9 La copa que no quería beber

Hubo un momento en Getsemaní donde la lucha llegó a su punto más profundo.

Jesús miró la copa.

No era simbólica. Era real. Era el sufrimiento, el juicio, el peso del pecado y la ira que debía ser derramada.

Y por un instante… buscó si había otra forma.

Si era posible evitarla.

Si había otro camino.

Pero no lo hubo.

No había otra manera de rescatar a la humanidad. No había otro precio que pagar. No había otro camino que abrir.

La copa tenía que ser bebida.

Y en ese momento, Jesús hizo algo que lo define todo.

Se rindió.

No a la circunstancia. No al dolor.

Se rindió a la voluntad del Padre.

“Que no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

No porque fuera fácil. No porque no doliera.

Sino porque sabía que, si no bebía esa copa, nosotros no tendríamos acceso al Padre.

Sabía que ese momento abriría el camino.

Sabía que su entrega se convertiría en nuestra esperanza.

Jesús no quería la copa… pero la aceptó.

Y en esa decisión, nos abrió la puerta que nosotros jamás hubiéramos podido abrir.

Y si este mensaje toca su corazón, le invito a escuchar en Spotify la canción “Pudiste huir, pero no lo hiciste”, una canción que refleja ese momento en el que, aun pudiendo desear otro camino, Él eligió obedecer hasta el final.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.