Por el Dr. Elio M Rivera
Uno de los aspectos más interesantes de la historia de Edom es que, aunque la nación desapareció, parte de su territorio continuó siendo habitado durante muchos siglos.
Este hecho ha llevado a algunas personas a pensar que las profecías sobre Edom no se cumplieron, ya que ciudades como Petra aún existen y pueden visitarse en la actualidad.
Sin embargo, esa conclusión parte de una confusión entre un pueblo y las ciudades donde ese pueblo vivió.
Las profecías de Abdías, Jeremías y Ezequiel estaban dirigidas principalmente contra la nación de Edom, no contra la permanencia física de cada una de sus ciudades.
Con el paso de los siglos, los edomitas perdieron el control de su territorio y fueron reemplazados por otros pueblos.
El ejemplo más claro es Petra.

Ruinas de la antigua ciudad de Petra
Aunque la región había estado relacionada con Edom desde tiempos antiguos, la ciudad que hoy admira el mundo alcanzó su máximo esplendor bajo el dominio de los nabateos, quienes la transformaron en la capital de un poderoso reino comercial.
Las impresionantes fachadas excavadas en la roca, el famoso Tesoro, las tumbas monumentales y la mayor parte de los edificios que hoy se conservan pertenecen a esa época posterior.

Ruina de la ciudad de Petra
Es decir, cuando Petra se convirtió en una de las ciudades más importantes del Cercano Oriente, el antiguo reino de Edom ya había dejado de existir.
Este detalle histórico resulta muy significativo.
Las ciudades pueden permanecer.
Las montañas pueden seguir en el mismo lugar.
Los caminos comerciales pueden continuar siendo utilizados.
Pero los pueblos que una vez dominaron esos lugares pueden desaparecer completamente.
Eso fue precisamente lo que ocurrió con Edom.
Mientras Petra prosperaba bajo el dominio nabateo, los edomitas habían sido desplazados hacia Idumea y, con el paso del tiempo, fueron absorbidos por otros pueblos hasta perder su identidad nacional.
Hoy millones de turistas visitan Petra cada año.
Contemplan una de las ciudades más extraordinarias de la antigüedad.
Sin embargo, ya no encuentran allí al reino de Edom.
No existe un gobierno edomita.
No existe una nación identificada con ese nombre.
No existe un pueblo que continúe la historia política del antiguo reino descendiente de Esaú.
La permanencia de Petra no contradice las profecías.
Por el contrario, ayuda a comprenderlas mejor.
La Biblia nunca afirmó que todas las construcciones desaparecerían para siempre.
Lo que anunció fue el fin del reino orgulloso que había confiado en sus fortalezas naturales y que había levantado su mano contra su pueblo hermano.
Ese reino desapareció.
Su territorio pasó a manos de otros pueblos.
Y su identidad nacional se perdió con el paso de los siglos.
La historia de Petra nos recuerda una importante lección.
Las obras humanas pueden sobrevivir durante mucho tiempo.
Los monumentos pueden permanecer en pie durante siglos.
Pero las naciones, por poderosas que parezcan, no son eternas.
Solo Dios permanece inmutable mientras los reinos aparecen, florecen y finalmente desaparecen de la historia.
Referencias
Fuentes bíblicas
- Abdías 1–21.
- Jeremías 49:7–22.
- Ezequiel 35:1–15.
Fuentes históricas
- Estrabón, Geografía.
- Plinio el Viejo, Historia Natural.
- Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos.
Bibliografía moderna
- John Bartlett, Edom and the Edomites.
- Kenneth A. Kitchen, On the Reliability of the Old Testament.
- Burton MacDonald, East of the Jordan: Territories and Sites of the Hebrew Scriptures.
- Glenn E. Markoe, The Phoenicians (contexto regional del comercio del Cercano Oriente).
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