
Así imagino la alberca de mi morada celestial: un lugar hermoso para disfrutar, descansar y compartir momentos de alegría con quienes amo. Es solamente fruto de mi imaginación, pero me gusta pensar que la vida eterna estará llena de experiencias para disfrutar. Si Dios creó tantas cosas hermosas para nuestro deleite aquí, cuánto más maravillosa será la vida en la casa de nuestro Padre.
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