4. La Antigua Puerta de Damasco: La puerta enterrada bajo Jerusalén que vio pasar a Jesús camino a la crucifixión


Por el Dr. Elio M. Rivera

  Uno de los descubrimientos más fascinantes de Jerusalén no se encuentra en la superficie, sino varios metros bajo las calles que recorren diariamente miles de visitantes. La mayoría de los peregrinos conocen la actual Puerta de Damasco, una de las entradas más impresionantes de la Ciudad Vieja. Sin embargo, pocos saben que bajo ella se conservan los restos de puertas mucho más antiguas, pertenecientes a distintas épocas de la historia de Jerusalén.

  La puerta de Damasco, lugar por donde se cree que Jesús salió para ser crucificado

Cuando descendí a las excavaciones situadas bajo la puerta moderna, tuve la sensación de estar viajando hacia atrás en el tiempo.

  Cada metro de profundidad representaba siglos de historia.

  Y allí, bajo las estructuras visibles actualmente, aparecieron los restos de una Jerusalén mucho más antigua.

 La actual Puerta de Damasco fue construida por los otomanos en el año mil quinientos treinta y siete durante el reinado del sultán Solimán el Magnífico.

  La actual puerta de Damasco es una obra impresionante, pero no existía en tiempos de Jesús.

  Para encontrar la Jerusalén del siglo primero es necesario descender varios metros por debajo del nivel actual de la calle.

  Las excavaciones arqueológicas revelaron que bajo la puerta moderna se conservan restos de entradas monumentales pertenecientes a períodos anteriores.

  Uno de los descubrimientos más importantes apareció durante las investigaciones realizadas por arqueólogos británicos y posteriormente por arqueólogos israelíes durante los siglos diecinueve y veinte.

  Los investigadores descubrieron una gran puerta romana construida durante el siglo segundo después de Cristo, cuando el emperador Adriano reconstruyó Jerusalén bajo el nombre de Aelia Capitolina.

  Pero lo más interesante era lo que había debajo.

  Las excavaciones demostraron que aquella zona correspondía a una de las principales entradas del sector norte de Jerusalén desde tiempos mucho más antiguos.

  Los arqueólogos comenzaron a comprender que estaban excavando una de las rutas históricas más importantes de toda la ciudad.

  Y aquí es donde la historia se vuelve especialmente interesante para quienes estudiamos los Evangelios.

  Los relatos de la crucifixión afirman claramente que Jesús fue llevado fuera de la ciudad.

  El autor de Hebreos escribe:

  ”Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta” (Hebreos 13:12).

  Los Evangelios también indican que el lugar de la crucifixión estaba fuera de las murallas de Jerusalén.

  Por esta razón, desde hace muchos años diversos investigadores han considerado que el sector norte de la ciudad pudo formar parte del recorrido seguido por Jesús hacia el Gólgota.

  La razón es sencilla.

  A muy poca distancia de esta antigua puerta se encuentran dos de los lugares más importantes relacionados con los acontecimientos de la Pasión: la llamada Colina de la Calavera y la Tumba del Huerto.

  Quien visita hoy la zona puede recorrer fácilmente la distancia entre la Puerta de Damasco, el Gólgota y la tumba excavada en la roca.

  La cercanía entre estos lugares es precisamente una de las razones por las que muchos peregrinos consideran tan significativa esta área de Jerusalén.

  El Evangelio de Juan afirma:

  ”Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo” (Juan 19:41).

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.