Por el Dr. Elio M Rivera
A lo largo de la historia, muchos imperios han caído y numerosas ciudades han sido destruidas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, sus habitantes sobrevivieron y conservaron su identidad como pueblo.
Con Edom ocurrió algo diferente.
Los profetas no anunciaron únicamente la derrota de un ejército o la pérdida de un territorio. Anunciaron que la nación dejaría de existir como un reino reconocido entre los pueblos del mundo.
Después de ser desplazados de su territorio por los nabateos, los edomitas se establecieron al sur de Judea, en una región que comenzó a conocerse como Idumea.

El mapa de la región de Idumea
Con el paso de los siglos fueron mezclándose con otros pueblos de la región.
Perdieron el control de sus antiguas ciudades.
Perdieron sus rutas comerciales.
Perdieron su independencia política.
Y poco a poco también fueron perdiendo su identidad nacional.
Durante la época de los macabeos ocurrió otro acontecimiento importante.

Juan Hircano II
En el siglo II a.C., el gobernante judío Juan Hircano I conquistó Idumea e incorporó aquel territorio al reino de Judea. Según el historiador Flavio Josefo, muchos idumeos aceptaron la circuncisión y adoptaron las costumbres del pueblo judío. A partir de ese momento, la diferencia entre judíos e idumeos comenzó a desaparecer progresivamente.
Décadas más tarde apareció una de las figuras más conocidas de origen idumeo: Herodes el Grande.
Aunque gobernó Judea bajo la autoridad de Roma cuando nació Jesucristo, Herodes no era rey de Edom. Para entonces, el antiguo reino ya había desaparecido hacía mucho tiempo. Su familia descendía de los idumeos, pero Edom había dejado de existir como nación independiente.

Herodes el grande (Un rey Indumeo)
Después del siglo I d.C., las referencias históricas a los edomitas prácticamente desaparecen.
No encontramos un nuevo reino de Edom.
No vuelve a mencionarse un pueblo organizado con ese nombre.
No reaparece una nación que reclame el antiguo territorio de Esaú.
Mientras otros pueblos de la antigüedad conservaron su identidad durante siglos, Edom terminó siendo absorbido por la historia.
Este desenlace resulta especialmente significativo cuando se compara con las palabras de los profetas.
Abdías anunció que Edom sería reducido y humillado entre las naciones.
Jeremías declaró que sus ciudades quedarían desoladas.
Ezequiel anunció que su tierra sería convertida en desierto.
Con el paso del tiempo, la nación desapareció del escenario político y dejó de existir como un pueblo independiente.
Esto no significa que cada descendiente de Esaú desapareciera de un día para otro. Como sucede con muchas naciones antiguas, sus habitantes fueron integrándose gradualmente con otros pueblos hasta perder su identidad nacional.
Precisamente eso hace que el caso de Edom sea tan llamativo.
Hoy existen descendientes identificables de muchos pueblos antiguos.
Pero Edom ya no existe como nación.
La tierra que una vez estuvo bajo su dominio pasó a manos de otros pueblos, y el reino que había confiado en la fortaleza de sus montañas terminó desapareciendo de la historia.
En el siguiente apartado examinaremos lo que dicen los historiadores y la arqueología acerca del destino final de Edom y cómo estos testimonios permiten comprender mejor el cumplimiento de las antiguas profecías.
Referencias
Fuentes bíblicas
- Abdías 1–21.
- Jeremías 49:7–22.
- Ezequiel 35:1–15.
- Malaquías 1:2–4.
Fuentes históricas
- Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos, Libro XIII.
- Estrabón, Geografía.
- Plinio el Viejo, Historia Natural.
Bibliografía moderna
- John Bartlett, Edom and the Edomites.
- Kenneth A. Kitchen, On the Reliability of the Old Testament.
- John Bright, A History of Israel.
- J. Maxwell Miller y John H. Hayes, A History of Ancient Israel and Judah.
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