1. Betábara: El lugar donde Juan bautizaba en el río Jordán

Por el Dr. Elio M. Rivera

  Uno de los lugares más conmovedores que pueden visitarse en Tierra Santa es Betábara, el sitio tradicional asociado con el ministerio de Juan el Bautista y con el bautismo de Jesucristo en las aguas del río Jordán. Allí, en medio de un paisaje sencillo de cañaverales, agua y desierto, comenzó uno de los momentos más importantes de la historia bíblica: la manifestación pública de Jesús como el Mesías prometido.

  El nombre Betábara significa probablemente “Casa del Paso” o “Casa del Cruce”. Algunas traducciones antiguas del Evangelio de Juan utilizan este nombre en Juan 1:28, donde se menciona que Juan estaba bautizando “más allá del Jordán”. Sin embargo, los manuscritos griegos más antiguos conservan la lectura “Betania más allá del Jordán”. Por esta razón, durante siglos existió un debate acerca de la ubicación exacta del lugar.

  Betábara, lugar del bautismo de Jesucristo, cerca de la desembocadura del rio Jardan en el mar muerto y muy cerca de la ciudad de Jerico

La identificación moderna del sitio comenzó a fortalecerse después de que la región pudo ser explorada arqueológicamente con mayor profundidad. Durante décadas, la zona permaneció restringida debido a conflictos fronterizos y condiciones de seguridad. Cuando finalmente fue posible realizar excavaciones sistemáticas, los arqueólogos descubrieron una sorprendente cantidad de evidencias relacionadas con la antigua veneración cristiana del lugar.

  Las excavaciones sacaron a la luz restos de iglesias bizantinas, capillas, monasterios, estanques bautismales y estructuras destinadas a recibir peregrinos. También aparecieron antiguos caminos procesionales y numerosas evidencias que indican que los cristianos visitaban y veneraban este sitio desde los primeros siglos de la era cristiana.

  ¿Cómo saben los arqueólogos que este es probablemente el lugar donde Juan bautizaba? La respuesta no proviene de una sola evidencia, sino de varias piezas que encajan entre sí. En primer lugar, existen testimonios de peregrinos cristianos de los siglos cuarto, quinto y sexto que describen un sitio de bautismo en esta región del Jordán. En segundo lugar, las excavaciones revelaron edificios religiosos construidos específicamente para conmemorar el bautismo de Jesús. Finalmente, la ubicación coincide notablemente con las descripciones geográficas de los Evangelios, cerca de Jericó y del área donde tradicionalmente se desarrolló el ministerio de Juan el Bautista.

  Es importante señalar que ningún arqueólogo afirma haber encontrado una inscripción que diga: “Aquí fue bautizado Jesús”. Esa clase de evidencia simplemente no existe. Lo que sí existe es una acumulación de datos históricos, arqueológicos y geográficos que han llevado a muchos especialistas a considerar este lugar como el candidato más probable para el bautismo del Señor.

  Cuando uno contempla hoy las tranquilas aguas del Jordán en Betábara, resulta fácil imaginar la escena descrita por los Evangelios. Allí predicó Juan llamando al arrepentimiento. Allí descendieron multitudes para ser bautizadas. Y allí, en algún punto de estas aguas, Jesús se identificó con la humanidad pecadora al recibir el bautismo de manos de Juan.

  Fue en este contexto donde ocurrió uno de los momentos más extraordinarios de la historia bíblica. Los Evangelios relatan que, después de ser bautizado, los cielos se abrieron, el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de paloma y se escuchó la voz del Padre diciendo: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».

  Quizá nunca podamos señalar con absoluta certeza el punto exacto donde ocurrió aquel acontecimiento. Sin embargo, la arqueología ha logrado algo igualmente valioso: demostrar que la veneración de este lugar no nació en tiempos modernos, sino que se remonta a los primeros siglos de la fe cristiana. Por eso, para millones de creyentes, Betábara sigue siendo mucho más que un sitio arqueológico. Es un recordatorio vivo del momento en que comenzó públicamente el ministerio de Jesucristo y una evidencia más de cómo la geografía de Tierra Santa ayuda a que los relatos bíblicos cobren vida ante nuestros ojos.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.