10. Jesús: el hombre que estuvo dispuesto a morir por lo que dijo de Sí mismo

Por el: Dr. Elio M Rivera

Cuando Sus declaraciones le costaron la vida

    A lo largo de esta serie hemos visto las profecías relacionadas con el Mesías y también algunas de las declaraciones que Jesús hizo acerca de Sí mismo. Pero existe un detalle que vuelve toda esta discusión todavía más profunda: Jesús no solamente hizo afirmaciones extraordinarias acerca de Su identidad… estuvo dispuesto a morir por ellas.

    Y eso cambia completamente la manera de observar Su historia.

    Porque muchas personas han dicho cosas impactantes a lo largo de la historia. Líderes políticos, filósofos, revolucionarios y fundadores religiosos han pronunciado grandes discursos y afirmaciones acerca de sí mismos. Pero cuando la presión aumenta, cuando aparece el peligro real, cuando la muerte comienza a acercarse… la mayoría retrocede, modifica sus palabras o intenta salvarse.

    Jesús no lo hizo.

    Los Evangelios muestran que, conforme avanzaban los días, Él sabía perfectamente hacia dónde se dirigía todo. Sabía que Sus declaraciones estaban provocando cada vez más tensión entre los líderes religiosos. Sabía que hablar de Sí mismo como el Mesías, el Hijo de Dios y el cumplimiento de las Escrituras tendría consecuencias extremadamente peligrosas.

    Y aun así, continuó.

    Uno de los momentos más impactantes ocurrió durante Su juicio. El sumo sacerdote le preguntó directamente: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” (Marcos 14:61). Aquella era la oportunidad perfecta para retroceder, suavizar Sus palabras o evitar el conflicto. Bastaba una respuesta ambigua para posiblemente salvar Su vida.

    Pero Jesús respondió: “Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo” (Marcos 14:62).

    Aquella declaración prácticamente selló Su sentencia.

    El sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y dijo: “¿Qué más necesidad tenemos de testigos?” (Marcos 14:63). Desde ese momento comenzaron a condenarlo oficialmente.

    Y quizá aquí aparece una de las preguntas más importantes de toda esta discusión.

    ¿Por qué alguien estaría dispuesto a morir por algo que sabe que es mentira?

    Es cierto que muchas personas han muerto creyendo ideas equivocadas. Eso ocurre en toda la historia humana. Pero el caso de Jesús es diferente. Porque, según los Evangelios, Él no estaba muriendo por algo que “creía” sinceramente desde la ignorancia. Estaba muriendo por declaraciones acerca de Sí mismo.

    Eso significa que solamente había unas pocas posibilidades.

    O Jesús sabía que estaba mintiendo.
O estaba profundamente confundido acerca de Su identidad.
O realmente creía ser quien decía ser.

    Y cuando uno observa Su comportamiento durante las horas finales de Su vida, resulta difícil verlo como un hombre confundido o manipulador. Los relatos muestran a alguien que enfrentó el sufrimiento con una convicción extraordinaria.

    No negó Sus palabras frente a Pilato.
No retiró Sus declaraciones delante del Sanedrín.
No intentó escapar cuando fue arrestado.
No pidió retractarse para conservar Su vida.

    Incluso mientras era crucificado, el motivo colocado sobre Su cabeza seguía diciendo: “JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS” (Juan 19:19).

    Y aun en medio del dolor extremo de la cruz, Jesús nunca negó quién afirmaba ser.

    Eso resulta profundamente impresionante cuando uno lo piensa seriamente.

    Porque es relativamente fácil sostener una idea cuando todo va bien. Pero las convicciones reales suelen revelarse cuando mantenerlas cuesta sufrimiento, rechazo, pérdida… o incluso la vida misma.

    Y Jesús estuvo dispuesto a perderlo todo.

    Perdió Su reputación delante de muchos.
Fue abandonado por multitudes que antes lo seguían.
Fue traicionado por uno de Sus propios discípulos.
Fue golpeado, humillado y finalmente ejecutado públicamente.

    Y aun así, nunca negó Sus declaraciones.

    Eso no demuestra automáticamente para todos que Jesús sea el Mesías. Cada persona sigue siendo libre de sacar sus propias conclusiones. Pero sí obliga a tomar seriamente Sus palabras. Porque resulta difícil reducir a Jesús simplemente a un maestro moral cuando estuvo dispuesto a morir por lo que afirmaba acerca de Sí mismo.

    Y quizá precisamente ahí se encuentra una de las razones por las cuales Su historia continúa impactando al mundo después de dos mil años.

    Porque Jesús no solamente enseñó acerca de verdad, salvación y vida eterna.

    Estuvo dispuesto a entregar Su propia vida por aquello que decía ser.

    Y eso habla profundamente acerca de la convicción con la que caminó hacia la cruz.

    La gran pregunta entonces permanece delante de cada uno de nosotros:

    ¿Quién era realmente este hombre que prefirió morir antes que negar Su identidad?

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.