4. Las señales que Dios dejó para reconocer al Mesías

Por el: Dr. Elio M Rivera

¿Coincidencia… o un diseño imposible de ignorar?

En el capítulo anterior vimos que, desde los primeros libros de la Biblia, comenzó a desarrollarse la promesa de un futuro Mesías. También mencionamos que Dios fue dejando señales y profecías para que la humanidad pudiera reconocerlo cuando finalmente apareciera. Ahora profundizaremos más en ese tema, porque una de las preguntas más importantes de toda esta discusión es la siguiente: ¿realmente existen evidencias proféticas que apunten hacia Jesús de Nazaret?

    La razón por la cual este tema resulta tan impactante es porque las profecías mesiánicas no fueron escritas después de la vida de Jesús para acomodarse a los acontecimientos. Fueron escritas siglos antes de Su nacimiento. Algunas aparecieron cientos de años antes. Otras más de mil años antes. Y aun así describen detalles sorprendentemente específicos acerca del Mesías esperado.

    Como mencionamos anteriormente, muchos estudiosos consideran que existen alrededor de 300 referencias y profecías relacionadas con el Mesías dentro del Antiguo Testamento. De ellas, aproximadamente 60 son consideradas profecías mesiánicas mayores por el nivel de detalle que contienen. Resultaría imposible analizarlas todas en un solo artículo, por lo que aquí mencionaremos brevemente algunas de las más conocidas e importantes. Más adelante profundizaremos ampliamente en varias de ellas.

    Las Escrituras anunciaban que el Mesías nacería de la descendencia de Abraham (Génesis 12:3), de la tribu de Judá (Génesis 49:10) y del linaje del rey David (Jeremías 23:5). También indicaban que nacería en Belén: “Pero tú, Belén Efrata… de ti me saldrá el que será Señor en Israel” (Miqueas 5:2). Isaías incluso declaró que vendría a través de una virgen: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo” (Isaías 7:14).

    Otras profecías hablaban acerca de Su ministerio. Isaías escribió que abriría los ojos de los ciegos y traería esperanza a los quebrantados (Isaías 61:1-2). El Salmo 78:2 anunciaba que enseñaría mediante parábolas. Zacarías declaró que entraría en Jerusalén montado sobre un asno (Zacarías 9:9). Y el Salmo 41:9 anticipaba que sería traicionado por alguien cercano.

    Las profecías relacionadas con Su sufrimiento resultan todavía más sorprendentes. Isaías 53 describe a un siervo rechazado, despreciado, herido y quebrantado por los pecados de otros. El Salmo 22 menciona detalles extraordinarios relacionados con la crucifixión siglos antes de que los romanos utilizaran ese método de ejecución. Allí se lee: “Horadaron mis manos y mis pies” (Salmo 22:16). También declara: “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes” (Salmo 22:18), algo que los Evangelios describen ocurriendo literalmente durante la crucifixión de Jesús (Juan 19:23-24).

    Zacarías profetizó que el Mesías sería traicionado por treinta piezas de plata (Zacarías 11:12-13). Isaías declaró que moriría entre pecadores pero sería sepultado con ricos (Isaías 53:9). El Salmo 16:10 hablaba acerca de que Dios no dejaría Su alma en el Seol ni permitiría que viera corrupción, pasaje que posteriormente fue relacionado con la resurrección de Cristo.

    Cuando una persona observa todas estas profecías juntas, surge inevitablemente una pregunta difícil de ignorar: ¿qué probabilidad existe de que tantas señales específicas pudieran cumplirse accidentalmente en una sola persona?

    Precisamente esa pregunta llevó al matemático y profesor Peter Stoner a realizar un análisis estadístico sobre las profecías mesiánicas. En su obra Science Speaks, Stoner calculó la probabilidad de que solamente ocho de las profecías mesiánicas más conocidas se cumplieran por casualidad en un solo individuo. La cifra que obtuvo fue extremadamente pequeña: 1 entre 10 elevado a la potencia 17.

    Para intentar explicar esa cantidad gigantesca, Stoner utilizó una ilustración famosa. Dijo que sería como cubrir todo el estado de Texas con monedas hasta una profundidad aproximada de unos 60 centímetros. Luego, marcar una sola moneda, mezclar todas las monedas del estado y pedirle a una persona con los ojos vendados que encontrara exactamente la moneda correcta en el primer intento.

    Y eso solamente hablando de ocho profecías.

    Ahora imagine decenas de ellas convergiendo en una misma vida.

    Por supuesto, las matemáticas por sí solas no producen fe. Tampoco obligan automáticamente a una persona a creer. Pero sí provocan algo importante: reflexión. Porque cuando alguien comienza a observar el conjunto completo de las profecías mesiánicas y luego compara esos detalles con la vida de Jesucristo, resulta difícil no detenerse a pensar seriamente en lo que está viendo.

    Y quizá aquí es importante aclarar algo. Los primeros seguidores de Jesús no comenzaron creyendo en Él solamente por emociones o admiración personal. Muchos de ellos llegaron a la conclusión de que Jesús era el Mesías porque estaban convencidos de que las Escrituras antiguas apuntaban hacia Él. Ellos veían en Su nacimiento, Su vida, Su sufrimiento y Su resurrección el cumplimiento de aquellas promesas que Israel había esperado durante siglos.

    En los próximos artículos iremos analizando más profundamente varias de estas profecías y señales mesiánicas. Estudiaremos su contexto histórico, cuándo fueron escritas, qué significaban originalmente y por qué millones de personas consideran que encuentran cumplimiento en Jesucristo.

    Porque al final, la gran pregunta sigue permaneciendo delante de nosotros:

    ¿Estamos observando simplemente una serie extraordinaria de coincidencias… o realmente Dios estaba señalando desde siglos antes la llegada del Mesías prometido?

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.