14.2 Promesas que millones aseguran seguir experimentando – Parte III

Por el: Dr. Elio M Rivera

“He venido a sanar”: la promesa de restaurar vidas

 A lo largo de esta serie hemos hablado acerca de promesas que millones de personas aseguran seguir experimentando hasta hoy. Hemos reflexionado sobre oraciones contestadas y sobre la promesa de la presencia de Cristo acompañando a quienes lo buscan. Pero existe otra declaración de Jesús que continúa impactando profundamente a millones de personas alrededor del mundo: Su promesa de restaurar al ser humano.

    Porque Jesús no vino solamente a transmitir información religiosa.

    Él afirmó haber venido a rescatar, sanar y restaurar vidas quebrantadas.

    En una ocasión declaró: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón” (Lucas 4:18).

    Aquellas palabras resultan profundamente importantes.

    Porque Jesús entendía algo que sigue siendo verdad hasta hoy: muchas personas continúan caminando por la vida profundamente heridas por dentro.

    Hay heridas que no se ven físicamente.
Heridas producidas por rechazo, culpa, miedo, abandono, traición, abuso, pérdida o vacío interior.

    Y quizá una de las razones por las cuales millones de personas siguen acercándose a Jesucristo es porque aseguran que encontraron en Él algo que no habían podido encontrar en ningún otro lugar: restauración interior.

    No significa que todos los problemas desaparezcan instantáneamente. Tampoco significa que el dolor humano deje de existir mágicamente. Pero incontables personas afirman que, después de acercarse sinceramente a Cristo, comenzaron a experimentar cambios reales en su interior.

    Personas atrapadas en odio aprendieron a perdonar.
Personas dominadas por culpa encontraron paz.
Personas destruidas emocionalmente comenzaron a levantarse nuevamente.
Personas vacías descubrieron propósito y esperanza.

    Y eso resulta profundamente interesante.

    Porque Jesús no prometió simplemente mejorar conductas externas. Sus palabras apuntaban mucho más profundo. Él hablaba del corazón humano.

    “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

    Cuando uno observa los Evangelios, descubre que Jesús constantemente se acercaba precisamente a personas rotas. Personas rechazadas. Personas avergonzadas. Personas que sentían que ya no tenían esperanza.

    Y muchas veces, después de encontrarse con Él, sus vidas jamás volvían a ser iguales.

    Lo impresionante es que millones de personas aseguran que eso continúa ocurriendo hasta hoy.

    Y quizá aquí aparece una reflexión profundamente importante.

    Si Jesús realmente no tiene poder para restaurar vidas, entonces Sus promesas habrían quedado vacías hace mucho tiempo. El cristianismo se habría reducido únicamente a recuerdos históricos, rituales religiosos o filosofía moral.

    Pero el hecho de que millones de personas continúen afirmando que encontraron restauración al acercarse a Cristo obliga, al menos, a reflexionar seriamente acerca de Su identidad.

    Porque una cosa es admirar las enseñanzas de Jesús.

    Y otra muy distinta es afirmar que todavía hoy sigue transformando personas desde lo más profundo de su interior.

    Claro, cada persona es libre de sacar sus propias conclusiones. Algunos pensarán que todo se reduce a procesos emocionales o psicológicos. Otros creen que detrás de esas experiencias existe algo muchísimo más profundo y real.

    Pero quizá precisamente ahí se encuentra uno de los aspectos más honestos de las palabras de Jesús.

    Porque Él no llamó simplemente a las personas a observar desde lejos.

    Las invitó a acercarse.

    A buscar.
A pedir.
A comprobar personalmente.

    Y tal vez esa sea una de las razones por las cuales, después de dos mil años, todavía existen millones de personas convencidas de que Jesucristo no solamente habló acerca de restauración.

    Creen que todavía continúa restaurando vidas hoy.

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.