
Estos corredores son solamente fruto de nuestra imaginación. No sabemos cómo era el lugar donde Jesucristo habitaba antes de Belén, y seguramente cualquier imagen que podamos crear queda muy por debajo de aquella realidad. Si pudiéramos contemplarla, probablemente descubriríamos que era infinitamente más hermosa y gloriosa de lo que somos capaces de imaginar.
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