4. Setenta años después…

Por el Dr. Elio M Rivera

La destrucción de Jerusalén parecía marcar el final de la historia de Judá.

La ciudad estaba en ruinas.

El Templo había sido consumido por el fuego.

La dinastía de David había perdido el trono.

Miles de judíos vivían ahora lejos de su tierra, establecidos en diferentes regiones del Imperio Babilónico.

Desde una perspectiva humana, no existía ninguna razón para pensar que algún día regresarían.

La ciudad de Jerusalén quedo en ruinas

Sin embargo, Dios ya había anunciado que el exilio tendría un límite.

Por medio del profeta Jeremías había declarado que, después de setenta años, visitaría nuevamente a su pueblo y lo haría volver a su tierra (Jeremías 25:11–12; 29:10).

Durante décadas, aquella promesa fue el sostén de los exiliados.

Entre ellos se encontraba el profeta Daniel, quien había sido llevado cautivo desde la primera deportación en el año 605 a.C. Ya anciano, mientras estudiaba los escritos de Jeremías, comprendió que el tiempo anunciado por Dios estaba llegando a su fin.

El profeta Daniel leyendo la profecía de los setenta años

El propio Daniel escribió:

“Yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.”
(Daniel 9:2).

Aquella certeza llevó a Daniel a hacer una de las oraciones de arrepentimiento más profundas de toda la Biblia. Reconoció el pecado de la nación, confesó la justicia de Dios en el juicio y suplicó que el Señor cumpliera su promesa de restaurar a Jerusalén (Daniel 9:3–19).

Poco tiempo después ocurrió un acontecimiento que transformó el curso de la historia.

En el año 539 a.C., el Imperio Babilónico cayó ante el ejército del rey Ciro de Persia.

Con la llegada del dominio persa cambió también la política hacia los pueblos conquistados. A diferencia de los babilonios, los persas acostumbraban permitir que muchos cautivos regresaran a sus lugares de origen y reconstruyeran sus ciudades y sus templos.

El rey Ciro decreta que la ciudad de Jerusalén fuera reconstruida

Al año siguiente, Ciro emitió un decreto autorizando a los judíos a regresar a Jerusalén y reconstruir la casa de Dios.

El libro de Esdras conserva parte de aquel decreto:

“Así ha dicho Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá.”
(Esdras 1:2).

Con ese decreto comenzó el regreso de los exiliados.

Bajo el liderazgo de Zorobabel, miles de judíos emprendieron el largo viaje de regreso a su tierra. Años más tarde llegarían también Esdras, para fortalecer la vida espiritual del pueblo, y Nehemías, quien dirigiría la reconstrucción de las murallas de Jerusalén.

La restauración no fue fácil.

La ciudad seguía en ruinas.

El Templo debía edificarse nuevamente desde sus cimientos.

Los enemigos intentaron detener la obra en repetidas ocasiones.

Aun así, el pueblo perseveró hasta ver cumplida la promesa de Dios.

Lo más extraordinario es que estos acontecimientos ocurrieron exactamente en el período anunciado por Jeremías.

Aunque existen diferentes maneras de calcular los setenta años —según se tome como punto de partida la primera deportación (605 a.C.), la destrucción del Templo (586 a.C.) o el período de desolación de Jerusalén—, todos los enfoques coinciden en un hecho fundamental: el cautiverio tuvo un límite establecido por Dios y terminó con el regreso autorizado por el Imperio Persa, tal como había sido anunciado décadas antes.

La historia no terminó entre las ruinas de Jerusalén.

La ciudad volvió a levantarse.

El Templo fue reconstruido.

El pueblo regresó a su tierra.

Y, siglos después, aquella misma Jerusalén sería el escenario donde aparecería el Mesías prometido, cumpliéndose una nueva etapa del plan de Dios para la redención de la humanidad.

Referencias

Fuentes bíblicas

  • Jeremías 25:11–12.
  • Jeremías 29:10–14.
  • Daniel 9:1–19.
  • Esdras 1:1–4.
  • Esdras 3–6.
  • Nehemías 1–6.

Fuentes históricas

Bibliografía moderna

  • Edwin M. Yamauchi, Persia and the Bible.
  • Amélie Kuhrt, The Persian Empire: A Corpus of Sources from the Achaemenid Period.
  • Kenneth A. Kitchen, On the Reliability of the Old Testament.
  • John Bright, A History of Israel.

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Autor

Elio Rivera

El Dr. Elio M. Rivera es médico, pastor, escritor y fundador del Museo La Vida y Obra de Jesucristo, de la casa hogar Manantial de Amor y Comunidad Cristiana Mana. Ha viajado extensamente por Israel estudiando los lugares históricos relacionados con la vida de Jesucristo. Además de su labor ministerial y humanitaria, también es hombre de negocios, autor de más de 60 libros.