¿Y si Dios ya ha estado hablándole, pero usted aún no ha aprendido a reconocer la manera en que lo hace? En esta segunda parte descubrirá formas prácticas en las que Dios se comunica con nosotros y por qué, muchas veces, su voz pasa inadvertida. Escucharle no es algo complicado ni reservado para personas especiales; es una experiencia disponible para todo aquel que desea acercarse a Él, aprender a discernir su dirección y caminar con mayor seguridad en la vida.
