Desde el principio de los tiempos hasta el día de hoy, la historia de la humanidad no es una serie de eventos aislados ni una simple sucesión de generaciones. La Biblia revela que hay un centro, un eje sobre el cual todo gira: Jesucristo.

No es solo un personaje histórico, ni únicamente un maestro moral. Él es el punto de origen, el propósito y el destino final de toda la historia.

1. Él está en el principio

La Escritura enseña que Jesucristo no comenzó en Belén. Él ya existía antes de la creación.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
(Juan 1:1)

“Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”
(Juan 1:3)

Esto significa que antes de que existiera el tiempo, el universo y la humanidad, Cristo ya estaba allí. Él no entra en la historia… Él es quien la inicia.

2. Todo fue creado por Él y para Él

La creación no solo ocurrió por medio de Cristo, sino que tiene un propósito que apunta directamente a Él.

“Porque en Él fueron creadas todas las cosas… todo fue creado por medio de Él y para Él.”
(Colosenses 1:16)

La historia humana, entonces, no es independiente. Todo —naciones, generaciones, decisiones— avanza, consciente o inconscientemente, hacia el cumplimiento de Su propósito.

3. La historia apunta hacia Él

Desde Génesis hasta los profetas, toda la Escritura anuncia, prepara y dirige hacia la venida de Jesucristo.

“Escudriñad las Escrituras… ellas son las que dan testimonio de mí.”
(Juan 5:39)

Los sacrificios, las promesas, los pactos… todo señalaba hacia Él. La historia no es aleatoria; es una narrativa dirigida por Dios con un enfoque claro: revelar a Su Hijo.

4. Él es el centro de la redención

El momento más importante de la historia no es la caída de imperios ni los avances humanos, sino la cruz.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
(Romanos 5:8)

Ahí, en la cruz, la historia alcanza su punto más profundo: el rescate del ser humano. Sin Cristo, la historia estaría marcada solo por el pecado. Con Él, existe redención.

5. Él es el final de la historia

Así como todo comienza en Él, también todo termina en Él.

“Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.”
(Apocalipsis 22:13)

La historia no camina hacia el vacío. Se dirige hacia un encuentro final con Jesucristo, donde todo será restaurado y puesto en orden.

Conclusión

La historia humana no gira alrededor del poder, ni de los imperios, ni del progreso. Gira alrededor de Jesucristo.

Él es el principio que dio origen a todo, el propósito que le da sentido a todo y el final hacia donde todo se dirige.

Entender esto cambia la perspectiva de la vida:
ya no eres alguien perdido dentro de la historia…
eres alguien llamado a encontrarse con el centro de ella.

Un mensaje claro para usted

Quizá usted ha llegado aquí por curiosidad, por necesidad… o porque en su corazón siente que algo no está bien.

No es casualidad.

Dios le ama. Y quiere que usted entienda algo muy importante acerca de su vida.

Permítame explicárselo de forma sencilla.

1. Dios le ama y tiene un plan para su vida

Usted no está aquí por accidente. Su vida no es un error.

Dios le creó con propósito, con valor y con un deseo genuino de tener una relación con usted.

La Biblia dice:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Juan 3:16

Dios no solo le creó… Dios le ama profundamente.

Y ese amor no es teórico. Es real.

2. El problema es que el ser humano está separado de Dios

Aunque Dios nos ama, hay algo que rompe esa relación.

Ese algo se llama pecado.

El pecado no es solo “hacer cosas malas”. Es vivir lejos de Dios, a nuestra manera, ignorándolo.

La Biblia dice:

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”
Romanos 3:23

Eso incluye a todos… incluyéndonos a usted y a mí.

Y ese pecado produce una separación.

“Porque la paga del pecado es muerte…”
Romanos 6:23

No solo habla de morir físicamente… habla de una separación espiritual de Dios.

3. Jesucristo es la única solución

Aquí es donde entra la parte más importante.

Dios no se quedó de brazos cruzados.

Él hizo algo por usted.

Envió a su Hijo, Jesucristo. Él vino a este mundo, vivió sin pecado… y murió en la cruz por usted.

La Biblia dice:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Romanos 5:8

Él tomó su lugar. Pagó lo que usted no podía pagar.

Y no solo murió…

Resucitó.

Eso significa que hay esperanza real.

4. Usted necesita responder

Esto no es automático.

Dios ya hizo su parte… ahora usted debe decidir.

La salvación no se recibe por ser buena persona, ni por religión, ni por esfuerzo humano.

Se recibe por fe.

La Biblia dice:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”
Juan 1:12

Usted necesita creer en Jesucristo, recibirlo en su vida y rendirse a Él.

¿Qué puede hacer usted ahora?

La Biblia explica de manera muy clara cómo una persona puede responder al mensaje de salvación:

“Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos:
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”
Romanos 10:8-10

Esto significa que usted puede acercarse a Dios ahora mismo.

No necesita palabras complicadas. No necesita esperar otro momento. Si usted cree en su corazón que Jesucristo murió por usted y que Dios lo levantó de los muertos, puede confesarlo con su boca y entregarle su vida.

Oración

Señor Jesús, hoy reconozco que te necesito.

Reconozco que he pecado y que no puedo salvarme por mis propias fuerzas.

Creo en mi corazón que tú moriste por mí en la cruz y que Dios te levantó de los muertos.

Hoy confieso con mi boca que Jesús es el Señor.

Te abro mi corazón y te recibo como mi Salvador.

Perdóname, límpiame, cámbiame y guíame desde este día.

Gracias por amarme. Gracias por morir por mí. Gracias por darme vida eterna.

Amén.

Un mensaje final para usted

Esto no es solamente religión.

Esto es una relación con Dios.

Él no está lejos. Su Palabra está cerca: en su boca y en su corazón.

Y si hoy usted ha creído en Jesucristo y lo ha confesado como Señor, puede tener la seguridad de que ha dado el paso más importante de su vida.

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