
¿Cómo serían los jardines del palacio del gran Rey? No lo sabemos; esta escena pertenece solamente a nuestra imaginación. Podemos imaginar belleza, vida y perfección, pero seguramente la realidad superaba todo cuanto pudiéramos representar. Estos jardines imaginarios solo intentan acercarnos un poco a la gloria que Jesucristo estuvo dispuesto a dejar para venir a nosotros.
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