7 El dolor que nadie vio

Hay algo profundamente doloroso en ser despreciado. No solo es rechazo… es ser ignorado, menospreciado, tratado como si no valieras.

Y eso fue exactamente lo que Jesús experimentó.

El Hijo de Dios vino a los suyos… y los suyos no lo recibieron. Fue despreciado, rechazado, tratado como alguien sin valor.

La humanidad le dio la espalda.

Pero lo más impactante no es solo el desprecio que recibió… es lo que Él decidió hacer con ese dolor.

No se fue.

No se alejó.

No dijo: “no valen la pena”.

Jesús se quedó en el huerto.

Se quedó aun sabiendo que aquellos por quienes estaba luchando lo habían despreciado. Se quedó aun sintiendo el peso del rechazo, la traición y el abandono.

Y en medio de ese dolor… peleó.

Peleó por la misma humanidad que lo rechazó.

Peleó cuando su alma estaba profundamente afligida. Peleó cuando todo en su humanidad podía invitarlo a detenerse.

Pero no retrocedió.

Ese es el amor de Cristo. Un amor que no depende de cómo lo tratan. Un amor que no cambia ante el desprecio. Un amor que se queda… y pelea.

Y si este mensaje toca su corazón, le invito a escuchar en Spotify la canción “Pudiste huir, pero no lo hiciste”, una canción que nos recuerda que, aun siendo despreciado, Él decidió quedarse por nosotros.

WhatsApp
Facebook
X
LinkedIn
Email

Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.