8. El Enlosado (Gábata) El lugar donde Pilato presentó a Jesús ante la multitud

Por el Dr. Elio M. Rivera

  Entre los lugares arqueológicos de Jerusalén que más han capturado la imaginación de peregrinos y estudiosos se encuentra el sitio conocido como el Enlosado o Gábata. Según el Evangelio de Juan, fue aquí donde Poncio Pilato pronunció la sentencia que conduciría a Jesús a la crucifixión.

  Juan describe el acontecimiento con notable precisión:

  ”Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo, Gábata” (Juan 19:13).

  Durante siglos, los cristianos se preguntaron dónde se encontraba exactamente aquel lugar.

  La palabra Gábata significa algo así como “lugar elevado” o “plataforma”, mientras que el término Enlosado hace referencia a un pavimento de piedra.

  El Evangelio ofrece una descripción muy concreta: un tribunal romano situado sobre una superficie pavimentada.

  Sin embargo, con el paso de los siglos Jerusalén fue destruida y reconstruida varias veces.

  Las calles cambiaron.

  Los edificios desaparecieron.

  Y la ubicación exacta del lugar se perdió.

  La búsqueda moderna comenzó durante el siglo diecinueve, cuando arqueólogos y exploradores europeos iniciaron investigaciones sistemáticas en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

  El enlosado o Gabata, lugar donde según la tradición se creía que Jesús había sido juzgado por Pilatos

Uno de los lugares que llamó la atención de los investigadores fue el área situada bajo el Convento de las Hermanas de Sión, cerca de la actual Vía Dolorosa.

  Allí aparecieron extensos sectores de pavimento antiguo formados por grandes losas de piedra.

  Los descubrimientos parecían extraordinarios.

  Muchos estudiosos de la época llegaron rápidamente a una conclusión.

  Creyeron haber encontrado el mismo pavimento mencionado por Juan.

  La noticia se difundió por todo el mundo cristiano.

  Durante décadas, innumerables guías turísticos identificaron aquellas piedras como el lugar exacto donde Pilato había juzgado a Jesús.

  Pero la historia arqueológica se volvió más compleja.

  A medida que avanzaron las investigaciones durante el siglo veinte, los especialistas comenzaron a estudiar cuidadosamente la fecha de construcción del pavimento.

  Los resultados revelaron algo inesperado.

  Gran parte de las losas visibles pertenecían a una etapa posterior a la época de Jesús.

  Los arqueólogos concluyeron que buena parte del pavimento había sido construido durante el siglo segundo después de Cristo, cuando el emperador Adriano reconstruyó Jerusalén como la colonia romana de Aelia Capitolina.

  Esto significaba que las piedras visibles actualmente no podían ser el mismo pavimento sobre el cual se sentó Pilato.

  Sin embargo, el descubrimiento no invalidó completamente la tradición.

  Lo que hizo fue abrir nuevas preguntas.

  Si aquellas losas eran posteriores, ¿dónde se encontraba realmente el pretorio romano donde Jesús fue juzgado?

  Durante muchos años la opinión más común fue que Pilato utilizaba la Fortaleza Antonia como residencia y centro administrativo durante las grandes fiestas judías.

  La fortaleza se encontraba precisamente junto al Monte del Templo, cerca de la zona donde apareció el famoso pavimento.

  Por ello numerosos estudiosos continuaron considerando plausible que el juicio hubiera ocurrido en este sector de la ciudad.

  Sin embargo, investigaciones más recientes han propuesto otra posibilidad.

  Algunos arqueólogos creen que cuando Pilato visitaba Jerusalén se alojaba en el magnífico palacio construido por Herodes el Grande en el lado occidental de la ciudad.

  De ser correcta esta interpretación, el juicio habría ocurrido más cerca de la actual Ciudadela de David y de la Torre de David.

  El debate continúa hasta nuestros días.

  A pesar de estas diferencias de opinión, existe algo que todos los investigadores reconocen.

  El relato de Juan contiene detalles notablemente precisos acerca de la administración romana y de la existencia de un lugar pavimentado asociado con las actividades judiciales.

  Además, las excavaciones han demostrado que Jerusalén poseía extensos complejos administrativos y militares capaces de albergar los acontecimientos descritos por los Evangelios.

  Uno de los hallazgos más curiosos encontrados sobre algunas de las losas son antiguos juegos grabados por soldados romanos.

  Los arqueólogos descubrieron marcas utilizadas para juegos de azar y entretenimiento militar.

  Al observarlas resulta inevitable recordar que fueron precisamente soldados romanos quienes participaron en las burlas contra Jesús antes de la crucifixión.

  Según los Evangelios:

  ”Y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata” (Mateo 27:28).

  Aquellas piedras han sido testigos silenciosos de siglos de historia.

  Aunque los especialistas continúan discutiendo la ubicación exacta del tribunal de Pilato, el sitio conserva una enorme importancia histórica.

  Aquí se recuerda el momento en que Jesús fue presentado ante la multitud.

  Aquí resonaron las palabras:

  ”He aquí el hombre” (Juan 19:5).

  Y aquí comenzó la etapa final del camino hacia la cruz.

  Quizá la lección más interesante del Enlosado sea que la arqueología continúa refinando nuestra comprensión de Jerusalén.

  Algunas teorías antiguas han sido modificadas.

  Otras han sido fortalecidas.

  Pero en cada generación los descubrimientos nos acercan un poco más al escenario real donde ocurrieron los acontecimientos descritos en los Evangelios.

  Por ahora, el debate sobre la ubicación exacta de Gábata permanece abierto.

  Sin embargo, las excavaciones han demostrado algo fundamental.

  La Jerusalén de Pilato fue una ciudad real.

  Los edificios existieron.

  Los tribunales existieron.

  Los gobernadores romanos existieron.

  Y en algún punto de aquella ciudad, un gobernador llamado Poncio Pilato pronunció la sentencia más trascendental de toda la historia humana.

  Más adelante dedicaremos un estudio completo al juicio de Jesús, la Fortaleza Antonia, el palacio de Herodes y las evidencias arqueológicas relacionadas con los últimos días de la vida del Señor. Pero por ahora, el Enlosado nos recuerda que detrás del relato bíblico existe una Jerusalén histórica cuyas piedras continúan revelando sus secretos dos mil años después.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.