Los pastores en Palestina.
El pastoreo era otro oficio fundamental en Palestina. Las colinas de Judea y Galilea estaban llenas de rebaños de ovejas y cabras.
Los pastores pasaban largas horas lejos de las ciudades, expuestos al frío nocturno, al calor del día y al peligro de animales salvajes o ladrones.
Muchos vivían en condiciones humildes y eran vistos por algunos sectores como personas sencillas y poco importantes. Sin embargo, resulta impresionante que Dios decidiera anunciar el nacimiento de Cristo precisamente a pastores.
Aquella decisión decía mucho sobre el corazón de Dios.
Jesús utilizó continuamente la figura del pastor porque las personas comprendían perfectamente la relación entre un pastor y sus ovejas.
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.”
Juan 10:11
Sus oyentes entendían la profundidad de aquellas palabras.
Un verdadero pastor protegía a sus ovejas aun poniendo en riesgo su propia vida.
Jesús estaba revelando algo extraordinario: Él no vino solamente como maestro o líder religioso. Vino como el Pastor dispuesto a morir para salvar a Su rebaño.
