
Así imagino el jacuzzi de mi morada celestial: un rincón rodeado de belleza, agua y tranquilidad, simplemente para disfrutar y compartir momentos agradables. Es solamente mi imaginación, pero me gusta pensar que la eternidad no será aburrida ni monótona, sino una vida plena, llena de alegría y de todo aquello que nuestro Padre ha preparado para sus hijos.
