4. Corazín: La ciudad perdida que reapareció después de más de mil años

Por el Dr. Elio M. Rivera

  Cuando leemos los Evangelios encontramos una ciudad cuyo nombre aparece asociado a una de las advertencias más solemnes pronunciadas por Jesucristo. Se llamaba Corazín.

  Aunque los Evangelios ofrecen pocos detalles sobre ella, las palabras de Jesús indican que fue testigo de numerosos milagros.

  ”¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza” (Mateo 11:21).

  Aquella declaración convirtió a Corazín en una de las ciudades más conocidas de los Evangelios. Sin embargo, ocurrió algo sorprendente.

  Con el paso de los siglos, la ciudad desapareció.

  Ruinas de la ciudad de Corazín

A diferencia de Jerusalén, Nazaret o Jericó, no existió una población moderna que conservara claramente su nombre. Las guerras, los cambios políticos y el abandono progresivo de la región hicieron que Corazín se perdiera de la memoria geográfica.

  Durante más de mil años nadie pudo señalar con certeza dónde había estado la ciudad mencionada por Jesús.

  Los peregrinos cristianos seguían leyendo acerca de Corazín en los Evangelios, pero la ubicación exacta permanecía desconocida.

  La búsqueda comenzó a tomar forma durante el siglo diecinueve, cuando exploradores europeos empezaron a recorrer sistemáticamente Tierra Santa.

  Uno de ellos fue el investigador estadounidense Edward Robinson, considerado por muchos el padre de la geografía bíblica moderna.

  En la década de mil ochocientos treinta, Robinson recorrió Galilea identificando antiguas ciudades mencionadas en la Biblia mediante el estudio de nombres conservados por la población local.

  Entre los lugares que llamaron su atención se encontraba una extensa zona de ruinas conocida como Khirbet Kerazeh.

  El nombre parecía conservar una notable semejanza con el antiguo Corazín mencionado en los Evangelios.

  Aun así, la identificación no fue aceptada inmediatamente.

  Durante décadas los estudiosos debatieron si aquellas ruinas correspondían realmente a la ciudad del Nuevo Testamento.

  La respuesta comenzó a llegar a finales del siglo diecinueve y principios del veinte, cuando arqueólogos y exploradores realizaron estudios más detallados del lugar.

  Las primeras excavaciones importantes revelaron que las ruinas pertenecían a una población judía significativa situada a pocos kilómetros al norte de Capernaúm, exactamente donde las fuentes antiguas sugerían que debía encontrarse Corazín.

  Ruinas de una sinagoga en la ciudad e Corazín

A medida que avanzaban las investigaciones aparecieron calles, viviendas, instalaciones agrícolas y una impresionante sinagoga construida con piedra basáltica negra.

  La evidencia acumulada terminó convenciendo a la mayoría de los especialistas de que las ruinas correspondían efectivamente a la antigua Corazín.

  Sin embargo, el descubrimiento de la ciudad planteó una nueva pregunta.

  ¿Qué había ocurrido para que una población aparentemente próspera desapareciera por completo?

  La respuesta comenzó a surgir a partir de los propios hallazgos arqueológicos.

  Las excavaciones mostraron que Corazín continuó habitada durante varios siglos después de la época de Jesús. De hecho, alcanzó un importante desarrollo durante los períodos romano y bizantino.

  Su famosa sinagoga, una de las más impresionantes de Galilea, refleja precisamente esa etapa de prosperidad.

  Pero la historia de la ciudad estaba llegando a su fin.

  Los investigadores descubrieron evidencias de una serie de terremotos que afectaron gravemente la región.

  Uno de los más devastadores ocurrió en el año setecientos cuarenta y nueve después de Cristo.

  Conocido como el terremoto de Galilea, destruyó numerosas ciudades del norte de Israel y causó enormes daños en Corazín.

  Las excavaciones revelaron muros derrumbados, columnas caídas y estructuras colapsadas compatibles con una destrucción sísmica de gran magnitud.

  Aunque algunos habitantes pudieron regresar posteriormente, la ciudad nunca recuperó su antigua importancia.

  Con el tiempo fue abandonada.

  Las viviendas comenzaron a derrumbarse. Las calles quedaron cubiertas por tierra y vegetación. Las piedras de muchos edificios fueron reutilizadas en construcciones cercanas.

  Siglo tras siglo, Corazín desapareció bajo los escombros.

  Finalmente sólo quedaron montículos de ruinas dispersos sobre las colinas de Galilea.

  Durante más de mil años el lugar permaneció prácticamente olvidado.

  Sin embargo, las piedras seguían allí.

  Esperaban ser descubiertas nuevamente.

  Cuando los arqueólogos comenzaron a excavar, poco a poco reaparecieron las casas, las calles y la sinagoga que alguna vez habían formado parte de la ciudad que escuchó las enseñanzas de Jesús.

  Hoy los visitantes pueden recorrer aquellas ruinas y contemplar los restos de una población que parecía perdida para siempre.

  Resulta difícil no reflexionar sobre las palabras pronunciadas por Cristo hace casi dos mil años.

  Corazín presenció milagros extraordinarios. Escuchó las enseñanzas del Maestro. Sin embargo, la ciudad terminó desapareciendo de la historia durante siglos.

  Quizá esa sea una de las razones por las que su descubrimiento arqueológico resulta tan fascinante.

  Durante generaciones, Corazín fue conocida únicamente a través de las páginas de los Evangelios.

  Pero cuando los arqueólogos removieron cuidadosamente la tierra acumulada durante siglos, una ciudad olvidada volvió a salir a la luz.

  Las ruinas demostraron que Corazín no era una leyenda ni un símbolo religioso.

  Fue una ciudad real, habitada por personas reales, que vivieron en el mismo escenario donde Jesús desarrolló gran parte de su ministerio.

  Y una vez más, la arqueología permitió que las piedras hablaran y confirmaran la realidad histórica del mundo descrito por los Evangelios.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.