordán”, nunca estuvo fuera del alcance de la obra de Dios ni del ministerio de Jesucristo.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.