6. La Resurrección del Mesías

Por el Dr. Elio M Rivera

  La resurrección de Jesucristo constituye el corazón del mensaje cristiano. Si el Mesías hubiera permanecido en la tumba, Su muerte habría sido la de un hombre más. Sin embargo, siglos antes de que ocurriera, Dios anunció por medio de los profetas que Su Santo no permanecería bajo el poder de la muerte. Las Escrituras revelaron que el Mesías resucitaría, vencería la muerte y ascendería nuevamente a la presencia del Padre.

  Estas profecías son especialmente importantes porque no solamente anuncian el sufrimiento del Mesías, sino también Su victoria. Después de la cruz vendría la resurrección. Después de la tumba vendría la vida. Después de la humillación vendría la exaltación. Lo que parecía una derrota definitiva se convertiría en la demostración más grande del poder de Dios.

No permitirás que tu Santo vea corrupción

Salmo 16:10

“Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.”

  David escribió estas palabras aproximadamente mil años antes de Jesucristo. Aunque algunos podrían pensar inicialmente que hablaba de sí mismo, el apóstol Pedro explicó que David murió, fue sepultado y su cuerpo experimentó corrupción. Por lo tanto, esta profecía apuntaba hacia alguien mayor que David.

  La palabra corrupción hace referencia al proceso natural de descomposición que ocurre después de la muerte. Dios anunció que Su Santo no permanecería el tiempo suficiente en la tumba para experimentar ese proceso. El Mesías no sería retenido por la muerte.

Hechos 2:31

“Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.”

  Pedro declaró claramente que esta profecía encontraba su cumplimiento en Jesucristo. El cuerpo del Señor permaneció en la tumba solamente el tiempo necesario para cumplir el propósito divino, pero nunca experimentó corrupción.

Resucitará al tercer día

Oseas 6:2

“Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.”

  Aunque este pasaje tiene una aplicación relacionada con Israel, muchos estudiosos han observado en él una anticipación profética de la resurrección del Mesías al tercer día. Desde tiempos antiguos Dios comenzó a revelar el patrón de muerte seguida de restauración y vida.

  Además, las Escrituras contienen múltiples figuras que apuntan hacia esta realidad. Jonás permaneció tres días y tres noches en el gran pez antes de ser liberado. Isaac fue considerado simbólicamente recibido de entre los muertos por Abraham. Estos acontecimientos preparaban el escenario para la resurrección de Cristo.

Mateo 16:21

“Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén… y resucitar al tercer día.”

1 Corintios 15:4

“Y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.”

  La resurrección al tercer día no fue una improvisación ni un acontecimiento inesperado. Formaba parte del plan anunciado por Dios mucho antes de que ocurriera.

Vencerá la muerte

Isaías 25:8

“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros.”

  La muerte ha sido uno de los mayores enemigos de la humanidad desde la caída de Adán. Durante miles de años ha reclamado reyes, profetas, sabios y conquistadores. Ningún ser humano ha podido escapar de su dominio por sus propias fuerzas.

  Sin embargo, Isaías anunció que llegaría el día en que Dios destruiría el poder de la muerte. Esta promesa encuentra su cumplimiento definitivo en Jesucristo, quien no solamente resucitó, sino que abrió el camino para la resurrección futura de todos los que creen en Él.

1 Corintios 15:54-55

“Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”

  Por medio de Su resurrección, Cristo demostró que la muerte no tiene la última palabra. La tumba que parecía sellar Su derrota se convirtió en el escenario de Su triunfo.

Ascenderá a los cielos

Salmo 68:18

“Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad; tomaste dones para los hombres.”

  Después de Su resurrección, el Mesías no permanecería indefinidamente sobre la tierra. Las Escrituras anunciaron que sería exaltado nuevamente a la presencia de Dios.

  La ascensión representa la culminación de Su obra terrenal. El Salvador que descendió del cielo para rescatar a la humanidad regresaría glorificado después de completar Su misión.

Hechos 1:9

“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.”

Efesios 4:8

“Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.”

  Los discípulos fueron testigos de este acontecimiento extraordinario. Aquel que había vencido al pecado, a Satanás y a la muerte ascendió nuevamente al cielo para sentarse a la diestra del Padre.

Conclusión

  Las profecías relacionadas con la resurrección del Mesías revelan una de las evidencias más poderosas de toda la Escritura. Dios anunció que Su Santo no vería corrupción, que resucitaría, que vencería la muerte y que ascendería nuevamente a los cielos.

   Estas profecías muestran que la cruz nunca fue el final de la historia. El sufrimiento del Mesías fue real, pero también lo fue Su victoria. La tumba no pudo retenerlo. La muerte no pudo derrotarlo. El sepulcro no pudo impedir que cumpliera el propósito para el cual había venido al mundo.

   Los profetas lo anunciaron siglos antes. Los apóstoles fueron testigos de ello. Y la resurrección continúa siendo una de las evidencias más extraordinarias de que Jesucristo es verdaderamente el Mesías prometido, el Hijo de Dios y el Salvador del mundo.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.