
Así imagino mi estudio en mi morada celestial: un lugar tranquilo, rodeado de libros, belleza e inspiración, donde pueda continuar haciendo algo que tanto disfruto: escribir. Es solamente mi imaginación, pero me gusta pensar que en la eternidad seguiremos creando, aprendiendo y expresando lo que llevamos dentro. Y qué maravilloso sería escribir teniendo toda una eternidad por delante.
Libro recomendado

