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¿Puede alguien conocer el futuro con absoluta certeza? El Dios que conoce el futuro lleva al lector por una fascinante investigación de antiguas profecías bíblicas relacionadas con Nínive, Babilonia, Ciro, Jerusalén, Tiro, Edom, Alejandro Magno y grandes imperios de la historia, comparando los anuncios bíblicos con fuentes históricas y arqueológicas. Una invitación a examinar las evidencias y responder una pregunta extraordinaria: ¿quién pudo conocer estos acontecimientos antes de que sucedieran?

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Descripción

¿Y si existiera un libro que hubiera escrito la historia antes de que ocurriera?

El ser humano puede estudiar el pasado.

Puede analizar el presente.

Puede utilizar computadoras, modelos matemáticos e inteligencia artificial para intentar anticipar lo que sucederá mañana.

Pero existe una frontera que todavía no hemos podido atravesar:

EL FUTURO.

Nadie puede afirmar con absoluta certeza qué ocurrirá mañana.

Sin embargo, hace siglos fueron escritas palabras que anunciaban la caída de ciudades, el surgimiento y desaparición de imperios, el destino de naciones e incluso la aparición de gobernantes que todavía no habían nacido.

Entonces surge una pregunta extraordinaria:

¿Cómo pudo alguien saberlo?

El Dios que conoce el futuro: Descubra las profecías que desafían la explicación humana, del Dr. Elio M. Rivera, invita al lector a realizar una investigación fascinante por algunas de las profecías históricas más sorprendentes de la Biblia.

No se trata simplemente de leer lo que la Biblia afirma.

Se trata de hacer algo mucho más interesante:

Compararlo con la historia.

Examinar cuándo fue escrita cada profecía.

Descubrir exactamente qué anunció.

Investigar qué ocurrió después.

Y finalmente preguntar:

¿Se cumplió realmente?

El propósito del libro no es pedir al lector que acepte una conclusión sin investigar, sino poner las profecías frente a los acontecimientos históricos y permitir que examine las evidencias.

Un viaje de miles de años por la historia

Imagine viajar aproximadamente dos mil seiscientos años hacia el pasado.

Frente a usted aparecen las gigantescas murallas de Nínive, capital del temido Imperio asirio.

Para quienes vivían entonces, aquella ciudad parecía invencible.

Sus enemigos habían perdido prácticamente toda esperanza de verla caer.

Pero mientras Nínive se encontraba en su esplendor, una voz profética anunció algo aparentemente absurdo:

la ciudad sería destruida.

Y Nínive es apenas el comienzo. El libro lleva al lector por una extensa investigación de ciudades, reyes, pueblos e imperios relacionados con profecías bíblicas.

➜ En este libro descubrirás:

Nínive: la extraordinaria historia de una de las ciudades más poderosas del mundo antiguo y las profecías que anunciaron su destrucción.

Babilonia: la ciudad que parecía destinada a permanecer para siempre y los anuncios bíblicos acerca de su caída y desolación.

Ciro: el rey cuyo nombre aparece en la profecía bíblica y su relación con la conquista de Babilonia, la liberación de Israel y la reconstrucción de Jerusalén y del templo.

Los setenta años del cautiverio: la profecía de Jeremías y el regreso del pueblo después del exilio.

Los cuatro grandes imperios: el sorprendente panorama profético presentado en Daniel y su relación con Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma.

Alejandro Magno: su extraordinario ascenso, sus conquistas y la posterior división de su reino examinados a la luz de las profecías de Daniel.

Edom: la historia de una nación antigua cuyo destino había sido anunciado por los profetas.

Tiro: la poderosa ciudad marítima y la extraordinaria profecía relacionada con su destrucción.

Jerusalén: las profecías sobre su caída, el exilio y su posterior restauración.

Estos no son ejemplos aislados. El libro dedica extensas secciones a cada uno, incorporando referencias bíblicas y fuentes históricas y arqueológicas.

La Biblia se atrevió a ponerse a prueba

Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes del libro.

Las profecías bíblicas no hablan únicamente de conceptos espirituales difíciles de comprobar.

Hablan de:

ciudades reales,

reyes,

imperios,

guerras,

exilios,

conquistas

y acontecimientos históricos concretos.

Por eso pueden compararse con inscripciones antiguas, descubrimientos arqueológicos, documentos y registros históricos.

La propia Biblia establece además un criterio extraordinariamente exigente: si alguien hablaba en nombre de Dios y aquello que anunciaba no sucedía, no debía considerarse palabra de Dios.

No solamente leerás las profecías: investigarás su cumplimiento

A lo largo de la obra aparecen testimonios y evidencias procedentes de fuentes como:

la Crónica Babilónica,

la Crónica de Nabónido,

el Cilindro de Ciro,

las Cartas de Laquis,

además de referencias a historiadores antiguos como Heródoto, Jenofonte, Diodoro Sículo, Arriano, Plutarco y Flavio Josefo, junto con evidencia arqueológica.

El lector no recibe solamente una afirmación.

Recibe una pregunta:

¿Cuándo fue anunciada la profecía?

¿Qué decía exactamente?

¿Cuándo ocurrió?

¿Cómo ocurrió?

¿Existe evidencia histórica independiente que permita examinar su cumplimiento?

Ese es precisamente el método de investigación que establece el libro.

Y al final queda una pregunta imposible de ignorar

Una coincidencia puede ocurrir.

Incluso varias coincidencias pueden sorprendernos.

Pero ¿qué sucede cuando antiguas profecías comienzan a relacionarse una tras otra con ciudades, reyes, naciones e imperios identificables históricamente?

Entonces la pregunta cambia.

Ya no es solamente:

¿Se cumplió esta profecía?

La pregunta comienza a ser:

¿QUIÉN CONOCÍA EL FUTURO?

El libro conduce deliberadamente hacia esa interrogante: si las profecías fueron anunciadas antes de los acontecimientos y posteriormente se cumplieron, ¿cuál es la explicación más razonable?

El Dios que conoce el futuro es una investigación bíblica e histórica para creyentes, personas con preguntas y lectores que simplemente desean examinar por sí mismos una de las afirmaciones más extraordinarias de las Escrituras:

“Yo soy Dios… que anuncio lo por venir desde el principio.”

Abre las páginas.

Viaja al mundo antiguo.

Examina las profecías.

Compáralas con la historia.

Y llega a tu propia conclusión.