
Así imagino la habitación para mis invitados en mi morada celestial: hermosa, cómoda y preparada para recibir a quienes amo. Es solamente parte de mi imaginación, pero me gusta pensar que en la eternidad habrá espacio para convivir, conversar y disfrutar juntos, sin prisas, sin despedidas y con toda una eternidad por delante.
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