6. Los recaudadores de impuestos

Por el, Dr. Elio M Rivera

Los recaudadores de impuestos, conocidos también como publicanos, eran una de las figuras más despreciadas dentro de la sociedad judía de los tiempos de Jesucristo. Su trabajo consistía en cobrar tributos, peajes y distintos impuestos establecidos por el Imperio Romano sobre caminos, mercancías, transporte, pesca, agricultura y comercio.

  Roma imponía fuertes cargas económicas sobre las provincias conquistadas, y los publicanos trabajaban directamente para ese sistema. Por esa razón, muchos judíos los consideraban traidores que colaboraban con el poder extranjero que dominaba la tierra de Israel.

  Además, muchos recaudadores abusaban de la población cobrando cantidades mayores a las exigidas oficialmente para enriquecerse personalmente. La corrupción era tan común que el nombre de los publicanos llegó a asociarse con injusticia, codicia y pecado público.

  Juan el Bautista incluso habló directamente a los publicanos cuando algunos vinieron preguntando qué debían hacer.

  “Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?”
Lucas 3:12

  Juan respondió:

  “No exijáis más de lo que os está ordenado.”
Lucas 3:13

  Aquella respuesta revela claramente que muchos cobradores acostumbraban exigir más dinero del permitido.

  Los publicanos frecuentemente eran agrupados junto a pecadores notorios por la sociedad religiosa.

  “Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores… estaban también a la mesa juntamente con Jesús.”
Mateo 9:10

  Los líderes religiosos despreciaban profundamente que Jesús se acercara a ellos.

  “¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?”
Mateo 9:11

  Sin embargo, Jesucristo respondió con una de las declaraciones más importantes acerca de Su misión.

  “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.”
Mateo 9:12

  Y añadió:

  “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”
Lucas 5:32

  Uno de aquellos recaudadores fue Mateo, quien después se convirtió en discípulo y autor de uno de los Evangelios.

  “Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos; y le dijo: Sígueme.”
Mateo 9:9

  El “banco de los tributos” probablemente era una mesa o puesto donde Mateo cobraba impuestos relacionados con comercio, mercancías o transporte.

  Resulta impresionante que Jesucristo llamara precisamente a un hombre rechazado por gran parte de la sociedad religiosa. Mientras otros veían únicamente corrupción y desprecio, Cristo veía a una persona que podía ser transformada.

  El llamado de Mateo muestra además el enorme impacto espiritual que producía Jesucristo en las personas. Mateo abandonó inmediatamente una profesión lucrativa para seguir al Maestro.

  “Y levantándose, le siguió.”
Lucas 5:28

  

Otro recaudador muy conocido fue Zaqueo.

  “Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico.”
Lucas 19:2

  El hecho de que fuera “jefe” de los publicanos indica que probablemente supervisaba otros cobradores y manejaba grandes cantidades de dinero.

  Cuando Jesús pasó por Jericó, Zaqueo deseaba verlo, pero la multitud y su baja estatura se lo impedían.

  “Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle.”
Lucas 19:4

  La reacción de Jesús sorprendió completamente a todos.

  “Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.”
Lucas 19:5

  La multitud volvió a murmurar.

  “Ha entrado a posar con un hombre pecador.”
Lucas 19:7

  Sin embargo, aquel encuentro transformó profundamente el corazón de Zaqueo.

  “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.”
Lucas 19:8

  La restitución cuadruplicada era una señal de arrepentimiento genuino. Zaqueo ya no quería vivir explotando a otros; ahora deseaba reparar el daño causado.

  Entonces Jesús declaró:

  “Hoy ha venido la salvación a esta casa.”
Lucas 19:9

  Y añadió una de las declaraciones más poderosas acerca de Su misión en la Tierra:

  “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
Lucas 19:10

  Los recaudadores de impuestos representan una de las imágenes más impactantes de los Evangelios. Eran hombres despreciados, rechazados y considerados pecadores públicos. Sin embargo, Jesucristo se acercó precisamente a personas como ellas para mostrar que la gracia de Dios tiene poder para transformar incluso las vidas más señaladas y rechazadas por la sociedad.

  Comprender quiénes eran los publicanos ayuda a visualizar mejor el impacto del ministerio de Cristo. Jesús no solamente predicó a personas respetadas o admiradas; también se acercó a quienes muchos consideraban indignos, demostrando que la misericordia de Dios puede alcanzar aun a aquellos que parecen más alejados espiritualmente.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.