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¿Cómo era realmente el discipulado en los días de Jesucristo? Siguiendo los pasos del Maestro – Parte I explora el modelo de discipulado del siglo primero, la relación entre el rabí y sus discípulos, el compromiso y sacrificio necesarios, la formación del carácter y la misión de Jesús de alcanzar personas y convertirlas en discípulos. Una guía bíblica para redescubrir lo que significa seguir, aprender de y llegar a parecerse al Maestro.

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Descripción

¿Qué significaba realmente ser discípulo de Jesucristo en el siglo primero?

Hoy utilizamos con facilidad palabras como discípulo, discipulado o seguir a Jesús. Pero cuando regresamos al mundo en el que vivieron Cristo y Sus primeros seguidores, descubrimos que convertirse en discípulo significaba mucho más que asistir a reuniones, escuchar enseñanzas o completar algunas clases bíblicas.

Siguiendo los pasos del Maestro – Parte I: Una mirada al concepto del discipulado del siglo primero fue escrito para recuperar ese significado original y estudiar el modelo que Jesucristo utilizó para formar hombres capaces de continuar Su misión.

El libro parte de una convicción fundamental: Jesús no solamente predicó a multitudes. También dedicó una parte esencial de Su ministerio a escoger, enseñar, formar, confrontar, cuidar y preparar discípulos que después pudieran hacer lo mismo con otros. El autor presenta este proceso como una de las claves que permitió a la Iglesia del primer siglo extender el mensaje de Cristo por el mundo conocido.

➜ En este libro encontrarás:

➜ Por qué el discipulado es indispensable para transmitir la fe de una generación a otra.

➜ Las consecuencias que, según la obra, pueden aparecer cuando una iglesia se enfoca en alcanzar personas pero descuida su formación y madurez.

➜ Una reflexión sobre la llamada “Campañitis Aguda”: el peligro de concentrarse únicamente en grandes eventos evangelísticos sin contar con creyentes preparados para cuidar y discipular a los nuevos convertidos.

➜ Una explicación de la misión de Jesucristo, presentada en dos grandes movimientos: alcanzar a los perdidos y convertirlos en discípulos.

➜ Un recorrido por el concepto de discipulado dentro de la cultura judía del siglo primero.

➜ Qué significaba escoger y seguir a un rabí.

➜ El nivel de entrega, compromiso y sacrificio personal que implicaba convertirse en discípulo.

➜ Por qué el discipulado no consistía solamente en aprender información, sino en aprender una nueva manera de vivir.

➜ La importancia del estudio profundo de la Palabra de Dios en la formación del discípulo.

➜ Cómo el discípulo buscaba no solamente conocer las enseñanzas de su rabí, sino también llegar a parecerse a él.

➜ El papel de la comunidad y las relaciones personales dentro del proceso de discipulado.

➜ La formación y el moldeamiento del carácter como parte esencial del modelo del siglo primero.

➜ La importancia de desarrollar un espíritu enseñable, dispuesto a recibir corrección y confrontación.

➜ Los cuatro objetivos que la obra identifica en el discipulado: adquirir conocimiento de la Palabra, desarrollar sabiduría para vivir, formar carácter conforme a Dios y aprender a compartir y poner en práctica lo recibido.

El costo de desarrollar un discípulo, incluyendo el tiempo, entrega, transparencia y compromiso requeridos.

➜ Un estudio final sobre el rabí, su preparación, autoridad, carácter y responsabilidad como modelo de vida para sus discípulos.

Jesús no vino solamente a reunir multitudes

Uno de los contrastes más importantes del libro se encuentra entre evangelizar y discipular.

Jesucristo atendió multitudes, pero concentró una parte extraordinaria de Su vida en un grupo pequeño. Los enseñó, corrigió, confrontó y finalmente los envió para reproducir en otros lo que ellos habían recibido de Él.

Por eso, el libro insiste en que no se trata solamente de ganar almas, sino de formar discípulos. La Gran Comisión no termina cuando una persona cree; incluye enseñarle a guardar las enseñanzas de Jesucristo y acompañarla hacia la madurez.

Un discípulo no solamente aprende del Maestro: procura parecerse a Él

En el modelo estudiado en esta obra, el discípulado del siglo primero tenía una dimensión profundamente personal.

El discípulo convivía con el rabí, estudiaba sus enseñanzas, observaba su manera de vivir y buscaba reproducir su carácter. Aplicado a la vida cristiana, el libro plantea que si Cristo es nuestro Maestro, conocerlo y llegar a parecernos a Él debería convertirse en una de las grandes pasiones de nuestra vida.

Por eso, el discipulado incluye enseñanza, pero también carácter, servicio, obediencia, sacrificio, relaciones y práctica.

El libro concluye colocando a Jesucristo como el verdadero centro del discipulado. El objetivo no es producir seguidores personales ni controlar a las personas, sino formar creyentes que sigan al Señor y puedan continuar Su misión en las generaciones siguientes.

Quizá hemos aprendido a asistir a la iglesia.

Quizá hemos aprendido a escuchar sermones.

Pero la pregunta que plantea este libro es mucho más profunda:

¿Hemos aprendido realmente a ser discípulos de Jesucristo?