Dr. Elio M Rivera
Los escribas eran hombres dedicados al estudio, copia e interpretación de las Escrituras. En una época donde no existían imprentas ni biblias personales como hoy, su labor era extremadamente importante dentro de la sociedad judía.
Muchos pasaban años aprendiendo cuidadosamente la Ley de Moisés, los escritos de los profetas y las tradiciones religiosas transmitidas de generación en generación. Eran considerados expertos en asuntos espirituales y frecuentemente enseñaban al pueblo en las sinagogas.
“Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.”
Esdras 7:10
Los escribas no solamente estudiaban las Escrituras; también las copiaban manualmente. Cada palabra debía escribirse con enorme cuidado y reverencia. Un error podía arruinar un manuscrito entero.
Gracias al trabajo de estos hombres, gran parte de las Escrituras pudo preservarse durante generaciones. Su labor ayudó a mantener viva la enseñanza de la Ley dentro del pueblo judío.

Muchos escribas tenían influencia importante dentro de la sociedad. La gente los veía como maestros religiosos, consejeros y autoridades espirituales.
“Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”
Mateo 7:28–29
Este versículo muestra algo importante: los escribas enseñaban constantemente al pueblo. Sin embargo, cuando Jesús hablaba, las personas notaban una diferencia profunda entre Su autoridad y la de muchos líderes religiosos de la época.
Aunque algunos escribas probablemente eran sinceros, en tiempos de Jesús también existía corrupción espiritual en ciertos sectores religiosos. Algunos habían convertido el conocimiento bíblico en motivo de orgullo, apariencia y poder.
Jesús confrontó duramente aquella actitud porque el problema no era el estudio de las Escrituras, sino un corazón endurecido que conocía mucho acerca de Dios, pero reflejaba poca misericordia, humildad y amor verdadero.
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!”
Mateo 23:13
Cristo denunció cómo algunos líderes religiosos aparentaban santidad externamente mientras internamente estaban llenos de orgullo y corrupción espiritual.
“Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.”
Mateo 23:27
Jesús también confrontó cómo algunos escribas cargaban a las personas con reglas y tradiciones pesadas mientras descuidaban lo más importante delante de Dios.
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe.”
Mateo 23:23
Aquellos hombres conocían enormes cantidades de información bíblica, pero muchos no reconocieron al mismo Mesías prometido en las Escrituras que estudiaban diariamente.
“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.”
Juan 5:39
Jesús no condenaba el conocimiento de las Escrituras. En realidad, constantemente enseñaba usando la Palabra de Dios y mostraba su verdadero significado. Lo que confrontaba era la hipocresía espiritual y la apariencia religiosa vacía.
Cristo enseñó que una persona puede conocer profundamente textos religiosos y aun así tener el corazón lejos de Dios.
“Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí.”
Mateo 15:8
Aquello sigue siendo una advertencia poderosa incluso hoy. El conocimiento bíblico es valioso, pero Dios también mira el corazón, la humildad, la misericordia y la manera en que tratamos a los demás.
Los escribas nos recuerdan que no basta solamente con estudiar acerca de Dios; también debemos permitir que Su verdad transforme nuestra vida. Porque la verdadera espiritualidad no consiste únicamente en acumular conocimiento, sino en reflejar el carácter, la compasión y el amor de Cristo
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