1. El pez globo de manchas blancas: El pequeño arquitecto que dibuja en el fondo del mar

Por el Dr. Elio M. Rivera

  En las aguas que rodean algunas islas del sur de Japón vive un pez tan pequeño que fácilmente podría pasar inadvertido. Mide aproximadamente diez centímetros de longitud y se desplaza cerca del fondo arenoso del mar. Sin embargo, durante la temporada reproductiva realiza una obra tan grande, precisa y hermosa que durante años los buzos no pudieron explicar quién era su autor.

Pez globo de manchas blancas (Torquigener albomaculosus)

 Su nombre científico es Torquigener albomaculosus, y generalmente se le conoce como pez globo de manchas blancas. El macho de esta especie construye sobre la arena una estructura circular de casi dos metros de diámetro. En otras palabras, un pez de apenas unos diez centímetros crea una figura aproximadamente veinte veces mayor que la longitud de su propio cuerpo.

  Durante varios días, el pequeño pez trabaja sin descanso. Nada repetidamente desde el centro hacia el exterior mientras mueve la arena con sus aletas y con la parte inferior de su cuerpo. De este modo va formando numerosos surcos, elevaciones y valles dispuestos de manera radial. El resultado final parece una enorme flor, un sol o una delicada obra geométrica dibujada sobre el fondo marino.

El misterio de los círculos submarinos

  Estas estructuras fueron observadas por primera vez por buzos cerca de Japón en la década de mil novecientos noventa. Durante años fueron conocidas simplemente como “círculos misteriosos”, porque nadie sabía qué animal las construía. Finalmente, investigadores japoneses observaron al pequeño pez globo trabajando pacientemente sobre la arena y descubrieron que aquellas figuras formaban parte de su comportamiento reproductivo.

  La especie fue descrita científicamente con el nombre de Torquigener albomaculosus. Se ha observado principalmente en fondos arenosos cercanos a la isla japonesa de Amami Ōshima, a profundidades aproximadas de entre diez y veintisiete metros, aunque estructuras semejantes también han sido documentadas posteriormente en aguas australianas.

  Es importante aclarar que no existe evidencia científica de que este pez recorra dos millas o más de tres kilómetros para traer a su pareja. Lo extraordinario y comprobado es que construye una estructura de casi dos metros de diámetro para atraerla. Probablemente, en algún momento, las palabras “dos metros” fueron confundidas con “dos millas”.

Una obra construida con sus propias aletas

  El pez no posee manos, herramientas ni instrumentos para medir. Sin embargo, es capaz de producir un diseño notablemente organizado. Los investigadores han identificado varias acciones sencillas que repite una y otra vez. Nada hacia afuera para excavar los valles, regresa hacia el centro, modifica su dirección y continúa trabajando alrededor del círculo.

  Mediante esa secuencia, el macho forma un anillo exterior compuesto por crestas y canales radiales. En la región central crea dibujos más pequeños y sinuosos. También mueve partículas finas de arena hacia el centro y puede colocar fragmentos de conchas alrededor de la estructura. Todo el círculo es construido por un solo pez.

  La estructura no es solamente decorativa. Los canales exteriores ayudan a transportar arena fina hacia el centro, preparando una superficie adecuada para los huevos. La geometría del nido también influye en el movimiento del agua alrededor de la zona central. Los científicos incluso han elaborado modelos tridimensionales para estudiar la forma de la construcción y sus posibles aplicaciones en el diseño humano inspirado en la naturaleza.

La llegada de la hembra

  Cuando la construcción está terminada, una hembra se aproxima para inspeccionarla. Los estudios indican que las características del círculo y la acumulación de arena fina influyen en la elección de la pareja. Si la hembra acepta la construcción, entra en la región central y deposita allí sus huevos, mientras el macho los fecunda externamente.

  Después del desove, el macho permanece en la zona y cuida los huevos. El agua que circula sobre ellos ayuda a proporcionarles oxígeno, mientras el padre vigila el lugar durante el periodo inicial de desarrollo. Con el paso del tiempo, las corrientes marinas borran lentamente la figura. Cuando llega un nuevo ciclo reproductivo, el pez no se limita a reparar el antiguo nido: generalmente comienza otra construcción.

  Cada círculo es, por tanto, una obra temporal. Puede desaparecer rápidamente, pero ha cumplido una función decisiva: atraer a la hembra, recibir los huevos y proteger el comienzo de una nueva generación.

¿Cómo vive este pequeño pez?

  El pez globo de manchas blancas habita sobre fondos arenosos del ambiente marino. Su coloración clara y sus numerosas manchas blancas lo ayudan a confundirse con la arena. Como otros peces globo, posee un cuerpo capaz de expandirse cuando se siente amenazado, aunque la característica que más lo distingue es su extraordinario comportamiento constructor.

  Debido a que fue identificado científicamente hace relativamente poco tiempo, todavía no se conocen con el mismo detalle todos los aspectos de su alimentación, longevidad, desplazamientos y vida cotidiana. La mayor parte de la investigación se ha concentrado en la construcción de sus círculos y en su comportamiento reproductivo. Por eso es mejor no atribuirle hábitos que todavía no han sido suficientemente documentados.

  Lo que sí puede afirmarse es que su vida está estrechamente relacionada con los fondos arenosos. La arena no es solamente el lugar donde habita: es también el material con el cual prepara el ambiente para su descendencia.

Una enorme construcción realizada por un animal diminuto

  La proporción entre el tamaño del pez y el de su nido resulta extraordinaria. Para imaginarlo, pensemos en una persona que tuviera que construir, sin herramientas, una estructura circular varias veces más grande que su propio cuerpo, trabajando únicamente con sus brazos y pies y conservando una disposición organizada alrededor de todo el círculo.

  El pez debe coordinar su orientación, la fuerza de sus movimientos, la dirección de cada recorrido y la colocación de la arena. Además, no recibe instrucciones de otros peces ni practica observando una escuela de arquitectura. Desde que llega el momento apropiado de su vida, posee la capacidad necesaria para realizar aquella obra.

  La ciencia puede observar sus movimientos, describir las etapas de construcción y descubrir las reglas de comportamiento que sigue. Puede analizar los canales, estudiar la arena y reconstruir digitalmente el nido. Sin embargo, el conocimiento de los mecanismos no elimina el asombro. Al contrario, cuanto más cuidadosamente se estudia este comportamiento, más extraordinario resulta.

Sabiduría escrita bajo el agua

  La Biblia enseña que Dios llenó los mares de criaturas innumerables:

“He allí el grande y anchuroso mar,
en donde se mueven seres innumerables,
seres pequeños y grandes.”

—Salmo 104:25

  El pez globo de manchas blancas pertenece precisamente a esos seres pequeños que viven ocultos bajo las aguas. Durante siglos, los seres humanos desconocieron su existencia y jamás contemplaron sus extraordinarias construcciones. Sin embargo, aun cuando ningún ojo humano las observaba, el pequeño pez continuaba cumpliendo la función que Dios había establecido para él.

  La Escritura declara:

“¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová!
Hiciste todas ellas con sabiduría;
la tierra está llena de tus beneficios.”

—Salmo 104:24

  La sabiduría del Creador no se manifiesta solamente en las enormes ballenas, los grandes océanos o las majestuosas montañas. También puede descubrirse en un pez de apenas diez centímetros que transforma un espacio ordinario de arena en una obra de precisión, belleza y utilidad.

  Cada surco tiene una función. Cada movimiento transporta arena. Cada canal contribuye a preparar el nido. La construcción atrae a la hembra, recibe los huevos y favorece el comienzo de nuevas vidas. La belleza y la función aparecen unidas dentro de un mismo comportamiento.

La creación continúa revelando secretos

  Durante muchos años, los buzos contemplaron los círculos sin conocer a su constructor. El artista permanecía oculto, aunque su obra estaba a la vista. Finalmente, al observarlo directamente, comprendieron que una pequeña criatura había producido aquello que parecía demasiado grande y complejo para ella.

  Algo semejante ocurre con toda la creación. Vemos orden, funciones coordinadas, sistemas extraordinarios y criaturas capaces de realizar tareas sorprendentes. La obra visible nos invita a pensar en su Autor invisible.

  El apóstol Pablo escribió:

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas.”
—Romanos 1:20

  El pez globo de manchas blancas no sabe explicar geometría, arquitectura ni dinámica de fluidos. Sin embargo, construye una figura que los científicos pueden medir, modelar y estudiar. Su comportamiento no es una demostración consciente dirigida al ser humano, pero sí forma parte de una creación llena de orden y sabiduría.

  En el fondo del mar, lejos del ruido de las ciudades y de la mirada de la mayoría de las personas, este diminuto pez continúa removiendo la arena con sus aletas. Traza líneas, levanta crestas, excava canales y prepara cuidadosamente el lugar donde comenzará una nueva vida.

  Su círculo durará poco tiempo. Las corrientes terminarán borrándolo. Pero mientras exista, nos recuerda una verdad profunda: no hay criatura tan pequeña ni lugar tan oculto donde no pueda contemplarse la sabiduría del Creador.

Referencias científicas

  • Kawase, H., Okata, Y. y Ito, K. “Role of Huge Geometric Circular Structures in the Reproduction of a Marine Pufferfish.” Scientific Reports, dos mil trece.
  • Mizuuchi, R., Kawase, H. y Shin, H. “Simple Rules for Construction of a Geometric Nest Structure by Pufferfish.” Scientific Reports, dos mil dieciocho.
  • Kawase, H. y colaboradores. “3D Model of the Geometric Nest Structure, the ‘Mystery Circle,’ Constructed by Pufferfish.” Scientific Data, dos mil veintidós.
  • FishBase. Ficha científica de Torquigener albomaculosus.
  • Matsuura, K. Descripción científica de una nueva especie del género Torquigener constructora de círculos en las islas Ryukyu, Japón. Ichthyological Research.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.