04. La moral: Una ley escrita en el corazón humano

Por el Dr. Elio M. Rivera

  A lo largo de la historia, la humanidad ha vivido bajo gobiernos muy diferentes. Han existido imperios, reinos, democracias, dictaduras y tribus. Han cambiado los idiomas, las costumbres y las religiones. Sin embargo, existe una realidad sorprendente que atraviesa toda la historia humana: en todas las culturas encontramos la idea de que algunas acciones son buenas y otras son malas.

  Podemos discutir sobre ciertos detalles morales, pero nadie vive como si el bien y el mal fueran completamente irrelevantes. Todos esperamos honestidad, justicia y fidelidad. Todos condenamos, en mayor o menor medida, la traición, el asesinato injustificado, la tortura, el abuso y el engaño.

  ¿Por qué ocurre esto? ¿De dónde proviene esa noción de lo correcto y lo incorrecto?

“Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley… mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones.”

Romanos 2:14–15

La moralidad, una realidad presente en todas las culturas

  Los antropólogos han estudiado miles de sociedades humanas a lo largo del planeta.

  Aunque existen diferencias en las costumbres y en la manera de aplicar ciertos principios, todas las civilizaciones desarrollan normas relacionadas con la justicia, la familia, la verdad, la protección de los niños, el respeto a la vida y la responsabilidad dentro de la comunidad.

  No encontramos sociedades donde el engaño permanente sea considerado una virtud o donde la traición sea celebrada como el ideal más elevado.

  La existencia de principios morales universales constituye una de las características más extraordinarias de la humanidad.

Mucho más que normas sociales

  Algunas personas afirman que la moral es simplemente un producto de la cultura.

  Sin embargo, esta explicación resulta insuficiente.

  Con frecuencia juzgamos como injustas las acciones de nuestra propia sociedad.

  Los grandes reformadores de la historia denunciaron la esclavitud, la discriminación, la corrupción y otras injusticias precisamente porque apelaban a un estándar moral superior al de su época.

  Si la sociedad fuera la fuente última de la moral, ninguna sociedad podría estar moralmente equivocada.

  Sin embargo, todos reconocemos que una nación puede aprobar leyes profundamente injustas.

¿Por qué hablamos de derechos humanos?

  La idea de los derechos humanos descansa sobre un principio fundamental: toda persona posee un valor intrínseco.

  Pero ¿de dónde proviene ese valor?

  Si el ser humano fuera únicamente el resultado de procesos materiales sin propósito, sería difícil explicar por qué toda vida merece respeto simplemente por existir.

  La Biblia responde que cada persona posee dignidad porque fue creada a la imagen de Dios.

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó.”

Génesis 1:27

La moral nos juzga a nosotros mismos

  Uno de los aspectos más sorprendentes de la moral es que no solo la aplicamos a los demás.

  También la aplicamos a nuestra propia vida.

  Sentimos remordimiento cuando mentimos.

  Nos avergonzamos cuando actuamos con egoísmo.

  Nos alegramos cuando hacemos el bien.

  La moral no es únicamente una teoría filosófica.

  Forma parte de nuestra experiencia cotidiana.

Una ley requiere un Legislador

  Cuando encontramos una ley escrita, naturalmente pensamos en alguien que la estableció.

  Las leyes de tránsito implican un legislador.

  Las leyes de un país implican una autoridad.

  De manera semejante, la existencia de una ley moral objetiva plantea una pregunta inevitable: ¿de dónde proviene?

  La Biblia afirma que su origen está en el carácter mismo de Dios.

  Él no inventa arbitrariamente el bien; Él es la fuente del bien.

La moral refleja el carácter de Dios

  Dios ama la verdad.

  Dios es justo.

  Dios es santo.

  Dios es fiel.

  Por esa razón, la moral bíblica no consiste simplemente en una lista de reglas.

  Refleja el carácter del Creador.

“Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.”

Levítico 19:2

El pecado no eliminó la ley moral

  El pecado afectó profundamente al ser humano.

  Nuestra capacidad para obedecer el bien quedó dañada.

  Sin embargo, la percepción básica de la moral permaneció.

  Seguimos admirando la honestidad.

  Seguimos rechazando la injusticia.

  Seguimos buscando personas confiables.

  Las huellas del diseño original aún permanecen en el corazón humano.

Jesucristo: la perfecta expresión del bien

  Mientras todos los seres humanos fallamos moralmente, Jesucristo vivió una vida completamente justa.

  En Él vemos la expresión perfecta del amor, la verdad, la justicia y la misericordia.

  Por eso el cristianismo no presenta únicamente un código moral.

  Presenta a una Persona.

  Cristo no solo enseña el bien; Él lo encarna perfectamente.

La creación anuncia la gloria de Dios

  Cada vez que defendemos la justicia, condenamos la crueldad, admiramos la honestidad o reconocemos el valor del sacrificio, estamos respondiendo a una realidad profundamente grabada en nuestra naturaleza.

  La existencia de principios morales universales constituye una poderosa evidencia de que el ser humano fue diseñado para distinguir entre el bien y el mal.

  La Biblia explica que esa capacidad existe porque fuimos creados por un Dios santo, justo y bueno.

  La moral no es una simple invención humana.

  Es un reflejo del carácter del Creador, escrito en el corazón de la humanidad y confirmado por Su Palabra.

“Él te ha declarado lo que es bueno; y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”

Miqueas 6:8

Referencias

  • La Santa Biblia, Reina-Valera 1960. Génesis 1:26–27; Levítico 19:2; Miqueas 6:8; Romanos 2:14–15; Romanos 3:23; Santiago 4:17; Tito 2:11–12.
  • Mere Christianity. Exposición clásica sobre la ley moral como evidencia de la existencia de Dios.
  • American Anthropological Association. Estudios sobre universales culturales y normas sociales.
  • The Bible Project. Recursos sobre santidad, justicia y el carácter moral de Dios.
  • Reasons to Believe. Publicaciones sobre la ley moral objetiva y la singularidad del ser humano.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.