Por el Dr. Elio M Rivera
Las profecías de Isaías
Una de las predicciones más sorprendentes aparece en Isaías 44 y 45.
Más de un siglo antes del nacimiento de Ciro, Dios menciona su nombre y declara que él cumpliría Sus propósitos.
“Que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero.”
(Isaías 44:28).
Y continúa diciendo:
“Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha para sujetar naciones delante de él…”
(Isaías 45:1).
Lo extraordinario de esta profecía no es solamente que mencione a Ciro por nombre, sino que lo haga cuando el Imperio Persa todavía no existía como la gran potencia que llegaría a ser. En tiempos de Isaías, Asiria seguía dominando el Cercano Oriente, Babilonia aún no alcanzaba la cima de su poder y Ciro ni siquiera había nacido.
Más adelante veremos cómo la historia confirmó de manera sorprendente este anuncio.
Babilonia sería conquistada por los medos
Isaías también identificó a uno de los pueblos que participarían en la caída del imperio.
“He aquí que yo despierto contra ellos a los medos…”
(Isaías 13:17).
Cuando Isaías escribió estas palabras, los medos eran un pueblo relativamente poco conocido y muy lejos de representar una amenaza para Babilonia. Sin embargo, con el paso de los años formarían una alianza con los persas bajo el liderazgo de Ciro y participarían en la conquista del imperio babilónico.
Por eso Daniel 5 puede decir que el reino fue entregado “a los medos y a los persas” (Daniel 5:28).
La ciudad quedaría deshabitada
Isaías no solamente anunció la conquista.
También afirmó que Babilonia nunca volvería a recuperar la grandeza que había tenido.
“Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación…”
(Isaías 13:20).
Esta afirmación resultaba extraordinaria.
La mayoría de las grandes ciudades conquistadas eran reconstruidas por los vencedores. Egipto continuó habitado después de innumerables invasiones. Jerusalén fue destruida varias veces y volvió a levantarse. Damasco sigue existiendo después de miles de años.
Pero Isaías anunció que Babilonia tendría un destino diferente.
Se convertiría en un desierto
El profeta añadió otro detalle sorprendente.
La orgullosa capital del imperio terminaría convertida en un lugar desolado.
“Será como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra.”
(Isaías 13:19).
Lo que una vez fue el centro político y económico del mundo llegaría a ser una región abandonada.
Los animales salvajes ocuparían sus ruinas
Isaías incluso describió quiénes habitarían aquel lugar después de su abandono.
“Mas dormirán allí las fieras del desierto… las lechuzas… los chacales… y las avestruces…”
(Isaías 13:21–22).
Lo que antes había estado lleno de comerciantes, soldados, sacerdotes y funcionarios imperiales terminaría convertido en refugio de animales salvajes.
Era una imagen impactante.
La ciudad más importante del mundo quedaría reducida a ruinas silenciosas.

Los profetas Isaías, Jeremías y Daniel. Ellos fueron los hombres usados por Dios para anunciar el jucio sobre Babilonia.
Las profecías de Jeremías
Décadas después, Jeremías amplió aún más el cuadro profético.
Sus anuncios describen con un nivel de detalle sorprendente la forma en que Babilonia sería conquistada.
La ciudad caería de repente
Jeremías anunció que el juicio llegaría de manera inesperada.
“De repente cayó Babilonia y se despedazó.”
(Jeremías 51:8)
No sería una destrucción lenta ni el resultado de un largo desgaste. La ciudad caería cuando menos lo esperara.
Sus guerreros dejarían de pelear
El profeta escribió:
“Los valientes de Babilonia dejaron de pelear.”
(Jeremías 51:30).
Para una ciudad famosa por sus fortificaciones y su ejército, aquella declaración parecía incomprensible.
¿Cómo podían rendirse los defensores de una fortaleza considerada prácticamente inexpugnable?
La respuesta aparecerá cuando estudiemos la estrategia utilizada por Ciro.
Sus puertas serían abiertas
Jeremías también anunció que el enemigo encontraría las entradas abiertas.
“A una ciudad de puertas grandes le fueron abiertas sus puertas.”
(Véase Jeremías 51:30–32; compárese con Isaías 45:1–2).
Las enormes puertas de Babilonia eran motivo de orgullo nacional.
Sin embargo, los profetas anunciaron que precisamente por ellas entraría el conquistador.
Sus aguas serían secadas
Quizá una de las predicciones más sorprendentes es esta:
“Sequaré su mar y haré que su corriente quede seca.”
(Jeremías 50:38; véase también Jeremías 51:36).
El río Éufrates atravesaba el corazón de Babilonia y era parte esencial de su sistema defensivo.
¿Por qué hablar de secar las aguas de una ciudad protegida precisamente por ese río?
Durante siglos, esta profecía debió parecer un completo misterio.
La ciudad sería consumida por el fuego
Jeremías también anunció incendios.
“Prenderé fuego a sus ciudades…”
(Jeremías 50:32).
Y más adelante añade:
“Sus anchos muros serán totalmente derribados y sus altas puertas serán consumidas por el fuego.”
(Jeremías 51:58).
Las excavaciones arqueológicas han encontrado evidencias de incendios en distintos sectores de la antigua Babilonia durante las sucesivas ocupaciones y conflictos que experimentó la ciudad.
Nunca volvería a levantarse
Finalmente, Jeremías concluye con una afirmación contundente.
“Así se hundirá Babilonia y no se levantará.”
(Jeremías 51:64).
No significaba que nadie volvería a pasar por aquel lugar, sino que Babilonia jamás recuperaría su posición como capital del mundo ni volvería a convertirse en el gran imperio que había sido.
Su gloria pertenecería para siempre al pasado.
Daniel anuncia la última noche
Isaías anunció el juicio más de un siglo antes.
Jeremías lo confirmó cuando Babilonia dominaba el mundo.
Pero sería Daniel quien presenciaría el momento en que aquellas antiguas profecías comenzaron a cumplirse.
Mientras el rey Belsasar celebraba un gran banquete dentro del palacio real, convencido de que las inmensas murallas de Babilonia la hacían invulnerable, un misterioso mensaje apareció escrito sobre la pared.
Aquella noche no solo terminaría un banquete.
Terminaría un imperio.
En el siguiente capítulo entraremos en una de las noches más extraordinarias de la historia antigua: la caída de Babilonia, un acontecimiento en el que las profecías de Isaías, Jeremías y Daniel convergen de manera asombrosa.
Referencias bíblicas
- Isaías 13:17–22; 44:28; 45:1–4
- Jeremías 50:32, 38; 51:8, 30–32, 36, 58, 64
- Daniel 5:1–31
Referencias históricas
- Crónica de Nabónido (British Museum), principal fuente contemporánea sobre la conquista de Babilonia en 539 a.C.
- Cilindro de Ciro (British Museum), inscripción oficial del rey persa tras la conquista.
- Heródoto, Historias, Libro I.
- Xenofonte, Ciropedia, Libro VII.
- Robert Koldewey, The Excavations at Babylon.
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