
Quiero invitarte a acompañarme en un recorrido completamente imaginario por la morada celestial que sueño algún día recibir. La Biblia no nos dice cómo será nuestra casa, así que estas imágenes no pretenden describir una realidad bíblica; simplemente representan cómo me gusta imaginarla. Sé que cualquier cosa que pueda soñar quedará pequeña ante lo que nuestro Padre ha preparado, pero mientras llega ese día, permíteme abrirte las puertas de mi imaginación y mostrarte cómo sueño que será mi morada eterna.
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