Dr. Elio M Rivera
Una contradicción que merece examinarse con calma
En los artículos anteriores ya hemos mencionado varias veces esta dificultad, porque aparece inevitablemente cada vez que estudiamos la teoría del robo del cuerpo. Sin embargo, hasta ahora solamente la hemos señalado de paso.
Aquí vale la pena detenernos.
No para repetir nuevamente todo lo relacionado con la piedra, el sello, la disciplina romana o el estado psicológico de los discípulos. Eso ya quedó establecido.
Ahora quiero concentrarme únicamente en una pregunta:
¿Puede un hombre dormido ser testigo de un robo que ocurrió mientras dormía?
Mateo registra la explicación que comenzó a circular después de que la tumba apareció vacía:
“Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.”
Mateo 28:13
Lea lentamente la frase.
Los discípulos vinieron.
Vinieron de noche.
Entraron al sepulcro.
Se llevaron el cuerpo.
Y todo esto ocurrió:
“Estando nosotros dormidos.”
Aquí aparece un problema lógico que no podemos ignorar.
Hagamos un verdadero interrogatorio
Imaginemos que aquellos soldados estuvieran declarando ante un tribunal.
El juez pregunta:
—¿Quién robó el cuerpo?
Los soldados responden:
—Los discípulos.
Entonces el juez pregunta:
—¿Los vieron llegar?
Respuesta:
—No. Estábamos dormidos.
—¿Los vieron acercarse a la tumba?
—No.
—¿Los vieron mover la piedra?
—No.
—¿Los vieron entrar?
—No.
—¿Los vieron sacar el cadáver?
—No.
—¿Los vieron marcharse?
—No.
Entonces la siguiente pregunta sería inevitable:
¿Cómo saben que fueron ellos?
Un testigo dormido no puede identificar a nadie
Éste es el centro del problema.
Una persona dormida no puede observar.
No puede identificar rostros.
No puede contar cuántas personas llegaron.
No puede saber qué hicieron.
No puede afirmar quién se llevó algo.
Por lo tanto, si los soldados realmente estaban dormidos, su declaración no podía basarse en lo que ellos habían visto.
Tenía que venir de otro lugar.
Y Mateo explica precisamente de dónde vino.
La explicación no nació de los soldados
Éste es el punto nuevo que quiero que quede muy claro.
Mateo no dice que los soldados llegaron a la ciudad diciendo:
“Los discípulos robaron el cuerpo.”
Lo que dice es que primero informaron a los principales sacerdotes de lo que había ocurrido.
Después los sacerdotes y los ancianos se reunieron.
Y entonces:
“Dieron mucho dinero a los soldados, diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.”
Mateo 28:12-13
Observe cuidadosamente:
“Decid vosotros.”
La explicación fue dada a los soldados.
No surgió de su propio testimonio.
Ellos recibieron una versión que debían repetir.
Eso cambia completamente el valor de la historia
Si los soldados hubieran dicho:
“Vimos a los discípulos entrar y robar el cuerpo”
tendríamos un testimonio que investigar.
Podríamos preguntar:
¿Cuántos eran?
¿Quiénes estaban allí?
¿A qué hora llegaron?
¿Cómo los reconocieron?
¿Cómo lograron escapar?
Pero eso no fue lo que dijeron.
La historia que debían contar incluía precisamente la afirmación de que estaban dormidos.
Eso significa que no podían haber observado aquello que describían.
La versión se destruye a sí misma
Aquí aparece algo muy interesante desde el punto de vista lógico.
La historia intenta explicar por qué los soldados no impidieron el robo:
Porque estaban dormidos.
Pero al mismo tiempo intenta utilizar a esos mismos soldados como fuente para identificar a los ladrones:
Fueron los discípulos.
Las dos afirmaciones no funcionan bien juntas.
Si estaban despiertos, podían identificar a los discípulos.
Pero entonces tendrían que explicar por qué no impidieron el robo.
Si estaban dormidos, podían explicar por qué no lo impidieron.
Pero entonces no podían identificar a los ladrones.
La explicación resuelve un problema creando otro.
¿Cómo supieron que ocurrió durante la noche?
También podemos ir un poco más lejos.
La versión dice:
“Vinieron de noche.”
Pero si los soldados estaban dormidos, ¿cómo sabían a qué hora ocurrió?
Podían despertar y encontrar la tumba abierta.
Podían descubrir que el cuerpo ya no estaba.
Pero no podían saber con certeza cuándo había sucedido.
No podían decir si ocurrió a medianoche.
En la madrugada.
Minutos antes de despertar.
O mientras algunos estaban despiertos y otros dormían.
La precisión de la historia no corresponde con lo que un hombre dormido podía realmente saber.
¿Cómo supieron que fueron varios?
La versión habla de:
“Sus discípulos.”
Plural.
Pero si nadie los vio, ¿cómo podían saber cuántas personas participaron?
¿Uno?
¿Dos?
¿Cinco?
¿Todos los apóstoles?
La afirmación parece mucho más una acusación dirigida contra un grupo conocido que una observación realizada por testigos.
¿Cómo sabían que el cuerpo había sido robado?
Incluso aquí tenemos que ser precisos.
Cuando alguien encuentra una tumba vacía, existen varias posibilidades que podrían investigarse.
Alguien pudo trasladar el cuerpo.
Alguien pudo robarlo.
La autoridad pudo moverlo.
El propietario de la tumba pudo intervenir.
Pero la historia no dice simplemente:
“El cuerpo desapareció mientras dormíamos.”
Afirma específicamente:
“Los discípulos lo hurtaron.”
Esa conclusión va mucho más allá de lo que un hombre dormido podía saber.
Esto nos lleva al verdadero problema
La pregunta ya no es solamente:
¿Se quedaron dormidos?
La pregunta más profunda es:
¿De dónde salió la acusación contra los discípulos?
Y el propio texto de Mateo responde:
De los principales sacerdotes y los ancianos.
Ellos elaboraron la versión.
Ellos dieron el dinero.
Ellos dijeron qué debía repetirse.
Éste es un avance importante en nuestra investigación.
Ya no estamos analizando simplemente una explicación débil.
Estamos analizando una explicación que, según Mateo, fue preparada deliberadamente.
El dinero adquiere entonces una importancia enorme
Y aquí nuestro caso da un paso más.
Si los soldados simplemente hubieran estado contando lo que realmente vieron, ¿por qué era necesario pagarles?
Mateo dice:
“Dieron mucho dinero a los soldados.”
Esto será nuestro siguiente tema.
Porque ahora aparece una nueva pregunta:
¿Por qué había que pagar para que una explicación supuestamente verdadera fuera difundida?
Además prometieron protegerlos
La historia continúa:
“Y si esto lo oyere el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo.”
Mateo 28:14
Esto nos muestra que los soldados asumían un riesgo al repetir aquella versión.
Los sacerdotes no solamente les dieron una historia.
También dinero.
Y protección.
Así que ya tenemos tres elementos:
Una explicación preparada.
Un pago.
Una promesa de protección.
Esto merece ser investigado mucho más detenidamente.
La pregunta judicial sigue en pie
Volvamos por última vez al tribunal.
—¿Quién robó el cuerpo?
—Los discípulos.
—¿Los vio?
—No.
—¿Estaba despierto?
—No.
—Entonces ¿cómo sabe que fueron ellos?
Silencio.
Ésa es la dificultad central.
Mi conclusión
Ya habíamos mencionado este argumento en capítulos anteriores.
Pero ahora, al detenernos en él, podemos ver que aporta algo nuevo a la investigación.
No solamente muestra una contradicción lógica.
También nos lleva directamente hacia el origen de la explicación alternativa.
La historia no fue:
“Los soldados vieron a los discípulos robar el cuerpo.”
Fue:
“Los sacerdotes dijeron a los soldados que afirmaran que los discípulos lo habían robado mientras ellos dormían.”
Y eso cambia considerablemente el análisis.
Un hombre dormido no puede identificar al autor de un hecho que no vio.
Por eso la pregunta deja de ser únicamente:
“¿Podían los discípulos robar el cuerpo?”
Y empieza a convertirse en otra:
¿Por qué los sacerdotes necesitaron crear y financiar esa explicación?
Siguiente tema:
¿Por qué los sacerdotes pagaron a los soldados?
Referencias bíblicas
Mateo 27:62-66.
Mateo 28:1-15.
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