05. Venus: el planeta oculto bajo las nubes

Por el Dr. Elio M Rivera

Un planeta que parece hermoso desde lejos

  Cuando observamos Venus desde la Tierra, puede parecer uno de los objetos más hermosos del cielo.

  Brilla intensamente.

  A veces aparece poco después de la puesta del Sol.

  Otras veces podemos verlo antes del amanecer.

  Durante siglos, muchas personas lo han llamado “lucero de la mañana” o “lucero de la tarde”.

  Pero detrás de aquel hermoso brillo se esconde uno de los lugares más extremos de todo nuestro Sistema Solar.

  Venus está cubierto por una enorme capa de nubes.

  Debajo de ellas existe un mundo rocoso, caliente y sometido a una presión extraordinaria.

  Es un planeta que nos enseña algo muy importante:

dos mundos pueden tener tamaños parecidos y, sin embargo, poseer condiciones completamente diferentes.

El planeta Venus, nuestro vecino planetario

  Venus es el segundo planeta desde el Sol.

  Mercurio está primero.

  Después viene Venus.

  Y luego encontramos la Tierra.

  La distancia media entre Venus y el Sol es de aproximadamente 108 millones de kilómetros.

  La Tierra está a unos 150 millones de kilómetros.

  Eso significa que Venus recibe más energía solar que nuestro planeta.

  Pero esa no es la única razón por la que Venus es tan caliente.

  La verdadera sorpresa se encuentra en su atmósfera.

Venus y la Tierra casi parecen hermanos

  Venus tiene aproximadamente 12,104 kilómetros de diámetro.

  La Tierra tiene unos 12,742 kilómetros.

  Son tamaños bastante parecidos.

  Por eso Venus ha sido llamado muchas veces el “gemelo” de la Tierra.

  Ambos son planetas rocosos.

  Ambos tienen tamaños semejantes.

  Ambos poseen una superficie sólida.

  Pero cuando observamos sus condiciones…

  las semejanzas comienzan a desaparecer.

Un planeta escondido bajo nubes

  Desde el espacio no podemos ver directamente la superficie de Venus con nuestros ojos.

  ¿Por qué?

  Porque el planeta está completamente cubierto por una atmósfera muy espesa y por nubes permanentes.

  Estas nubes contienen principalmente pequeñas gotas de ácido sulfúrico.

  Debajo de ellas existe una atmósfera compuesta principalmente por dióxido de carbono.

  Imagine una enorme manta gaseosa rodeando completamente un planeta.

  Eso es aproximadamente lo que ocurre en Venus.

  Pero esta “manta” tiene consecuencias enormes.

El planeta más caliente del Sistema Solar

  Aquí aparece una de las mayores sorpresas.

  Mercurio está más cerca del Sol.

  Sin embargo, Venus es más caliente que Mercurio.

  Su temperatura media superficial es de aproximadamente:

464 °C.

  Eso equivale a unos 867 °F.

  Es suficientemente caliente como para derretir algunos metales.

  Y lo sorprendente es que esa temperatura extrema no ocurre solamente durante el día.

  Gran parte de la superficie permanece extraordinariamente caliente tanto de día como de noche.

¿Por qué Venus es tan caliente?

  La respuesta principal se encuentra en su atmósfera.

  El dióxido de carbono puede absorber y volver a emitir parte de la radiación infrarroja que intenta escapar desde la superficie.

  En Venus este efecto es extraordinariamente intenso.

  La energía solar entra.

  La superficie se calienta.

  El planeta emite energía nuevamente.

  Pero la atmósfera extremadamente densa dificulta que esa energía escape con facilidad.

  El resultado es un efecto invernadero extremo que mantiene la superficie a temperaturas extraordinariamente elevadas.

  Así comprendemos algo importante:

no basta con conocer la distancia de un planeta al Sol.

  También debemos conocer su atmósfera.

Imagine estar debajo de casi un kilómetro de océano

  Venus no solamente es caliente.

  Su presión atmosférica en la superficie es aproximadamente 92 veces mayor que la presión que sentimos al nivel del mar en la Tierra.

  ¿Cómo podemos imaginar algo semejante?

  NASA compara esa presión con la que experimentaríamos aproximadamente 900 metros bajo el océano terrestre.

  Piense en toda esa agua presionando desde arriba.

  Ahora imagine experimentar una presión semejante…

  sin estar debajo del agua.

  Eso ocurre en la superficie de Venus.

Una atmósfera completamente diferente

  Respire profundamente.

  El aire que acaba de respirar contiene principalmente nitrógeno y oxígeno.

  Venus es completamente diferente.

  Su atmósfera está formada en gran parte por dióxido de carbono y contiene solamente cantidades muy pequeñas de otros gases.

  No podríamos respirar allí.

  Y aunque lleváramos oxígeno, tendríamos todavía otros problemas:

  la temperatura,

  la presión,

  y las condiciones químicas de su atmósfera.

  Venus es un magnífico ejemplo de lo importante que resulta una atmósfera para determinar las condiciones de un planeta.

¿Qué existe debajo de las nubes?

  Durante mucho tiempo, los seres humanos no podían saber con claridad cómo era la superficie.

  Las nubes impedían observarla directamente.

  Pero el radar puede atravesar esas nubes mucho mejor que la luz visible.

  Gracias a observaciones desde naves espaciales, hoy sabemos que Venus posee:

  grandes llanuras,

  montañas,

  regiones elevadas,

  cráteres,

  y numerosos volcanes y estructuras volcánicas.

  Es un mundo rocoso.

  Pero su paisaje ha sido profundamente influido por la actividad geológica.

Venus, un planeta lleno de volcanes

  Venus posee una enorme cantidad de estructuras volcánicas.

  Algunas regiones parecen estar cubiertas por extensas llanuras formadas por antiguos flujos de lava.

  Los científicos continúan estudiando si existe actividad volcánica actualmente.

  Radar e imágenes de distintas misiones han permitido identificar numerosas características que sugieren que Venus ha sido geológicamente muy activo.

  Así que debajo de aquellas nubes doradas no encontramos un planeta tranquilo.

  Encontramos un mundo transformado por enormes fuerzas internas.

El día de Venus es extraordinariamente largo

  Aquí aparece otra rareza.

  Venus gira muy lentamente.

  Necesita aproximadamente 243 días terrestres para completar una rotación sobre su eje.

  Pero tarda aproximadamente 225 días terrestres en completar una vuelta alrededor del Sol.

  Eso significa que:

un día de rotación de Venus dura más que su año.

  Parece extraño.

  Pero hay todavía otra sorpresa.

Venus gira al revés

  La mayoría de los planetas giran sobre su eje en una dirección determinada.

  Venus gira en sentido contrario a la mayoría de ellos.

  Si pudiéramos permanecer sobre su superficie y ver el Sol a través de las nubes, el movimiento aparente del Sol sería diferente del que observamos en la Tierra.

  Es otra característica que hace de Venus un mundo muy peculiar.

No tiene lunas

  La Tierra tiene una Luna.

  Marte tiene dos.

  Los planetas gigantes poseen muchas.

  Venus, en cambio, no tiene ninguna luna conocida.

  Tampoco posee un sistema de anillos.

  Viaja alrededor del Sol acompañado únicamente por los demás cuerpos del Sistema Solar.

¿Cómo hemos podido visitar un mundo tan extremo?

  Enviar una nave a Venus es relativamente sencillo comparado con hacer que sobreviva sobre su superficie.

  Allí encontramos:

temperaturas de alrededor de 464 °C

  y

presiones cercanas a 92 veces las de la Tierra.

  Los equipos electrónicos no soportan esas condiciones durante mucho tiempo.

  A pesar de ello, distintas misiones consiguieron llegar.

Las sondas Venera tocaron Venus

  La antigua Unión Soviética desarrolló el programa Venera.

  Varias de aquellas sondas lograron atravesar la atmósfera y algunas consiguieron funcionar brevemente sobre la superficie.

  NASA señala que diez sondas del programa Venera alcanzaron la superficie, aunque las condiciones extremas limitaron enormemente su duración.

  Imagínelo.

  Una máquina construida en la Tierra viajó millones de kilómetros…

  descendió a través de las nubes de otro planeta…

  y finalmente se posó sobre un terreno donde la temperatura podía destruirla rápidamente.

  Incluso logramos obtener fotografías desde allí.

Un paisaje que ningún ser humano ha visto con sus propios ojos

  Las imágenes enviadas por las sondas Venera muestran un paisaje rocoso bajo una iluminación amarillenta.

  Ningún ser humano ha caminado allí.

  Solamente nuestras máquinas han conseguido contemplar ese mundo desde la superficie.

  Esto nos recuerda lo extraordinario de la exploración espacial.

  Nuestros ojos no pueden llegar físicamente hasta Venus.

  Pero podemos construir instrumentos que viajan en nuestro lugar.

¿Por qué estudiamos Venus?

  Una razón muy importante es que Venus y la Tierra tienen tamaños similares.

  Sin embargo, sus condiciones actuales son radicalmente diferentes.

  Estudiar Venus ayuda a los científicos a comprender mejor cómo la atmósfera, la geología y la energía solar interactúan para producir condiciones planetarias distintas.

  Esto convierte a Venus en una especie de laboratorio natural.

  Tenemos dos planetas rocosos de tamaño parecido…

  pero uno posee océanos de agua líquida, temperaturas moderadas y una atmósfera que permite nuestra existencia.

  El otro posee calor extremo, presión aplastante y una atmósfera dominada por dióxido de carbono.

Una pequeña diferencia puede cambiar un mundo

  Aquí aparece nuevamente una idea que hemos encontrado muchas veces.

  Un planeta no depende solamente de una característica.

  Importa su distancia al Sol.

  Importa su atmósfera.

  Importa su masa.

  Importa su rotación.

  Importa su composición.

  Importa su historia geológica.

  Cuando varias de estas características cambian, el resultado puede ser un mundo completamente diferente.

  Venus es quizá uno de los ejemplos más impresionantes.

Venus y la Tierra: parecidos por fuera, completamente diferentes por dentro

  Piense en dos casas construidas con dimensiones semejantes.

  Desde lejos pueden parecer casi iguales.

  Pero imagine que una posee:

  aire respirable,

  agua,

  temperatura agradable,

  y condiciones para vivir.

  Mientras la otra está llena de gases irrespirables, sometida a enorme presión y calentada hasta cientos de grados.

  La forma exterior no basta para determinar si una casa es habitable.

  Algo semejante ocurre con los planetas.

  Ser parecido en tamaño a la Tierra no significa ser parecido a la Tierra en las condiciones que permiten nuestra vida.

Nuestro hogar comienza a parecernos diferente

  Después de visitar Mercurio vimos un mundo sin una atmósfera importante, con diferencias extremas de temperatura.

  Ahora llegamos a Venus y encontramos prácticamente el extremo contrario:

  una atmósfera enorme.

  Una presión extraordinaria.

  Y un planeta todavía más caliente.

  Entonces miramos nuevamente la Tierra.

  Tenemos una atmósfera.

  Pero no como la de Venus.

  Tenemos un efecto invernadero natural.

  Pero no con la intensidad venusina.

  Tenemos agua líquida.

  Podemos respirar.

  Vivimos bajo una presión compatible con nuestro organismo.

  Poco a poco comenzamos a descubrir que nuestro planeta posee una combinación muy particular de condiciones.

La Biblia habla de una Tierra preparada para ser habitada

  El profeta Isaías escribió:

“Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó.”
Isaías 45:18

  Este versículo no pretende describir Venus.

  Tampoco explica dióxido de carbono, presión atmosférica o efectos invernadero.

  Pero contiene una idea especialmente significativa para esta serie:

la Tierra fue preparada para ser habitada.

  Cuando comparamos nuestro planeta con Venus, esas palabras adquieren una profundidad especial.

Podemos estudiar otros mundos para valorar mejor el nuestro

  La ciencia nos permite conocer Venus.

  Podemos medir su atmósfera.

  Calcular su temperatura.

  Estudiar sus volcanes.

  Medir su presión.

  Observarlo mediante radar.

  Enviar naves hacia él.

  Y cada descubrimiento nos ayuda a comprender mejor cómo funcionan los planetas.

  Desde una perspectiva cristiana, también puede ayudarnos a apreciar de una manera nueva la extraordinaria provisión que encontramos en nuestro propio hogar.

Levantemos nuevamente los ojos

  David escribió:

“Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

Salmo 19:1

  Venus forma parte de esos cielos que contemplamos.

  Desde aquí parece solamente un punto extraordinariamente brillante.

  Pero ahora sabemos lo que existe detrás de aquella luz.

  Un planeta casi del tamaño de la Tierra.

  Cubierto completamente por nubes.

  Con una atmósfera aplastante.

  Una superficie volcánica.

  Y temperaturas suficientemente elevadas para hacer imposible nuestra vida.

  Aquella pequeña luz del cielo acaba de convertirse en un mundo.

Nuestro viaje continúa

  Ya hemos visitado dos planetas.

  Mercurio nos mostró lo que ocurre en un pequeño mundo casi sin atmósfera y muy cercano al Sol.

  Venus nos muestra algo completamente diferente:

un planeta donde una atmósfera extremadamente densa ha transformado profundamente las condiciones de la superficie.

  Y ahora llegamos al tercer planeta.

  Una pequeña esfera azul.

  Con océanos.

  Continentes.

  Nubes.

  Vida.

  Nuestro hogar.

La Tierra.

  Y después de haber conocido Mercurio y Venus, quizá podamos mirarla con ojos diferentes.

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría…”
Salmo 104:24

  Venus nos recuerda que no todos los planetas rocosos son iguales.

  Y cuanto más conocemos a nuestros vecinos…

  más extraordinario comienza a parecernos el mundo que Dios nos ha permitido habitar.

Referencias

Escrituras consultadas

  • Génesis 1:14-18.
  • Salmo 19:1-6.
  • Salmo 104:24.
  • Isaías 40:26.
  • Isaías 45:18.

Bibliografía científica

  • de Pater, I. & Lissauer, J. J. Planetary Sciences. Cambridge University Press.
  • Taylor, F. W. The Scientific Exploration of Venus. Cambridge University Press.
  • Grinspoon, D. H. Venus Revealed. Basic Books.

Organizaciones científicas

  • NASA Science — Venus Facts. Información sobre tamaño, temperatura, atmósfera, presión y características generales de Venus.
  • NASA Space Place — All About Venus. Explicación de Venus para niños y público general.
  • NASA — Temperatures Across Our Solar System. Comparación de temperaturas planetarias y explicación de por qué Venus es más caliente que Mercurio.
  • European Space Agency — Venus’s Surface. Información sobre el paisaje, temperatura, presión y geología de Venus.
  • NASA — DAVINCI Mission. Estudios actuales de la atmósfera y superficie de Venus.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.