
Así imagino la biblioteca de mi morada celestial: un lugar lleno de conocimiento, descubrimiento y aprendizaje, donde tendré toda una eternidad para estudiar y comprender tantas cosas que hoy apenas alcanzo a conocer. Es solamente mi imaginación, pero me emociona pensar que la eternidad no será dejar de aprender, sino tener tiempo infinito para seguir descubriendo las maravillas de Dios y de su creación.
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